José Carlos Rodríguez, el barbero almeriense que rompe todos los récord: pasa 37 horas seguidas cortando el pelo
El joven barbero almeriense José Carlos Rodríguez se propuso cortar el pelo durante 48 horas sin dormir para recaudar fondos contra la violencia de género
Aunque una lesión le obligó a detenerse tras 37 horas, logró reunir más de 600 euros y convertir su reto en una acción solidaria cargada de emoción y apoyo
AlmeríaJosé Carlos Rodríguez tiene 25 años, es barbero en Balerma (Almería) y ha llevado su cuerpo y su mente al límite con un reto que él mismo se propuso, pasar dos días cortando el pelo sin dormir, apenas descansando y con el único objetivo de convertir su trabajo en una acción solidaria contra la violencia de género.
El desafío comenzó el viernes 9 de enero a las nueve de la mañana en la barbería De La Calle, donde trabaja desde el pasado mes de julio. Lo que en un principio iba a ser un reto de 24 horas acabó convirtiéndose en uno mucho más ambicioso. "Tenía ganas de hacer algo distinto, de probarme a mí mismo. Se lo comenté a Francis, mi jefe y mentor, y me dijo que fuera aún más lejos, que probara con 48 horas. Y pensé, vamos a por ello", explica.
Desde el primer momento, José Carlos tuvo claro que el dinero recaudado debía destinarse a una causa social. "Quería que fuera para luchar contra la violencia de género. Es una lacra que por desgracia he vivido muy de cerca y que me toca especialmente". Por respeto a la intimidad de las víctimas, prefiere no concretar a qué asociación irá destinada la recaudación, pero el balance ya es significativo. Más de 600 euros obtenidos tras realizar 58 servicios entre cortes y arreglos de barba, cada uno con un precio de 15 euros.
Pequeños descansos de 20 minutos
El formato del reto fue tan sencillo como extremo. Durante más de un día entero, José Carlos permaneció de pie, tijeras y máquina en mano, atendiendo a clientes sin interrupciones, salvo una pausa de 20 minutos cada 12 horas. "En esas paradas comía algo rápido o me sentaba un poco, pero nunca para dormir. Dormir no entraba en los planes", afirma.
Sin una preparación especial más allá de tomarse el jueves previo como día de descanso, el joven comenzó la jornada con su rutina habitual. "Me levanté a las seis de la mañana como cada día para ir a trabajar. Empecé a las nueve y ya a las dos de la tarde me empezó a doler el tobillo, pero aguanté", recuerda.
El dolor fue aumentando con el paso de las horas, hasta convertirse en un problema serio. Aun así, siguió adelante durante toda la noche del viernes y buena parte del sábado. "Lo más complicado no era el cansancio físico, era luchar contra la cabeza. Hay momentos en los que piensas que no puedes más, que tienes que parar".
Un esguince de tobillo provocó el final del resto antes de tiempo
En esos instantes, el apoyo de su entorno fue decisivo. Su pareja, Sole, y su amigo Francis no se separaron de él en ningún momento. "Ellos me sostuvieron cuando yo ya estaba al límite. Me dieron fuerzas para seguir".
La noche fue especialmente dura. "Fue cuando vino la gente más cercana a mí. Me sentí muy arropado", cuenta. Durante el día pasaron por la barbería clientes de todo tipo, muchos de ellos atraídos por la iniciativa solidaria y por la historia que había detrás del reto.
Finalmente, tras 37 horas ininterrumpidas de trabajo, su cuerpo dijo basta. "Al final ya no podía ni apoyar la pierna. Me provoqué un esguince de tobillo y tuve que parar". Su reto terminó el sábado a las diez de la noche y, nada más salir de la barbería, se fue directo al hospital, donde le confirmaron la lesión. "Cuando acabé no sabía ni dónde estaba", confiesa.
Un hobby convertido en oficio
José Carlos lleva dos años y medio dedicado a la barbería, un oficio al que llegó casi por casualidad. "Empecé como un hobby, para despejar la mente, y ahora se ha convertido en mi proyecto de vida". Desde julio trabaja en De La Calle Barbería, donde ha encontrado un entorno en el que crecer profesionalmente.
Lejos de rendirse, ya piensa en nuevos desafíos. Su primer objetivo es completar las 48 horas de principio a fin. Después, quiere prepararse para intentar batir un récord Guinness que, según ha investigado, supera las 150 horas seguidas cortando el pelo.