Noelia St. George, la española que triunfa cuidando la ropa de los billonarios suizos: “Los salarios pueden superar los 100.000 euros al año”

Noelia St. George, encargada de lavandería de grandes fortunas.
Noelia St. George, encargada de lavandería de grandes fortunas. Cedida
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Noelia St. George ha convertido una pasión heredada en una profesión tan exclusiva como desconocida. Creció entre patrones, telas y máquinas de coser en el taller de su abuela, modista de profesión, y ese contacto temprano con la confección despertó un interés por la moda que fue tomando forma con los años. 

Primero trabajó en el vestuario de series de televisión como 'El Secreto de Puente Viejo' y 'El Don de Alba', donde descubrió la importancia de la ropa como herramienta para construir personajes. Después amplió su formación con estudios de Historia del Arte, especializados en la historia del traje, y colaboró con estilistas en editoriales de moda en Madrid.

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El destino cambió cuando se instaló en Suiza. Armada únicamente con su currículo y una buena dosis de intuición, decidió repartirlo por viviendas exclusivas a orillas del lago Lemán. Aquella apuesta terminó abriéndole las puertas de un universo reservado a muy pocos: el de las grandes fortunas. 

Hoy trabaja como encargada de lavandería y vestuario para familias billonarias, un oficio que exige dominar el cuidado de tejidos de lujo, gestionar armarios valorados en millones de euros y mantener una discreción absoluta. “Los salarios pueden superar los 100.000 euros al año”, dice Noelia St. George.

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Pregunta: ¿Cómo pasa una española de trabajar en vestuario de ficción a cuidar el armario de algunas de las mayores fortunas de Suiza?

Respuesta: Cuando llegué a Suiza, en contra de la opinión de muchos, hice varios buzoneos en casas seleccionadas del lago Lemán. A cada currículum que echaba a un buzón, pensaba: “Llévame donde tenga que estar”. Y ahí estoy.

P.: ¿Qué aprendiste de tu abuela modista que todavía aplicas hoy?

R.: Mi abuela Vicenta abrió su propio taller de costura para no depender económicamente de nadie. Yo tengo esa misma inquietud y me encanta generar distintas formas de ingresos. Creo que es descabellado fiarse de un único salario. Y, sin duda, aburrido.

P.: Para conocer mejor tu oficio, ¿qué responsabilidades tiene una encargada de lavandería que la mayoría de la gente desconoce? ¿Cómo es tu día a día?

R.: Yo estoy asignada a una persona en particular, así que por las mañanas recojo la ropa que haya del día anterior en sus estancias; la llevo a lavandería y allí me ocupo de refrescarlo y/o lavarlo todo. Cuando lo tengo listo, lo devuelvo todo a su lugar en el armario de la persona. También soy responsable de la organización y la limpieza de todo lo que contiene.

P.: ¿Qué conocimientos técnicos son imprescindibles para desempeñar este trabajo?

R.: Textiles de lujo y su cuidado. Saber leer una etiqueta de cuidados de la prenda y saber saltarse sus consejos cuando ves que no tienen sentido. Aunque tengo libre albedrío para enviar ropa al tinte, lo cierto es que casi nunca envío nada porque disfruto del reto de lavarlas yo misma. 

Y lo cierto es que en el tinte muchas veces no consiguen hacer un mejor trabajo del que puedo hacer yo aquí. Además, soy muy de productos naturales y las prendas de lujo son las que más lo agradecen: un trabajo artesanal con el menor producto posible y lo menos agresivo posible.

En casi todos los casos se puede cuidar y lavar ropa de lujo en casa

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P.: ¿Cuál ha sido la prenda más delicada o compleja con la que has trabajado?

R.: La seda más exquisita que te puedas imaginar en distintas variantes de tejido. El reto de la seda es sacar la mancha sin perder el brillo ni romper su estructura, porque es proteína y hay que tener cuidado con los productos que se utilizan.

P.: ¿Qué diferencia hay entre cuidar una prenda de alta costura y una convencional?

R.: La diferencia está en la calidad de los materiales y en la forma en la que se ha cosido la prenda, en la estructura del patrón. La alta costura es pura artesanía y, como tal, su cuidado y lavado debe seguir los mismos valores, por respeto, para mantener ese trabajo exquisito de todos los artesanos que la han hecho posible.

P.: ¿Y es posible cuidar ropa de lujo utilizando productos que cualquiera tiene en casa?

