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Las universidades españolas suspenden (menos una) en la formación de IA a los médicos: "La mayoría se gradúan sin haber dado una sola hora"

Foto de archivo de estudiantes de Medicina formándose para el uso de tecnologías avanzadas como la realidad virtual. UNIVERSIDAD DE GRANADA
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La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro en la medicina, sino una herramienta que está transformando el presente. Desde agilizar diagnósticos y optimizar la gestión hospitalaria hasta acelerar los ensayos clínicos o impulsar la investigación, su potencial es cada vez más evidente. Pero para aprovecharlo de forma segura y eficaz no basta con tener acceso a estas tecnologías: hace falta saber utilizarlas.

Sin embargo, el primer análisis realizado en España sobre la formación en inteligencia artificial que reciben los estudiantes de Medicina revela una realidad preocupante. La enseñanza es todavía muy limitada, pese a que la mayoría de los futuros médicos ya utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa en su día a día para estudiar o trabajar.

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De hecho, solo una de las 52 universidades españolas —públicas y privadas— que imparten el grado de Medicina cuenta con una asignatura obligatoria que aborda de forma amplia esta materia.

"Somos un grupo de investigación de enfermedades digestivas muy focalizados en investigación e innovación utilizando como herramienta la inteligencia artificial y se nos ocurrió ver si a los alumnos de Medicina se les estaba formando sobre ello a lo largo de los seis años de la carrera", explica Juan Turnes, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra e investigador principal del estudio, publicado en JMIR Medical Education.

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Una radiografía de la formación en España

Para responder a esa pregunta, los investigadores revisaron la información pública disponible de las 52 universidades españolas que ofrecen el grado de Medicina durante el curso 2025-2026. Analizaron planes de estudio, programas docentes y guías de las asignaturas con el objetivo de obtener una fotografía completa de la situación que sirviera tanto "para la comunidad científica como para las autoridades responsables".

La sospecha inicial ya era clara. "Partíamos de algo que sí sabíamos: herramientas como ChatGPT, Gemini y otros grandes modelos de lenguaje ya están siendo utilizadas por estudiantes de Medicina y no estudiantes para el apoyo al estudio, el razonamiento clínico y la redacción académica". Sin embargo, la revisión confirmó su hipótesis de que "la formación es prácticamente ausente, tanto en las universidades públicas como privadas".

Los investigadores revisaron las asignaturas que se imparten en el grado de Medicina en cada universidad y las clasificaron en tres categorías: asignaturas específicas de inteligencia artificial, asignaturas relacionadas —como salud digital o informática biomédica, donde la IA aparece como contenido secundario— o formación no relacionada. "Las clasificamos así para intentar beneficiar a las universidades que, aunque no tienen una asignatura específica, sí incluyen la inteligencia artificial como una parte del temario", aclara Turnes.

Solo una universidad ofrece formación obligatoria

Los resultados muestran que únicamente 16 de las 52 universidades analizadas (30,8%) incluyen algún contenido relacionado con inteligencia artificial en sus planes de estudio, mientras que las 36 restantes (69,2%) no hacen ninguna referencia explícita a esta tecnología.

La implantación tampoco es homogénea entre comunidades autónomas. Andalucía es la región que más ha avanzado, con cinco de sus nueve facultades de Medicina que incorporan formación específica en inteligencia artificial. Le siguen Cataluña y Madrid, con dos universidades cada una, mientras que Canarias cuenta con una. Además, Cataluña, Madrid, Extremadura y Asturias incluyen contenidos relacionados con la IA dentro de asignaturas más amplias.

En cambio, Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia, Navarra y País Vasco no cuentan con ninguna facultad de Medicina que haya incorporado formación específica o contenidos relacionados con esta tecnología en sus planes de estudio.

La única excepción

Para Turnes, uno de los grandes problemas es que en los pocos casos que existe formación, esta suele ser optativa. "La excepción la marca la Universidad de Jaén, que es la única que ofrece una asignatura obligatoria con un programa ampliamente centrado en inteligencia artificial. Aunque la materia se denomina 'Nuevas Tecnologías de la Información', incorpora de forma explícita competencias relacionadas con este ámbito", explica Turnes. La otra universidad que destaca es la de Córdoba, que también que incluía un curso básico.

Y hay otro problema añadido: la formación, cuando existe, apenas ocupa espacio dentro del grado. "Lo más dramático, desde mi punto de vista, es que cuando uno analiza la carga curricular en forma de créditos en las universidades que ofrecen algún tipo de formación en inteligencia artificial, el número de créditos es pequeñísimo. Varía entre tres y seis créditos de los 360 que acumula el grado de Medicina".

"Salvo la Universidad de Jaén, que tiene una asignatura obligatoria con seis créditos y un programa muy estructurado, el resto de universidades que ofrecen algo lo hacen mediante asignaturas optativas. Los alumnos pueden elegirlas entre muchas otras y el número de plazas suele ser reducido. Lo más común es que un estudiante se gradúe sin una sola hora de formación en inteligencia artificial".

