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Rodri Hernández: el crack del ladrillo que invierte en silencio

Rodri en un partido reciente con la Selección Española. Getty Images
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Rodrigo Hernández Cascante, nacido en Madrid el 22 de junio de 1996 y criado en Villanueva de la Cañada, es hoy el futbolista español más reconocido del planeta. En octubre de 2024 fue galardonado con el Balón de Oro, convirtiéndose en el segundo futbolista español masculino en conseguir dicho galardón, tras Luis Suárez Miramontes en 1960. Pero mientras el mundo celebraba su coronación individual, Rodri ya llevaba años haciendo algo que sus compañeros de vestuario raramente hacen con tanta consecuencia: construir un patrimonio sólido, discreto y sin estridencias. 

El ladrillo como primera doctrina

El mercado inmobiliario es el que más destaca entre las inversiones de Rodri. El centrocampista cuenta con propiedades en Inglaterra pero también en España: es propietario de una vivienda en Salford, concretamente en la urbanización de lujo City Suites. En España tiene además una casa de veraneo en la costa y aún dispone de una vivienda familiar en la capital.

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La elección del inmueble londinense no podría ser más representativa del personaje. Su propiedad consiste en un apartamento en pleno centro de Manchester, en un complejo exclusivo que mezcla viviendas privadas con alojamiento turístico. El edificio CitySuites es un apartahotel para clase alta con piscina cubierta, spa, gimnasio y conserjería durante todo el día. No se trata de una mansión a las afueras, ni de una casa ostentosa con un garaje de diez plazas. Un apartamento funcional, estratégicamente ubicado, con servicios de hotel y plus de revalorización garantizada, el tipo de operación que hacen los que saben de verdad. 

Con el objetivo de asegurar su futuro financiero, Rodri ha apostado por invertir en propiedades de alto valor en ubicaciones estratégicas que le brindarán rentabilidad a largo plazo, manteniéndose alejado del derroche en joyas o automóviles. 

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Un garaje intencionalmente modesto

En un ecosistema donde Ferraris y Lamborghinis son moneda corriente en los aparcamientos de los centros de entrenamiento, Rodri llega cada mañana a las instalaciones del Manchester City a bordo de un Mercedes-Benz C 300 Coupé AMG de alquiler, utilizando vehículos rentados como opción más práctica. Entre sus adquisiciones propias figuran un Range Rover y un Audi e-tron GT, un catálogo exiguo para alguien que percibe, un salario de 13,4 millones de euros por temporada antes de impuestos, con unos ingresos totales acumulados en su carrera de 57,4 millones de euros a cierre de 2024.

La explicación está en su propia boca. "La fama no me llena y soy una persona a la que no le gusta ser extravagante", declaró en una entrevista para The Player's Tribune. De hecho, su primer coche fue un Opel Corsa.

La mayor inversión: la cabeza

Si el ladrillo es su activo predilecto, la formación ha sido su apuesta más heterodoxa para un futbolista de élite. Es graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Jaime I, carrera que comenzó en su etapa en el Villarreal. Nadie sabía que a veces entre semana cogía un avión a Castellón para hacer un examen y se volvía a Manchester esa misma tarde, según reveló su íntimo amigo Ximo Miralles a Relevo. No abandonó los estudios. Los compaginó. Esa disciplina es la misma que le convierte en el cerebro táctico más valorado del mundo y la que calibra sus decisiones financieras. 

El futbolista no ha dejado de aprender en estos años y sigue trabajando en su capacidad intelectual de cara al futuro, involucrado además en iniciativas para fomentar la formación deportiva y empresarial de jóvenes deportistas, ayudándoles a tomar decisiones financieras informadas. 

La fundación: devolver lo recibido

En los últimos años ha colaborado con organizaciones benéficas en proyectos educativos y de ayuda a comunidades desfavorecidas, no solo en España sino también en otros países, y ha establecido su propia fundación para apoyar el desarrollo de jóvenes talentos en deportes y negocios, brindándoles oportunidades de educación y mentoría.

Con un año de contrato restante en el Manchester City el propio Rodri ha abierto la puerta a una eventual vuelta a LaLiga. "Me queda un año de contrato, habrá un punto en el que habrá que sentarse a hablar", señaló a la vez que no descartaba jugar algún día en el Real Madrid: "No puedes renunciar a los mejores clubes del mundo." Sea cual sea su próximo destino deportivo, su cartera de inversiones ya trabaja por él. Silenciosamente, como él prefiere.