Animales

Richter, el 'Punch español': un monito de un zoo cántabro que también se ha criado con un peluche tras ser rechazado

Richter es un Saimiri de América del Sur del Zoo de Santillana del Mar, Cantabria. Foto cedida por el Zoo de Santillana del Mar
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La historia de Punch, el macaco de un zoo japonés que se hizo viral en las redes sociales por pasarse el día agarrado a un orangután de peluche, es más común de lo que pensamos. Al encontrarle solo y apartado de su manada en el zoológico de Ichikawa, en la prefectura de Chiba, Tokio, sus cuidadores decidieron darle un peluche al que amarrarse y que el pequeño Punch llevaba a todos lados, provocando la ternura de todos los visitantes.

Los miembros del recinto explicaron que es probable que su madre le rechazara "debido al estrés y al intenso calor del verano japonés", si bien Maribel Angulo, dueña consorte del Zoo de Santillana del Mar, en Cantabria, ha explicado a la web de 'Informativos Telecinco' que este tipo de rechazos son habituales dentro del mundo animal. "Puede ocurrir que a una madre no le suba le leche y no pueda alimentarlo, puede que la abuela intervenga y le quite al bebé para criarlo ella misma - porque sabe hacerlo mejor - puede que la hembra no sepa cómo debe amamantar o que se muera el macho... Hay muchas situaciones por las que puede pasar", ha dicho.

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"El peluche simula el agarre al pelo de su madre"

De hecho, ella misma le tuvo que dar un peluche a un mono Saimiri de América del Sur que nació al mismo tiempo que otras tres crías de otras tres madres y que fue rechazado por la suya: "Por algún motivo, la madre no le daba de mamar y al monito lo acogió su abuela. Pero, claro, ella no tenía leche y no podía alimentarle por lo que ya, desde el zoo, tuvimos que intervenir. Yo le he criado con biberones desde que era muy, muy, pequeño. Le llamé Richter y también le di un peluchito pequeño de nuestra tienda pero, claro, uno mucho menor que el que le han dado al macaco de Japón, que es muy grande", ha explicado Maribel.

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"Está ya con su manada, pero sigue llevando el peluche"

Como experta en este tipo de conductas animales, pues ella y su marido regentan el zoo de Santillana del Mar desde el año 1977, también nos ha explicado el efecto terapéutico que tiene darle una cría de mono un muñeco al que abrazar. "Este tipo de mamíferos siempre van agarrados del pelo de sus madres. Se meten entre su pelo y esto les transmite calor, les transmite seguridad y es una forma de transportarles. Por eso, al faltarles ese agarre, el peluche les ayuda mucho. Es como el arrullo que se le da a un bebé para que esté tranquilo", ha concluido.

En la cuenta de Instagram del zoo, Richter es uno de los grandes protagonistas. Sus 'padres humanos' documentaron cómo era criarle en casa - donde también se agarraba mucho a una mantita - y cómo fueron deshumanizándole para que, poco a poco, se introdujera como un Saimiri más de su manada. Actualmente - ahora que ya tiene un año y dos meses - se encuentra perfectamente integrado, aunque esto no ha evitado que se siga subiendo a los árboles con su amado peluche. Además, Maribel se lo sigue llevando de cuando en cuando a su casa para celebrar una 'Happy Hour' en la que darse mimos los dos.

En el caso de Punch, la historia del pequeño y solitario macaco también tuvo un final feliz pues, en pocos días, comenzó a recibir los abrazos del resto de los miembros de su manada. Como bien nos ha explicado Maribel, una vez que el vínculo con las madres se pierde, es probable que "estas hembras ni siquiera se acuerden que han dado a luz alguna vez".