Las Táuridas regresan en noviembre con un fenómeno que las diferencia de otras lluvias de estrellas
A diferencia de otras lluvias de meteoros, las Táuridas destacan por su estrellas fugaces relativamente lentas y muy luminosas como son los bólidos o las bolas de fuego
Siempre vemos la misma cara de la Luna: la explicación astronómica a uno de los grandes misterios del cielo
MadridEl mes de noviembre llega con una nueva oportunidad para observar estrellas fugaces. Las Táuridas no destacan por llenar el cielo de decenas de meteoros cada minuto, sino por algo menos frecuente: la posibilidad de contemplar bolas de fuego extraordinariamente brillantes, capaces de iluminar el firmamento durante unos segundos y sorprender incluso a los observadores más experimentados.
Esta lluvia de meteoros se produce todos los años y está relacionada con los restos del cometa Encke. Sin embargo, a diferencia de las Perseidas o las Gemínidas, su actividad suele ser relativamente baja y se prolonga durante varias semanas. Este 2026, las principales fechas de observación de noviembre serán las noches del 4 al 5 y del 11 al 12, coincidiendo con los máximos previstos de sus dos ramas principales. La escasa iluminación lunar también será determinante para la visibilidad de los meteoros.
Una lluvia de estrellas que en realidad son dos
Una de las características más curiosas de las Táuridas es que no forman una única lluvia de meteoros. Los astrónomos diferencian dos corrientes principales conocidas como Táuridas del Sur y Táuridas del Norte, que presentan periodos de actividad ligeramente distintos.
Las Táuridas del Sur pueden observarse desde septiembre hasta aproximadamente el 20 de noviembre, mientras que las Táuridas del Norte permanecen activas desde octubre hasta comienzos de diciembre. Ambas parecen proceder de una región cercana a la constelación de Tauro, de la que reciben su nombre, aunque sus radiantes no coinciden exactamente.
Estas dos corrientes forman parte de una extensa nube de partículas cometarias. Como ese material está muy disperso, la Tierra tarda bastante en atravesarlo, lo que explicaría la duración de este fenómeno.
El cometa Encke está detrás de las Táuridas
El origen de esta lluvia de estrellas está relacionado con el cometa 2P/Encke, un pequeño cuerpo helado que completa una vuelta alrededor del Sol aproximadamente cada 3,3 años. Encke es el cometa del que surge la corriente meteórica de las Táuridas. Durante sus aproximaciones al Sol, libera polvo y otros fragmentos que quedan distribuidos a lo largo de su órbita. Cuando la Tierra atraviesa estas partículas, algunas penetran en la atmósfera a gran velocidad, generando destellos luminosos. Esos trazos son los meteoros que conocemos popularmente como estrellas fugaces.
Los científicos consideran que Encke y parte del complejo de las Táuridas podrían estar relacionados con la fragmentación de un cuerpo cometario mayor ocurrida hace miles de años.
El fenómeno que las hace especiales: las bolas de fuego
La característica más llamativa de las Táuridas es su capacidad para generar meteoros muy brillantes, conocidos popularmente como bólidos o bolas de fuego. Una bola de fuego es un meteoro que alcanza un brillo comparable o superior al de Venus. Se usa el término bólido para aquellos que presentan un destello final especialmente intenso, a veces acompañado de fragmentación.
Estos fenómenos pueden producirse cuando partículas de mayor tamaño penetran en la atmósfera y liberan una gran cantidad de energía. Algunas generan destellos muy visibles, cambios de color o fragmentaciones que llaman la atención incluso desde lugares con cierta contaminación lumínica.
Otra característica interesante de las Táuridas es su velocidad de entrada en la atmósfera de entre aproximadamente 27 y 29 kilómetros por segundo, mientras que otras como las Oriónidas, por ejemplo, llegan a unos 66 kilómetros por segundo. Esta diferencia puede hacer que algunos meteoros de esta lluvia de estrellas parezcan avanzar de una manera más pausada por el cielo.
Cuándo alcanzarán su máximo las Táuridas de 2026
El calendario astronómico presenta dos fechas importantes para observar esta lluvia de estrellas. Las Táuridas del Sur tendrán un máximo de referencia durante la noche del 4 al 5 de noviembre, asociado a la componente de la corriente que puede producir bolas de fuego. Por su parte, las Táuridas del Norte alcanzarán su máximo alrededor del 12 de noviembre, por lo que la noche del 11 al 12 será especialmente interesante.
Ambas lluvias presentan una tasa cenital aproximada de aproximadamente cinco meteoros por hora en condiciones ideales. Esta cifra es muy inferior a la de otras lluvias de estrellas más populares, pero no quiere decir que las Táuridas resulten menos interesantes. Su atractivo está precisamente en la posibilidad de observar algún meteoro extraordinariamente brillante.
Como hemos mencionado, uno de los factores que más condicionan la observación de estrellas fugaces es la iluminación lunar. Cuando la Luna está muy brillante, su luz reduce el contraste del cielo y hace más complejo detectar los meteoros más sutiles. Este año, las condiciones serán favorables. Durante el máximo de las Táuridas del Sur, la Luna estará en fase menguante y presentará una iluminación reducida. En el caso de las Táuridas del Norte, la situación será todavía mejor, porque la luna nueva tendrá lugar el 9 de noviembre y durante el máximo solo habrá un fino creciente.