Así consiguió Robin Gunningham, el supuesto Banksy, ser anónimo durante 30 años: cambios de nombre y apariciones fantasma

Robin Gunningham, la supuesta persona detrás del mítico Banksy, junto a una de las obras del artista
Robin Gunningham, la supuesta persona detrás del mítico Banksy, junto a una de las obras del artista. Informativos Telecinco / Cordon Press
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Durante más de 30 años, el mundo del arte, la prensa y hasta investigadores académicos han intentado descubrir quién se escondía detrás de Banksy, el artista urbano más famoso y misterioso del planeta. Ahora, el nombre del británico Robin Gunningham ha vuelto a señalarse como la persona que estaría detrás del pseudónimo, una teoría que llevaba años circulando.

Gunningham lleva años siendo el principal 'sospechoso'. Ya en 2008, una investigación apuntó directamente a él como el artista, y después, algunos estudios científicos basados en técnicas de perfil geográfico -similares a las que usa la policía- reforzaron la hipótesis al detectar coincidencias entre sus domicilios y los lugares donde aparecían los murales.

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Ahora, según las informaciones de la agencia Reuters', y tal como ya aseveró el detective español Francisco Marco el año pasado, Gunningham habría llegado incluso a cambiar su nombre legalmente por el de David Jones hace casi 20 año, en un intento de dificultar su rastreo y proteger su tan característico anonimato.

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Este uso de identidades alternativas habría sido una de las muchas estrategias que explican cómo consiguió mantener el secreto durante tres décadas. Además, Entre los hallazgos se encuentra una detención por vandalismo en el año 2000 en Nueva York que habría sido firmada por el propio Gunningham.

Una red de contactos y colaboradores

Uno de los elementos clave de su anonimato habría sido la existencia de un círculo reducido de colaboradores de confianza. Algunas investigaciones han apuntado a que Banksy podría no haber trabajado solo, sino con la ayuda puntual de otros artistas.

Entre los nombres que han aparecido en distintas investigaciones figura Robert Del Naja, miembro del grupo Massive Attack y también vinculado a la escena del graffiti de Bristol, aunque nunca se ha confirmado oficialmente.

Además, su entorno profesional habría mantenido un férreo silencio durante décadas. Ni su equipo legal ni su organización empresarial, Pest Control -la única entidad que autentifica sus obras- han confirmado nunca su identidad, manteniendo así el misterio incluso en medio de las sospechas.

Una exposición en Londres sobre las obras de Banksy

Apariciones fantasma y métodos para no ser reconocido

Otra de las claves del mito Banksy ha sido su forma de trabajar: rápida, en la noche, con plantillas, conocidas como 'stencils' y que le permitían pintar en cuestión de minutos, y desaparecer antes de ser identificado.

Cuando se sospechaba que estaba presente en la creación de alguna obra, los testimonios hablaban de personas con el rostro cubierto, ropa ancha o sudaderas con capucha, un uniforme casi estándar en el mundo del arte urbano para dificultar la identificación.

Su vida discreta más allá del personaje

Las investigaciones también han descrito una vida privada aparentemente normal, muy alejada de la fama asociada a su obra. El año pasado, Marco incluso aseguró que reside en un pueblo a 30 kilómetros de Bristol, su ciudad natal, en un búnker "lleno de cámaras", evitando cualquier exposición pública.

Asimismo, estaría casado desde 2006 con Joy Charlotte Millward, su pareja de toda la vida y una exactivista política con quien tendría una hija, todavía menor de edad. Unos datos que, como casi todo lo relacionado con Banksy, nunca han sido confirmados públicamente por el artista.

'The Guardian' también describió al artista como "un hombre blanco, de vestimenta casual y despreocupada y un diente de plata".

Así, su anonimato no fue solo una necesidad legal -dado que el graffiti puede ser perseguido como vandalismo- sino también como sello distintivo de su arte. Y es que ese misterio convirtió cada nueva obra suya en un acontecimiento, reforzando su imagen como artista antisistema.