R.: Claro que sí. En casi todos los casos se puede cuidar y lavar ropa de lujo en casa. Lo más importante es saber qué hacer y qué no hacer y querer dedicarle el tiempo que requiere, pero claro que se puede.

Tendemos a lavar toda la ropa que nos hemos puesto, aunque solo haya sido un par de horas para una cena

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P.: Defiendes la idea de "lavar menos y airear más". ¿Estamos lavando demasiado nuestra ropa?

R.: Todo depende de tu estilo de vida y el trabajo que realices, pero, en general, sí. Tendemos a lavar todo lo que nos hayamos puesto encima, aunque solo hayan sido un par de horas para una cena. Parece más fácil echarlo al cesto que colgarlo en una percha en la terraza hasta el día siguiente y darle un toque de vapor.

P.: ¿Qué tres consejos darías para que una prenda dure muchos más años? ¿Qué errores cometemos?

R.: Lavar las prendas del revés, una lavadora que te deje elegir temperatura y revoluciones, y airear cuando no sea necesario lavar.

P.: Trabajas en hogares donde la excelencia es una obligación. ¿Qué es lo que más te sorprendió cuando entraste por primera vez en ese mundo?

R.: Que frases como ‘el rico es malo’ y ‘el dinero pervierte’ son límites mentales de la gente. Yo doy gracias a Dios por haberlo visto y vivido en persona. Mi mayor regalo es haber conocido la “abundancia 360" que yo llamo: abundancia plena, tanto material como mental y humana.

P.: ¿Hasta qué punto la discreción es una parte esencial de tu profesión?

R.: La discreción es una extensión del respeto que profesas a una persona. Si me abres las puertas de tu casa y de tu vida más íntima y privada, sé que me las estás abriendo a mí y solo a mí. Además, antes de empezar firmas un contrato de confidencialidad de varias páginas.

La redistribución de la riqueza es una falacia, porque el rico volverá a crear riqueza y el pobre no sabrá mantenerla

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P.: ¿Crees que en España existe un prejuicio hacia las profesiones vinculadas al servicio doméstico de alto nivel?

R.: No lo creo porque no se conoce. Pero el rencor y el odio al rico está muy instaurado en la mentalidad española.

P.: ¿Por qué?, ¿qué has aprendido sobre las personas que viven rodeadas de tanto lujo?

R.: Mi experiencia profesional en Suiza es la confirmación de que la mentalidad con la que crecemos marca nuestra vida.

El rico y abundante lo es porque tiene la mente programada de manera distinta al pobre. Esto es así. Por eso la redistribución de la riqueza es una falacia, porque el rico volverá a crear riqueza y el pobre no sabrá mantenerla ni crear nueva. Y el abundante lo seguirá siendo, rico o pobre. Y la persona de mente escasa no sabrá ser feliz, rico o pobre. Y, por supuesto, hay de todo en todas partes.

Estamos programados para pensar que las ocupaciones de servicio son de menor estatus social

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P.: Hablas de salarios que pueden superar los 100.000 euros al año y, sin embargo, hay muy pocos profesionales. ¿Por qué ocurre?

R.: Estamos programados para pensar que las ocupaciones de servicio son de menor estatus social, así que los españoles ni nos las planteamos. Además, como el verdadero lujo es discreto, la mayoría de las personas simplemente no son conscientes de los trabajos que se pueden hacer trabajando como personal de servicio de UHNW —Ultra-High-Net-Worth (Individuos de Ultra Alto Patrimonio)—.

P.: ¿Qué perfil buscan realmente las familias para este tipo de puestos?

R.: El perfil ideal es una persona discreta y con flexibilidad de horarios. El perfil del funcionario que quiere hacer el mínimo imprescindible, no funciona. Eso no quiere decir que no haya horarios en el trabajo, claro que los hay. También diría la adaptabilidad, una mente moldeable a lo que se presente en el día a día.

P.: ¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

R.: Todo. La asistencia personalizada, el armario de infarto, el ambiente de lujo extremo en el que me encuentro a diario, los retos de trabajar en equipo, la posibilidad de entrar a ver una vida única e irrepetible… pero, sobre todo, haberme encontrado a mí misma y todo el trabajo espiritual y mental que he hecho para llegar hasta aquí.

P.: ¿Y cuál es la parte más exigente o estresante?

Seguir haciendo a diario tareas que se han vuelto monótonas para mí. Eso es lo que más me cansa, porque necesito aprender constantemente. También, obligarme a trabajar en varias cosas a la vez, porque tengo perfil TDA y tiendo a trabajar en todo a la vez. Y trabajando en estas casas, eso no es una opción.