El Triángulo de las Bermudas ha alimentado historia sin explicación, pero las investigaciones científica apuntan a fenómenos naturales que podrían explicar muchos de estos misterios
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Durante más de cincuenta años, el Triángulo de las Bermudas ha estado relacionado con inexplicables desapariciones. Barcos que nunca llegaron a su destino, aviones que desaparecieron de los radares y relatos de pilotos que contaban cómo sus brújulas estaban descontroladas o presenciaban condiciones atmosféricas muy extrañas.
Para muchos, esta región del océano Atlántico era una zona maldita. Algunos sugirieron que se debía a la presencia de extraterrestres, portales interdimensionales o restos de la Atlántida. Sin embargo, cuando los científicos empezaron a analizar los datos con más detalle, esta imagen cambió por completo.
¿Qué es el Triángulo de las Bermudas?
Se trata de un área geográfica con forma de triángulo equilátero que está situada en el océano Atlántico. Se encuentra entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami (Estados Unidos). Cuando se unen estos tres puntos con una línea imaginaria se formaría un triángulo de unos 1.600 a 1.800 km de lado, y una superficie aproximada de un millón de km2. Esta zona no es una región oficialmente reconocida en los mapas marítimos.
A pesar de su fama, esta zona es una de las rutas marítimas y aéreas más transitadas del mundo. Por ella pasan cada año miles de barcos y aviones. Esto aumenta estadísticamente la probabilidad de accidentes.
No obstante, desde mediados del siglo XX se empezó a hablar de desapariciones misteriosas. Algunos cálculos populares hablan de decenas de barcos y aviones perdidos en la zona, lo que alimentó la idea de que allí pasaba algo fuera de lo común.
¿Cómo nació el mito del Triángulo de las Bermudas?
El misterio empezó a tomar forma en los años cincuenta. Varios periodistas comenzaron a recopilar historias de barcos y aviones desaparecidos en el Atlántico. Uno de los primeros en contar estas historias fue el periodista Edward Van Winkle Jones en 1950. Pero no se habló del “Triángulo de las Bermudas”, hasta 1964, cuando el escritor Vincent Gaddis acuñó el término.
El mito se consolidó definitivamente en 1974 con el libro “The Bermuda Triangle” de Charles Berlitz, que convirtió el supuesto misterio en un fenómeno mundial. El problema es que muchos de los casos citados en el libro estaban exagerados, mal documentados o nunca ocurrieron en esa zona.
Uno de los casos más famosos fue el del Vuelo 19, donde ni los aviones ni la tripulación volvió a ser vista de nuevo. Se trataba de cinco aviones de entrenamiento de la Marina estadounidense que desapareció en 1945 durante una misión de navegación.
La misión estaba dirigida por el teniente instructor Charles Taylor y consistía en volar una zona triangular de tres tramos con algunas prácticas de bombardeos. Taylor se perdió poco después del bombardeo, y sin los GPS actuales, en 1945 los pilotos tenían que confiar en sus brújulas y en saber cuánto tiempo llevaban volando en una dirección concreta y a qué velocidad.
Las dos brújulas de Taylor, al parecer, funcionaban mal. Los aviones volaban en una dirección, luego en otra. El Coronel tuvo un plan: en cuanto el nivel de combustible del primer avión bajara de 37 libros, los cinco aviones debían amerizar. Se perdió el contacto por radio y nunca se encontraron los restos.
A esta tragedia hay que sumarle la desaparición de uno de los aviones de rescate y de sus 13 tripulantes. Otro episodio más fue en 1918, cuando desapareció el carguero USS Cyclops con más de 300 personas a bordo. Estos casos junto a otros accidentes marítimos, consolidaron la reputación del triángulo como una zona peligrosa.
¿Qué dice la ciencia sobre el Triángulo de las Bermudas?
Una de las hipótesis científicas más llamativas surgió después de analizar imágenes de satélite en la región de las Bahamas. Los investigadores detectaron unas extrañas nubes con forma hexagonal. Según los meteorólogos pueden generar lo que llaman micro-ráfagas o “bombas de aire”. Unas corrientes de aire descendente que pueden alcanzar vientos de hasta 160 km/h, capaces de provocar olas gigantes en apenas minutos.
Estas olas pueden llegar a medir más de 14 metros de altura, por lo que un barco que se tuviera que enfrentar a una de estas monstruosidades podría hundirse rápidamente. En el caso de los aviones, podrían perder estabilidad o sufrir daños estructurales. Este tipo de tormentas explicaría muchas de las desapariciones aparentemente inexplicables.
Otra de las teorías se centra en el fondo marino. En ciertas zonas del Atlántico existen depósitos de hidratos de metano, una forma sólida de gas natural atrapada en sedimentos submarinos. Cuando estas bolsas de gas se liberan de manera repentina, pueden producir grandes burbujas que ascienden hacia la superficie.
Si un barco se encontrase sobre una de estas liberaciones de gas, podría perder flotabilidad debido a que el agua pierde densidad, lo que haría que se hundiera rápidamente. En el caso de los aviones, una liberación masiva de metano puede afectar a los motores o provocar explosiones en ciertas condiciones atmosféricas.
Otros científicos piensan que la explicación es mucho más simple. La región del Triángulo de las Bermudas está influida por la Corriente del Golfo, una de las corrientes oceánicas más potentes del planeta. Esta corriente puede cambiar rápidamente las condiciones meteorológicas y provocar tormentas intensas.
Es una zona propensa a huracanes tropicales, tormentas repentinas y fuertes corrientes marinas, lo que aumenta el riesgo para barcos y aviones. Con este tipo de condiciones, cualquier mínimo error puede terminar convirtiéndose en un accidente grave.

