Una empresa surcoreana desarrolla cerebros de inteligencia artificial para robots y los entrenan con trabajos físicos humanos
La automatización del sector industrial cambia la forma de las máquinas; ahora la IA permite mimetizar ciertos movimientos físicos repetitivos, de una forma más sofisticada
Robots que bailan, obedecen y deciden: el experto Jon Hernández explica cómo avanza la inteligencia artificial y su futuro
RLWRLD es una empresa surcoreana que se dedica a la inteligencia artificial física: dotar de algoritmos a máquinas para que lleven a cabo tareas en el mundo real. Uno de los mayores exponentes de este tipo de interacción son los conocidos robots humanoides. Tienen estructura física como la de una persona y es capaz de imitar movimientos y realizar tareas sencillos.
Pero más allá de replicar determinados movimientos, el objetivo de este tipo de IA es perfeccionar estos para después aplicarlos a tareas que hasta ahora son repetitivas. No obstante, para que un robot humanoide aprenda nuestros movimientos, somos nosotros quienes tenemos que entrenarlos.
Cámaras, sensores y repeticiones
Mientras que ChatGPT se entrena con los textos de internet, un robot humanoide lo hace a partir de una IA que recopila imágenes del movimiento humano. En el caso de esta startup surcoreana y uno de sus proyectos que ha dado a conocer relacionado con la hostelería.
Varias personas estaban llenas de sensores y cámaras que captaban la parte física de cosas tan comunes como colocar cubiertos, limpiar una copa o doblar una servilleta. De estos movimientos se extraen los parámetros matemáticos que después se vuelcan en una plataforma de IA. Es en este punto en el que se lleva a cabo un 'refinado' de los datos, bajo supervisión humana, y donde se empiezan a 'inyectar' dentro de los robots para que empiecen con los primeros movimientos -todo ello, bajo la circunstancia de prueba y error frecuente-.
Después del aprendizaje de las habilidades como tal, toca ponerlas a prueba en diferentes entornos controlados y supervisados por personas. Aquí es donde se pone el foco en elementos mucho más precisos que las propias tareas: desde la fuerza que el propio robot aplica al tomar un objeto hasta el ángulo de movimiento de las manos mecánicas.
Los cerebros artificiales, el siguiente paso de la IA
Toda esta rutina de entrenamientos -desde la captación de imágenes hasta el posterior refinado- tiene el objetivo de 'empaquetarse'.
También se quieren crear bibliotecas de estos datos para que se puedan volcar en sistemas de memoria -y hacerlo rápidamente-, así como otros circuitos electrónicos y componentes que después permitan encapsularse en forma de 'cerebro' que se pueda montar en un robot humanoide: recién salido de la fábrica este ya tendría implementados los conocimientos motores específicos para la tarea que fuese a desarrollar.
Así pues, las miras están puestas en una industrialización en la que no sólo se construyan los brazos de los robots o se forjen los metales del cuerpo. También pasa por tener empaquetados conocimientos para que estos humanoides salgan de la fábrica sabiendo lo que han de hacer. O, al menos, con una noción que aglutina todo lo que puede involucrar el movimiento humano aplicado a trabajos mecánicos y repetitivos.
Además de la empresa antes mencionada, otros gigantes del país como Hyundai -junto con su división Boston Dynamics- o Samsung tienen en la agenda planes para introducir robots de este tipo en sus fábricas a corto plazo. Pero una cosa es tener la máquina, y otra muy diferente es que la máquina sepa lo que tenga que hacer.