El riesgo de utilizarla sin formación

Para el especialista, existe un problema si se usan estas herramientas sin formación. "Un mal uso puede llevar desde la generación de informes con contenido falso hasta fuga de datos o referencias bibliográficas erróneas, lo que habitualmente llamamos alucinaciones". En cambio, añade, "si se sabe utilizar y trabajar con ella, nos amplifica como profesionales".

La inteligencia artificial puede facilitar la búsqueda de información científica, la elaboración de trabajos académicos o la resolución de casos clínicos, pero exige una actitud crítica constante. "Es muy importante no delegar completamente lo que te da la máquina, sino mantenerte tú al volante. Para ello hay que pensar, leer, aprender a hacer preguntas correctas y ser crítico a la hora de valorar las respuestas".

Y compara esa interacción con la que se mantiene con otros profesionales sanitarios: "Igual que cuando interactuamos con otros humanos y nos cuentan algo relacionado con un caso clínico complejo, no deberíamos dar por verdadero todo lo que nos dicen simplemente porque lo digan. Con la inteligencia artificial ocurre lo mismo. La diferencia es que las respuestas son tan inmediatas, rápidas, plausibles y están tan bien redactadas que fomentan que la persona no se detenga a pensar, analizar y ser crítica".

Un déficit que ya se percibe en los hospitales

Esta falta de formación también se refleja cuando los futuros médicos llegan a los hospitales. "En nuestro caso puede que tengamos un sesgo importante porque trabajamos utilizando inteligencia artificial de un modo avanzado, pero notamos déficit sobre todo en estudiantes de quinto y sexto de Medicina que vienen a hacer prácticas y en residentes. Tienen una confianza excesiva en las respuestas. Eso, personalmente, me preocupa".

En médicos adjuntos la situación comienza a mejorar, aunque todavía queda camino por recorrer. "Partíamos prácticamente de la nada y durante el último año el Ministerio de Sanidad y la Federación de Asociaciones Científicas, junto con la UNED, sacaron un curso semestral. Los colegios de médicos también están desarrollando formación específica en inteligencia artificial. Llegan un poco tarde, pero mejor tarde que nunca", señala Turnes, que ha participado en la implementación de ambas iniciativas.

Como ejemplo del uso que hacen los profesionales médicos, menciona el caso de OpenEvidence, una herramienta de inteligencia artificial muy utilizada por ellos en Estados Unidos y Europa que dejó de estar disponible en territorio europeo hace apenas un mes.

"Las autoridades europeas consideraron que esta herramienta actuaba como un dispositivo médico, porque cuando se le hacían preguntas proporcionaba respuestas que podían recomendar técnicas diagnósticas o tratamientos concretos con dosis específicas, y eso incumplía la normativa europea. Ha causado un revuelo enorme en redes sociales y foros médicos porque se utilizaba muchísimo".

¿Cómo introducir la formación en IA?

Turnes reconoce que no tiene "la respuesta de cómo debería introducirse la formación en las carreras", pero que "debería hacerse lo antes posible porque es un ámbito de conocimiento que progresa muy rápido". Según su experiencia, el primer escalón "debería ser formar a los profesores".

Además, el problema no termina con el grado. Junto a Manel Ramos, de la Universidad de Barcelona, Turnes ha realizado otro estudio centrado en la formación de posgrado en Medicina, Enfermería y Farmacia.

"Los resultados fueron muy parecidos. Menos de dos de cada diez universidades ofrecen algún tipo de formación de posgrado en inteligencia artificial. Y, a priori, sería incluso más fácil implantarla porque no obliga a modificar un plan de estudios tan largo como el de Medicina. Sin embargo, los resultados son prácticamente un espejo de lo que vemos en el grado".

Las barreras para el cambio

¿Por qué cuesta tanto incorporar esta formación? Para Turnes, hay varios obstáculos, empezando por uno muy humano. "Existe una resistencia al cambio. En algunos casos me han dicho: '¿Para qué vamos a hacer un cambio curricular para enseñar a utilizar ChatGPT?'. Y mi respuesta siempre es la misma: esto no consiste en enseñar a usar ChatGPT. Se trata de enseñar a trabajar de una manera diferente, a aprender de una manera diferente y a formar a las personas de una manera diferente". A ello se suman las dificultades burocráticas y la falta de conocimiento dentro de las propias instituciones.

Pese a todo, el investigador confía en que la situación evolucione. "Este estudio nos ofrece un marco a partir del cual podamos cambiar la situación, algo que, aunque parezca extraño, hasta ahora no existía".

El siguiente paso ya está en marcha. "Repetiremos el análisis este verano, en cuanto estén disponibles los programas del curso 2026-2027, para comprobar si se ha producido algún avance". Mientras tanto, recuerda que organizaciones internacionales, como la Asociación de Colegios Médicos Estadounidenses, ya han reclamado la incorporación de formación estructurada en inteligencia artificial en los planes de estudio de Medicina.