Afeitarse hace que el pelo salga más fuerte: la explicación científica detrás de una creencia que pasa de generación en generación
Afeitarse no hace que el pelo salga más fuerte, grueso ni oscuro: solo cambia la forma en la que el vello se percibe al volver a crecer
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MadridAfeitarse no hace que el pelo salga más fuerte, ni tampoco más grueso, ni más oscuro, ni más rápido. Es uno de esos mitos que pasan de generación en generación con tanta seguridad que parece que tiene incluso base científica. Pero no es así. Lo que pasa es que, al cortar el pelo con una cuchilla, se modifica la forma visible del tallo piloso, es decir, la parte del pelo que sobresale de la piel.
El folículo, que es la estructura situada bajo la superficie cutánea y donde realmente se produce el crecimiento, no se ve alterado por una cuchilla normal. Pero, ¿por qué tanta gente sigue convencida de lo contrario? La respuesta está en una mezcla de percepción visual, tacto, biología del pelo y momentos de cambios hormonales, sobre todo durante la pubertad. El pelo no va a crecer más fuerte por afeitarlo, aunque sí puede parecerlo.
El pelo no nace en la superficie, nace en el folículo
Para entender por qué afeitarse no va a cambiar la fuerza del pelo, primero hay que saber cómo crece. Cada pelo nace dentro de un folículo piloso, una pequeña estructura situada en la piel. Desde ahí se va formando el tallo del pelo, que va saliendo hacia la superficie.
La parte que vemos y cortamos al afeitarse está compuesta por células ya queratinizadas, sin vida. Cuando pasamos una cuchilla por la piel, solo está cortando una fibra que ya había salido. El folículo, sin embargo, permanece bajo la piel. Allí influyen factores como la genética, las hormonas, la edad, la zona del cuerpo y el propio ciclo de crecimiento del pelo. La cuchilla no va a llegar a esa raíz, tampoco cambia el tamaño del folículo y no tiene capacidad para transformar un pelo fino en uno grueso.
La clave está en la punta cortada
La explicación más sencilla del mito está en la forma del pelo. Cuando un pelo crece de manera natural, su extremo suele terminar en una punta más fina. Esa punta puede ser suave, flexible y menos perceptible al tacto.
Cuando lo afeitamos, la cuchilla corta el pelo en línea recta. El resultado es una punta roma, más plana y más dura al tacto. Cuando ese pelo empieza a asomar de nuevo, no aparece con su terminación fina original, sino con ese corte recto que roza más la piel y se nota más. Por eso da la sensación de que el pelo se ha vuelto más fuerte. No porque tenga más grosor real, sino porque su extremo es más contundente.
También puede parecer más oscuro
Otra parte del mito dice que el pelo afeitado sale más oscuro. Y, de nuevo, la explicación está en la percepción. El pelo que lleva tiempo expuesto puede aclararse ligeramente por el sol, el roce, los productos cosméticos o el paso de los días. Sin embargo, el pelo recién salido todavía no ha estado expuesto a esos factores externos.
Además, cuando el pelo está muy corto, se ve como pequeños puntos oscuros sobre la piel. Esa imagen puede crear la sensación de que el vello se ha vuelto más negro o más denso. Lo que se ve en realidad es el pelo cortado muy cerca de la superficie, con su base más visible.
Esto se nota especialmente en zonas donde el vello es más pigmentado o más grueso de manera natural como puede ser en la barba, en las axilas o en las piernas. También se puede notar más en pieles claras con pelo oscuro porque hay un contraste mayor.
La pubertad alimenta mucho el mito
Una de las razones por las que esta creencia se instala tan bien es que muchas personas empiezan a afeitarse durante la adolescencia. Es justo en esta etapa cuando el cuerpo está cambiando el pelo, pero no por la cuchilla, sino por las hormonas.
Durante la pubertad, los andrógenos influyen en ciertas zonas del cuerpo y pueden transformar parte del vello fino en pelo terminal, más grueso, largo y pigmentado. Esto pasa en axilas, pubis, barba, pecho o piernas, según la persona.
El problema llega con que ambos fenómenos coinciden en el tiempo. Un adolescente se comienza a afeitar por primera vez el bigote, y semanas o meses después, nota que el vello se vuelve más visible. La conclusión parece evidente: es por afeitarse. Pero la realidad es que el responsable principal suele ser el desarrollo hormonal propio de la edad.
¿Por qué no pasa con el vello facial femenino?
Muchas mujeres temen que, si se afeitan el rostro o prueban el dermaplaning, el vello saldrá como barba. En condiciones normales, esto no pasa. El vello fino de la cara no se transforma en pelo terminal grueso por pasar una cuchilla. Lo que puede pasar es que, al crecer, se pueda notar algo diferente al tacto por el corte recto, pero la cuchilla no puede convertir un vello fino en un pelo grueso hormonalmente activo.
Si una mujer nota de repente un aumento claro de vello grueso oscuro en zonas como barbilla, labio superior, pecho, abdomen o espalda, puede estar más relacionado con motivos hormonales que con el afeitado.