Alerta: la basura espacial no para de crecer y no hay ley que lo impida

eltiempohoy.es 08/06/2019 10:02

Según los últimos datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se generan en el planeta entre 7.000 y 10.000 millones de toneladas de residuos y se estima que en continentes como África y Asia el volumen actual se doblara en 2030. La gestión de la basura se ha convertido en uno de los mayores problemas de la sociedad actual y no solo por sus connotaciones en el entorno, también por sus consecuencias económicas y de salubridad. Pero a este problema de la enorme montaña de basura mundial se suma la chatarra espacial que orbita alrededor del mundo. En el verano de 2013, la NASA y la ONU ya advirtieron sobre este peligro, sobre todo para los astronautas de la Estación Espacial Europea, porque su presencia ha ido incrementándose de manera directamente proporcional a la escalada espacial de las últimas décadas.

En 2015, la película Gravity, ganadora de siete premios Oscar, nos ponía ante un escenario que hoy no sería nada ficticio. En la cinta de Alfonso Cuarón, los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney) y el resto de la tripulación del transborador espacial Explorer sufrían un accidente en plena caminata espacial debido a una nube de desechos de un satélite difunto de origen ruso. Un escenario con el que los astronautas reales podrían toparse en la actualidad debido al aumento desmesurado de fragmentos que orbitan alrededor del planeta.

El Sistema de Control Espacial tiene catalogados más de 50.000 objetos de origen tecnógeno y los expertos advierten que existen 18.000 que superan los 10 centímetros, 750.000 de dimensiones cercanas al centímetros y 150 millones de fragmentos menores de esa dimensión. Asimismo, el pasado mes de febrero, el jefe de la oficina de desechos espacios de ESA, Holger Krag, advirtió del tamaño de algunos de estos restos, a los que calificó como “grandes bestias”, ya que superan los 30 metros de tamaño.

Estados Unidos, primero en la carrera espacial, es el país que más deshechos produce porque es el que mantiene en la órbita circunterrestre más satélites activos e inactivos, seguida de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) con Rusia a la cabeza del grupo (6.487 objetos), seguida de China (4.019). La NASA advierte que solo un 13% de los objetos catalogados alrededor de la tierra, 19.404, son satélites en activo.

Elda (Alicante) y Calasparra (Murcia) son algunas de las localidades españolas donde se ha constatado la presencia de objetos espaciales de origen humano. Estos forman parte de las 100 toneladas de basura espacial que caen al año en la Tierra, una amenaza que algunos países han empezado a tomarse en serio. Son varios los países que han mostrado su preocupación por los desafíos a los que se enfrenta la humanidad ante el incremento descontrolado de esta lluvia espacial. El marco legislativo más importante es el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, puesto en marcha en 1967, un convenio internacional que necesita de una revisión para adaptarse a las circunstancias actuales, muy distinta de finales de los años 60 cuando la carrera espacial daba sus primeros pasos.

A nivel europeo, en 2016 se puso en marcha un Código Internacional de Conducta para las Actividades Espaciales, propuesta que hacía hincapié en la basura espacial o la proliferación de satélites activos que envuelven el planeta generando un nido de órbitas. El departamento de Seguridad Nacional español recuerda que tan solo once países tienen capacidad de realizar lanzamientos, pero 80 participan en actividades espaciales, “mientras la vulnerabilidad de este entorno aumenta exponencialmente”.

Por este motivo, el pasado mes de abril el gobierno de Pedro Sánchez aprobó la Estrategia de Seguridad Aeroespacial Nacional, que recoge las principales amenazas en este sentido, entre ellas la entrada a la atmósfera terrestre de asteroides, cometas y de la basura espacial, con la intención de controlar el espacio exterior para contrarrestar, reducir o neutralizar sus consecuencias. “El problema es creciente debido al aumento de lanzamientos de objetos al espacio (mega constelaciones de pequeños satélites y pequeños lanzadores), al abaratamiento del acceso al espacio y la consecuente entrada de nuevos países y actores en la carrera espacial, y al denominado efecto Kessler de multiplicación de basura espacial por la colisión en cascada”, señala esta orden aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional y publicada en el BOE.

Mientras los gobiernos del mundo se ponen las pilas en una legislación real y efectiva, ya hay en marcha iniciativas para paliar esta situación como la misión RemoveDEBRIS, un proyecto destinado a buscar tecnologías que permitan limpiar el basurero galáctico mediante una red y un arpón atrapa fragmentos. Asimismo, la empresa rusa Roscosmos empezó a desarrollar el año pasado un cañón láser. Según los científicos de NPK SPP, los desechos se “evaporarán” bajo los efectos de este láser de estado. Desde un gran telescopio óptico, que podría ser el Titov, se monitorizaría el espacio para detectar esos desperdicios y desintegrarlos.