Meteoro, cometa, satélite o avión: las claves para distinguirlos en el cielo en pocos segundos

Distinguir un meteoro, un cometa, un satélite o un avión en el cielo es más sencillo si se atiende a cuatro pistas: duración, movimiento, brillo y parpadeo
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MadridCuando se mira al cielo y se localiza una luz inesperada, siempre surge la misma pregunta: ¿qué ha sido eso? En ocasiones puede ser una raya fugaz que cruza la noche en un instante; otras, se trata de un punto brillante que avanza en silencio. Otras veces parpadea y cambia de color o parece moverse demasiado despacio para ser una estrella. La confusión es completamente normal, porque desde la Tierra muchos objetos se reducen a lo mismo: una luz en un fondo oscuro.
Sin embargo, diferenciar un meteoro, un cometa, un satélite o un avión suele ser más sencillo de lo que parece si se presta atención a cuatro pistas básicas: duración, movimiento, brillo y comportamiento. En muchos casos, bastan unos segundos de observación para descartar posibilidades.
Un meteoro es el destello que aparece cuando un meteoroide, es decir, un pequeño fragmento de roca o metal espacial, entra en la atmósfera terrestre a gran velocidad y se desintegra. Si alguna parte sobrevive y llega al suelo, entonces se llamaría meteorito. Un cometa, sin embargo, es un cuerpo helado que orbita el Sol y que, al acercarse a nuestra estrella, puede desarrollar una coma y una cola de gas y polvo. Un satélite artificial, en cambio, no entra en la atmósfera, sino que refleja la luz solar mientras orbita la Tierra. Por último, un avión se mueve dentro de la atmósfera, con luces reglamentarias y una trayectoria propia de navegación aérea.
El meteoro: rápido, fugaz y casi imposible de seguir
La pista más clara que da un meteoro es la velocidad. Si la luz cruza una parte del cielo en una fracción de segundo o en apenas dos o tres segundos, casi seguro se trata de un meteoro. Popularmente se les llama “estrellas fugaces”, aunque no tienen nada que ver con estrellas: son pequeños fragmentos de material espacial que se calientan y brillan al rozar la atmósfera.
Su aspecto suele ser el de una línea breve y luminosa. Puede ser blanca, amarillenta, verdosa o anaranjada, dependiendo de la composición del meteoroide, la velocidad y las condiciones de observación. Algunos son débiles y desaparecen sin siquiera dejar rastro. Otros, los llamados bólidos o fireballs, pueden ser tan brillantes que sorprenden incluso desde zonas urbanas.
El cometa: no cruza el cielo como una bala
Los cometas son una de las fuentes más frecuentes de confusión. Muchas personas piensan en un cometa como una bola brillante con cola atravesando el cielo a gran velocidad. En realidad, a simple vista, un cometa visible suele parecer una mancha difusa, una pequeña nubecilla o un punto algo borroso que cambia de posición lentamente de una noche a otra.
Los cometas son restos congelados de la formación del sistema solar, compuestos de polvo, roca y hielo. Cuando se acercan al Sol, el calor hace que liberen gas y polvo, formando una atmósfera difusa alrededor del núcleo y, en ciertos casos, una cola que puede extenderse millones de kilómetros.
La clave para distinguirlo es la escala temporal. Un cometa no aparece durante dos segundos ni tampoco cruza todo el cielo como un meteoro. Está lejos, se desplaza lentamente sobre el fondo de estrellas y puede observarse durante días o semanas si es suficientemente brillante. A simple vista, casi nunca se ve como en las fotografías de larga exposición, suele ser más tenue y menos colorido.
El satélite: una estrella que se mueve sin parpadear
Los satélites artificiales son cada vez más habituales en el cielo nocturno. Muchos se ven como puntos de luz que avanzan de forma constante, normalmente en línea recta, sin parpadear y sin cambiar bruscamente de dirección. La Estación Espacial Internacional es el ejemplo más conocido. Se parece a un avión o a una estrella muy brillante moviéndose por el cielo, pero sin luces intermitentes ni cambios de dirección.
La razón por la que los satélites brillan es simple: reflejan la luz del Sol, igual que la Luna. La Estación Espacial Internacional resulta visible desde la Tierra cuando refleja la luz solar y suele observarse mejor al amanecer o al anochecer, cuando el observador está en oscuridad pero el satélite todavía recibe suficiente luz solar.
Un satélite suele tardar varios minutos en cruzar una parte amplia del cielo. Su brillo puede aumentar o disminuir gradualmente, y a veces, incluso desaparece de repente cuando entra en la sombra de la Tierra. Pero es simplemente porque ha dejado de recibir luz solar directa.
El avión: luces que parpadean, colores y trayectoria reconocible
Los aviones son la explicación más habitual para muchas luces nocturnas. A diferencia de un satélite, suelen mostrar luces intermitentes, cambios de intensidad y, a veces, distintos colores como rojo, verde y blanco.
Además, muchos aviones llevan luces anticolisión o estroboscópicas, que producen destellos rojos o blancos. Desde el suelo, esas luces pueden crear la impresión de un objeto que cambia de forma o brillo, sobre todo si el avión se acerca de frente o gira.
La trayectoria también ayuda, ya que un avión puede cambiar de dirección, descender, ascender o alinearse con una ruta de aproximación a un aeropuerto.
