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La dicotomía del control, el primer principio básico que Pepe García, 'El Estoico', aplicó a su vida para reducir el estrés y el dolor

Pepe García, conocido como El Estoico
Pepe García, autor y filósofo conocido como El Estoico. telecinco.es
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Un dolor crónico en la espalda llevó a Pepe García, conocido popularmente como El Estoico, a escribir (y reflexionar) sobre las dolencias físicas y emocionales que puede sufrir cualquier persona, en cualquier época y en cualquier momento de su vida.

Pero no lo hizo solo. Lo hizo acompañado de la sabiduría ancestral de los principales filósofos estoicos, como Séneca, Epicteto o Marco Aurelio, adaptando sus tratados y meditaciones al lenguaje y la vida cotidiana, para demostrar que la filosofía, en los tiempos de la IA y el Big Data, sigue siendo más que útil.

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Como si de una caja de herramientas se tratara, Pepe eligió, entre las múltiples corrientes filosóficas que pueden ayudarnos cuando nos sentimos perdidos, la del estoicismo, aquella mentalidad centrada en el aquí y el ahora en la que la aceptación y el abrigo de las emociones, hasta de las que más duelen, en el momento y de la forma adecuada, puede hacer que nos sintamos mejor.

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"¿Qué está pasando ahora?"

Lejos de llegar a la ataraxia - la ausencia extrema de emociones que llevó a Agamenón a no sentir dolor tras la muerte de su propia hija - esta autor rebaja las ideas estoicas hasta un plano más terrenal y sumamente práctico y las usa para enfrentar el miedo a la muerte, el estrés por la híper productividad, la ansiedad y otros muchos trastornos del estado de ánimo que a más de uno les sonarán familiar.

García recoge frases sencillas, pero muy efectivas, de sus autores favoritos, como aquella de Séneca en la que aseguró que "sufrimos más en la imaginación que por la realidad". Y enseña - porque cuando uno enseña, dos aprenden - muchas técnicas sobre el control del nerviosismo, el catastrofismo y las ideas intrusivas con preguntas simples como: "¿Qué está pasando ahora?", para que dejemos de imaginarnos todo lo malo que podría ocurrir (o no) y que, en ese momento, no está ocurriendo en absoluto.

Lo que depende de nosotros y lo que no

Pero, tal y como él declaró en una entrevista en Informativos Telecinco web, el primer principio básico que abrazó de los estoicos fue la dicotomía del control. "Creo es el principio fundamental. Si uno no es capaz de entender y practicar este, quizás no debería seguir leyendo porque es la idea que vertebra toda la filosofía. Lo aprendí leyendo a Epicteto, que lo formula con una facilidad asombrosa al inicio del Enquiridión: hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros", explicó.

"Sé que suena obvio cuando se lee. Uno puede incluso pensar que es una tontería muy básica. Pero cuando empiezas a aplicarlo te das cuenta de que no es tan fácil. Primero, empiezas a ser consciente de la cantidad de energía que gastas en lo que se escapa por completo a tus manos, y de lo poco que dedicas a lo único en lo que puedes centrarte, que son tus juicios, tus deseos y tus acciones", continuó.

"Y yo creo que ocurre porque es un acto de responsabilidad enorme. Siempre es más fácil, y más cómodo echar la culpa al otro o a las circunstancias que mirar qué puedes hacer tú. De largo, es la herramienta más útil que conozco para no perder el norte cuando las cosas se complican", concluyó, en ese afán del autor por utilizar textos en los que los antiguos, hace más de 2000 años, ya sabían cómo gestionar la ansiedad moderna.