Un electricista muestra el fallo doméstico que puede hacer subir la factura aunque todo esté “apagado” “puede aumentar el consumo hasta un 25%”
Cada accesorio conectado a un ordenador en standby puede aumentar el consumo fantasma hasta en un 25 %
Un electricista muestra cómo saber si una regleta está sobrecargada antes de que sea demasiado tarde “haz números”
El consumo fantasma es probablemente uno de los conceptos peor entendidos por el conductor eléctrico doméstico español medio. La idea de que los aparatos siguen consumiendo energía aun cuando están apagados si permanecen enchufados a la corriente, es conocida. Sin embargo, la escala real del gasto y la identificación del aparato concreto que más energía absorbe sin que nadie lo utilice suelen escaparse.
Los datos institucionales sirven para calibrar la magnitud del fenómeno. El IDAE cifra el consumo fantasma entre el 7% y el 11% del gasto eléctrico total de un hogar medio en España, lo que equivale a unos 300 kWh anuales o al consumo íntegro de un mes completo. En algunos hogares mal gestionados la cifra puede llegar a suponer entre el 10% y el 15% de la factura total anual.
El electricista Antonio Pérez, con más de veinte años de experiencia profesional en el sector, ha dado el diagnóstico más contraintuitivo del asunto. El "vampiro silencioso" del consumo fantasma en la mayoría de los hogares españoles contemporáneos no es el televisor, ni el microondas, ni el router. Es el ordenador de escritorio, especialmente cuando permanece conectado a periféricos secundarios que la propia costumbre doméstica ha vuelto invisibles.
Cada accesorio conectado a un ordenador en standby puede aumentar el consumo fantasma hasta en un 25%. Los culpables reales de esa amplificación son los altavoces conectados por USB o toma independiente, la impresora en modo espera, el monitor externo apagado pero enchufado, los discos duros externos sin desconectar, el hub USB con luces piloto y los cargadores de móvil, tablet o portátil que permanecen conectados a la regleta sin dispositivo conectado.
Por qué el ordenador es el peor infractor
La explicación técnica que Pérez desarrolla en su intervención tiene un fundamento identificable. El ordenador de escritorio y su ecosistema de periféricos son, en la mayoría de los hogares, el conjunto de aparatos con mayor número de dispositivos conectados simultáneamente, cada uno con su propia fuente de alimentación, su propio piloto luminoso indicador y su propio consumo residual en modo de espera. La costumbre habitual del usuario es apagar el propio ordenador, dejando el resto de dispositivos permanentemente conectados a la corriente durante veinticuatro horas al día.
La suma de todos esos consumos residuales, mantenido en el tiempo, da como resultado un gasto invisible que puede duplicar el peso del consumo fantasma de un hogar equivalente sin ese equipamiento informático.
El modo específico en el que se apaga el ordenador también importa. Como recoge la propia intervención de Antonio Pérez, el modo hibernar es una alternativa notablemente más eficiente que el modo suspensión. El consumo del primero es prácticamente nulo porque el equipo guarda la sesión activa en el disco duro y se apaga por completo, mientras que el segundo mantiene la memoria RAM alimentada para retomar el trabajo de forma instantánea, con el correspondiente consumo residual sostenido.
Los aparatos que completan el retrato
Junto al ordenador, el catálogo de aparatos habituales del consumo fantasma en un hogar español promedio incluye varios sospechosos identificables por su piloto luminoso o por su reloj digital permanentemente encendido. El televisor con decodificador o descodificador de operador, con consumo residual sostenido para permitir el arranque instantáneo mediante mando a distancia.
La videoconsola encendida en modo espera para permitir descargas nocturnas. El microondas con reloj digital permanente. La cafetera con display iluminado. El router de fibra óptica, imprescindible pero permanentemente activo con su propio consumo. La impresora en modo de espera. Los cargadores de móvil sin dispositivo conectado, que siguen consumiendo pequeñas cantidades de energía mientras permanecen enchufados. Y los electrodomésticos de gama alta con display permanente o funciones de standby por control remoto.
El consumo fantasma no se elimina por completo sin renunciar a las funciones que sostienen el confort moderno del hogar. Pero se reduce sensiblemente con esas tres capas combinadas, y la reducción se refleja de forma directa en la factura del mes siguiente.
