Así evolucionará el bitcoin en 2026: "Que los bancos empiecen a ofrecer criptomonedas va a suponer cambios"
Bitcoin inició 2026 con una recuperación moderada, cotizando por encima de los 91.000 dólares
Cómo y en qué invertir en 2026, según un experto: "Activos como el bitcoin continúan actuando como termómetro de liquidez"
El mercado de las criptomonedas volvió a demostrar en 2025 que anticipar su comportamiento sigue siendo una tarea extremadamente compleja. Incluso, imposible. Las previsiones optimistas que auguraban un año histórico para bitcoin no se materializaron. Y el ejercicio cerró con un rendimiento muy inferior al esperado, especialmente si se compara con la evolución de los mercados bursátiles tradicionales.
La falta de fundamentos claros continúa dificultando cualquier análisis a largo plazo. Algo que genera escenarios muy dispares, incluso entre los grandes actores financieros.
Este contexto ha provocado un cambio de enfoque de cara a 2026. Stablecoins, tokenización de activos y nuevas aplicaciones financieras basadas en blockchain comienzan a ganar protagonismo. Este año, el foco se desplaza hacia los factores macroeconómicos y regulatorios que realmente condicionan la evolución del mercado.
Los factores macroeconómicos que marcarán a bitcoin en 2026
Tras cerrar 2025 en torno a los 87.000 dólares, con una caída anual cercana al 6%, bitcoin inició 2026 con una recuperación moderada, cotizando por encima de los 91.000 dólares. Este comportamiento ha reavivado el debate sobre los elementos que pueden influir en su desempeño a lo largo del año.
Según explica Víctor García, Profesor de los Estudios de Informática Multimedia y Telecomunicación de la UOC, uno de los factores más relevantes seguirá siendo la política monetaria. “El bitcoin y la mayoría de activos especulativos de alto riesgo tienen una correlación inversa con las tasas de interés”, asegura, subrayando que un entorno de bajadas de tipos suele favorecer la entrada de capital en activos con mayor riesgo.
La liquidez global aparece como otro elemento determinante. “Si hay una mayor liquidez, el precio de todos los activos tiende a subir”, comenta, destacando que en el caso del bitcoin este efecto se percibe con especial intensidad cuando aumenta la disponibilidad de dólares estadounidenses.
La abundancia de liquidez actúa como catalizador de los movimientos alcistas, mientras que su retirada suele traducirse en fases de corrección o estancamiento.
La inversión institucional también ha ganado peso en los últimos meses. “En los últimos meses varias empresas han mostrado interés en adquirir bitcoin como parte de sus reservas”, afirma, señalando que esta tendencia puede sostener la demanda. No obstante, matiza que algunas de estas compañías podrían verse obligadas a vender parte de sus posiciones, lo que introduciría presión a la baja.
A ello se suma la posibilidad, todavía limitada, de que algunos países consideren el uso de bitcoin como reserva estratégica, una opción que hoy parece poco probable de forma generalizada.
La estabilidad geopolítica completa el cuadro macroeconómico. “En general, en escenarios de inestabilidad geopolítica, los inversores tienden a no interesarse por activos arriesgados como el bitcoin”, explica, recordando que la aversión al riesgo suele penalizar a este tipo de activos.
Regulación, adopción institucional y expectativas del mercado cripto
Más allá de la macroeconomía, 2026 estará marcado por la evolución del marco regulatorio y por el papel creciente de los grandes actores financieros.
En los últimos meses, los ETF y las instituciones han concentrado gran parte del volumen de negociación. “La compra por parte de los ETFs ha sido el volumen principal de intercambio”, afirma, destacando que estos vehículos se han convertido en piezas clave para sostener, impulsar o frenar el precio del activo según el flujo de capitales.
En Europa, la implantación del reglamento MiCA supone un punto de inflexión para el sector. García explica que esta normativa es especialmente relevante para las plataformas de intercambio y para el desarrollo de monedas estables. “Este reglamento puede llevar a no poder utilizar algunas monedas estables dentro de la UE”, comenta, añadiendo que también impulsa la creación de nuevas alternativas vinculadas al euro.
Este proceso puede provocar una reformulación de las carteras de muchos inversores, adaptándolas al nuevo marco normativo.
El acercamiento de la banca tradicional al mundo cripto es otro factor a seguir de cerca. La posibilidad de que las entidades financieras ofrezcan y gestionen productos relacionados con criptomonedas puede ampliar la base de usuarios. “Esto puede abrir la puerta al interés de muchos ciudadanos que actualmente no confían en las plataformas de intercambio”.
Pese a este escenario, el experto evita realizar previsiones de precio. “Prefiero no entrar a realizar análisis especulativos sobre el precio de los activos”, asegura, recordando que la volatilidad forma parte de la naturaleza del mercado cripto.
Lejos de cifras concretas, 2026 se perfila como un año de transición, en el que bitcoin convivirá con un ecosistema cada vez más diversificado y condicionado por la liquidez, la regulación y la evolución de la confianza inversora.