"Lloverá si Dios quiere y, si no, moriremos"
El Niño es el fenómeno meteorológico responsable de calentar el agua del Océano Pacífico, alterando la distribución de precipitaciones, lo que provoca grandes sequías o inundaciones en distintas regiones del planeta. Se trata de una situación que se da periódicamente cada 3-7 años. Sin embargo, este año en África están sufriendo el fenómeno del Niño más fuertes de los que se recuerdan, dando lugar a la sequía más grave de las últimas cinco décadas. Así lo explica la organización Cáritas en el último informe de situación sobre Etiopía.
Hace más de dos años que las lluvias son prácticamente inexistentes y tanto el ganado como las cosechas, principales medios de subsistencia en esa zona, se están echando a perder. La situación es especialmente desgarradora en Etiopía, donde más de diez millones de personas se encuentran en riesgo de hambruna.
Ganados dañados
Ayan y sus seis hijos forman una de las familias etíopes que han tenido que abandonar su hogar en los últimos meses. Han visto como su ganado ha resultado dañado hasta el punto que, de 170 animales que tenían antes de la sequía ahora quedan tan solo 17. “Nuestro ganado ha fallecido y el que queda ha perdido todo su valor. Nadie va a comprarlo”, le cuenta a miembros de Save the Children.
Este no es un caso aislado, las largas sequías continúan contribuyendo a la muerte masiva de animales de granja con la consiguiente reducción de la producción ganadera. La región etíope de Afar junto con el norte somalí son las zonas dedicadas al pastoreo y la cría de animales más castigadas por este Niño que comenzó en el pasado año.
Escasez de agua
Etiopía no es el único país duramente afectado por los agostamientos, Somalia también se encuentra en un estado de emergencia humanitaria. Hassen, presidente de la gestión del agua de su comunidad declara a Save the Children: “Nunca en mi vida he visto una sequía como esta, incluso los ancianos de nuestra comunidad dicen que nunca han sido testigos de algo así”. Él se encarga de garantizar una distribución equitativa del agua que llega en un camión cada día a su comunidad.
Hassen, además, es padre de nueve hijos que nacieron y se criaron en Denkarone, en la zona de Sitti de Somalia. “No pueden ir a la escuela porque no hay suficiente comida y no pueden concentrarse”, cuenta.