Identifican ADN humano de más de 2.000 años en paredes de cuevas de España y Portugal

EuropaPress_7619247_investigaores_cueva
Un proyecto arqueológico impulsado por la Junta revela que el ADN humano puede preservarse en las paredes de las cuevas. Europa Press
Compartir

Un proyecto científico internacional ha logrado identificar ADN humano con una antigüedad mínima de 2.000 años en paredes de cuevas de España y Portugal, un hallazgo que demuestra que las superficies rupestres pueden conservar restos genéticos humanos durante milenios.

La investigación, publicada en la revista científica Nature Communications, ha sido liderada por Hipólito Collado, jefe de sección de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura, y ha contado con la participación de equipos de España, Portugal, Reino Unido, Alemania y China.

PUEDE INTERESARTE

Un proyecto nacido en la cueva de Maltravieso

El estudio forma parte del proyecto FIRST ART, que tuvo su origen en las investigaciones desarrolladas en la cueva de Maltravieso, en Cáceres, donde se identificaron algunas de las representaciones pintadas más antiguas de Europa.

A partir de esa experiencia, los investigadores ampliaron el alcance de sus trabajos para datar las manifestaciones artísticas más antiguas de la península Ibérica y analizar su composición química.

PUEDE INTERESARTE

En colaboración con especialistas del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, el equipo incorporó además el análisis de ADN para explorar nuevas formas de estudiar el pasado humano. La investigación se centró en 24 paneles de arte rupestre pertenecientes a once cuevas, incluyendo trazos simples, manos en negativo y fragmentos de pigmento desprendidos de algunas figuras de la cueva de Altamira.

Para ello, los científicos utilizaron técnicas avanzadas de extracción y secuenciación genética, analizando fragmentos de pared con y sin pigmento, sedimentos, huesos y una herramienta prehistórica utilizada para aplicar pintura mediante aerografiado.

Los resultados revelaron la presencia de ADN humano antiguo en una costra calcítica pigmentada de la Cueva de Escoural, en Portugal. Sin embargo, el hallazgo más sorprendente fue la detección de ADN humano también en zonas sin pigmento de las paredes de Escoural y de la Cueva del Covarón, en Asturias.

La primera evidencia de ADN humano conservado en paredes de cuevas

La primera autora del estudio, Alba Bossoms Mesa, investigadora del Instituto Max Planck, destaca la relevancia del descubrimiento.

"Aunque no podemos relacionar directamente los rastros de ADN humano antiguo encontrados con la creación del arte rupestre, esta es la primera evidencia de preservación de ADN humano en paredes de cuevas durante miles de años", explica. Por su parte, Hipólito Collado subraya que el hallazgo va más allá del estudio artístico.

"No se trata únicamente del arte rupestre, sino de comprender cómo utilizaron las cuevas las poblaciones humanas y dónde dejaron sus huellas", señala. Los análisis indican que el ADN recuperado tiene una antigüedad mínima de 2.000 años, lo que demuestra la capacidad de estas superficies para conservar rastros biológicos durante largos periodos de tiempo. Entre las muestras identificadas, tres pertenecen a mujeres, una a un hombre y otra no ha podido ser determinada con precisión.

Los investigadores consideran que este descubrimiento abre una nueva vía para la arqueogenética, ya que las paredes de las cuevas podrían convertirse en auténticos "archivos biológicos" capaces de aportar información inédita sobre las poblaciones humanas del pasado.

El equipo espera que este avance permita ampliar en el futuro el análisis a otros yacimientos y manifestaciones artísticas mediante técnicas mínimamente invasivas, contribuyendo a reconstruir con mayor detalle la historia de nuestros antepasados.