Loida Zabala, subcampeona de Europa en halterofilia, con un cáncer de pulmón con metástasis: "Espero llegar viva a 2028"

Loida Zabala sigue entrenando y compitiendo mientras lucha contra un cáncer incurable. Atlas
  • Loida hace tres años fue diagnosticada de un cáncer de pulmón con metástasis en hígado, riñón, vesícula biliar y cerebro

  • Loida Zabala sueña con llegar a los Juegos de Los Ángeles en 2028 y valora cómo es su día a día: "Estoy viva!

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Loida Zabala repite cada día el mismo ritual. Llega en su coche, entra al gimnasio y se prepara para entrenar. A simple vista, es la rutina de cualquier deportista de élite. Pero en su caso, cada levantamiento tiene un significado distinto: no es solo deporte, es una forma de seguir adelante.

Loida sabe lo que es enfrentarse a la adversidad desde muy pequeña. A los 11 años, una mielitis cambió su vida para siempre y la dejó en silla de ruedas, para muchos habría sido un punto final.

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En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo le sugirieron probar la halterofilia paralímpica, aquel consejo, aparentemente sencillo, se convirtió en el motor de una trayectoria extraordinaria.

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Del hospital a los Juegos Paralímpicos

Con disciplina y determinación, Loida Zabala transformó por completo su realidad, encontrando en la halterofilia no solo un deporte, sino un propósito y una identidad que le permitieron reconstruirse desde dentro. Con el paso de los años fue superando marcas, retos y límites hasta alcanzar la élite, participando en cuatro Juegos Paralímpicos y convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas del deporte adaptado en España, un referente de superación incluso antes de que la vida volviera a ponerla a prueba.

El golpe más duro llegó en uno de los momentos más estables de su carrera, cuando recibió un diagnóstico devastador: un cáncer de pulmón incurable, con metástasis en varios órganos, incluido el cerebro, una noticia que podría haberlo cambiado todo, pero que en su caso volvió a activar el mismo mecanismo que la ha definido siempre: no rendirse. Tampoco lo hizo su oncóloga, y juntas encontraron un tratamiento dirigido que, aunque no elimina la enfermedad, ha conseguido mantenerla bajo control y darle calidad de vida, abriendo una nueva etapa en la que cada día cuenta.

Lejos de apartarse del deporte, Loida decidió seguir compitiendo, aferrándose a aquello que siempre ha sido su motor, y no solo regresó, sino que volvió a ganar, proclamándose campeona de España y subcampeona de Europa tras iniciar el tratamiento, demostrando que su fortaleza va mucho más allá de lo físico y que su capacidad de resistencia se mide tanto en kilos levantados como en la forma en la que afronta la enfermedad. Cada competición se ha convertido así en una doble batalla, una en la tarima y otra fuera de ella, donde sostiene una lucha diaria por seguir viviendo.

Un objetivo claro: Los Ángeles 2028

Consciente de que el tratamiento que mantiene estable su cáncer no es indefinido y que tiene fecha de caducidad, Loida ha aprendido a mirar el tiempo de otra manera, dando valor a cada jornada sin dejar espacio al miedo, enfocándose en un objetivo muy concreto que va más allá del deporte: llegar a los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, una meta que simboliza tanto su ambición deportiva como su deseo de seguir adelante.

En medio de esa rutina de entrenamientos, revisiones médicas y competiciones, hay un gesto pequeño que resume toda su historia, una alarma que suena cada día en su móvil con un mensaje sencillo pero cargado de significado: “Estoy viva”. Una frase que se ha convertido en su recordatorio diario y en su impulso constante. Y con esa certeza, Loida Zabala vuelve a hacer lo que lleva haciendo toda su vida: seguir adelante, levantar peso y no rendirse, demostrando, una vez más, que no rendirse también es una forma de victoria.