La ayuda municipal que se puede pedir solo por vivir de alquiler y que casi nadie solicita

A pesar de que miles de inquilinos podrían acceder a ayudas municipales para pagar el alquiler, éstas siguen sin solicitarse por desconocimiento
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Vivir de alquiler se ha convertido en un desafío económico para millones de personas, sobre todo, cuando hablamos de los precios de las grandes ciudades, donde la vivienda absorbe una gran parte de los ingresos mensuales de los ciudadanos.
No obstante, lo que muchos inquilinos no saben es que existen ayudas públicas que se pueden solicitar solo por tener un contrato de alquiler y cumplir ciertos requisitos básicos. En algunos municipios estas ayudas pueden suponer cientos de euros al mes durante varios meses o incluso un año.
El problema es que estas subvenciones no siempre son visibilizadas ni tampoco se identifican de una manera clara. En muchos casos, se gestionan a través de oficinas municipales de vivienda o convocatorias autonómicas con nombres técnicos que suelen hacer más compleja su identificación.
Como consecuencia, miles de personas que podrían beneficiarse de ellas no saben que existen o piensan que solo están destinadas a personas con situación de vulnerabilidad extrema.
Las ayudas municipales al alquiler
Los ayuntamientos y organismos de vivienda municipales suelen disponer de programas propios para hacer más sencillo el pago del alquiler, sobre todo en el caso de personas con ingresos limitados o en situación de vulnerabilidad.
Por ejemplo, en grandes ciudades como Barcelona se pueden encontrar prestaciones económicas que pueden llegar a los 300 euros mensuales durante un periodo máximo de 12 meses para poder ayudar a pagar el alquiler de la vivienda habitual. El objetivo de estas ayudas es evitar la pérdida del hogar y garantizar la permanencia en la vivienda habitual, haciendo que el riesgo de exclusión residencial sea mínimo.
En otras ciudades como Valencia, las subvenciones pueden cubrir hasta el 40% del alquiler mensual, con importes anuales que pueden superar los 4.000 euros según sea la situación económica del solicitante. Estas cifras muestran que se trata de ayudas significativas que pueden marcar la diferencia en la realidad de una familia.
Cuáles son los requisitos para solicitar estas ayudas
Cada convocatoria tiene sus particularidades, pero los requisitos suelen ser similares en la mayoría de municipios y ciudades: se debe tener un contrato de alquiler de la vivienda habitual, estar empadronado en el municipio en cuestión, no superar determinados límites de ingresos, que el precio del alquiler esté dentro de los máximos establecidos y no se puede ser el propietario de la vivienda.
El empadronamiento es importante porque muchas ayudas sociales municipales dependen de la residencia oficial en el municipio donde se va a solicitar dicha prestación.
En algunos programas se prioriza a determinados colectivos como son los jóvenes, personas mayores, familias con menores, personas con discapacidad, víctimas de violencia de género o personas en riesgo de desahucio. Pero en muchos casos, no es necesario pertenecer a un colectivo vulnerable para poder acceder a esta ayuda, es suficiente con cumplir con los requisitos económicos.
¿Esta ayuda es compatible con otras?
Esta pregunta es una de las principales razones por las que muchas personas no solicitan las ayudas municipales, ya que piensan que no son compatibles con otras prestaciones. La realidad es que, en ciertos casos, sí que lo son.
Por ejemplo, las ayudas locales pueden servir de complemento de programas estatales o autonómicos como puede ser el Bono Alquiler Joven o las subvenciones del Plan Estatal de Vivienda, siempre que no se supere un porcentaje máximo del coste del alquiler financiado con fondos públicos.
Las ayudas autonómicas que se gestionan localmente
Además de las ayudas que son estrictamente municipales, también hay otros programas autonómicos que se tramitan a través de ayuntamientos o consorcios de vivienda, lo que puede hacer más grande la confusión sobre su existencia. Estas ayudas se suelen gestionar mediante convocatorias autonómicas y oficinas locales, por lo que, muchas personas las perciben como municipales cuando forman parte de programas más amplios.
El Plan Estatal de Vivienda contempla ayudas generales que pueden cubrir hasta un 40% del alquiler mensual. Este porcentaje puede aumentar en el caso de ciertos colectivos como son las personas mayores de 65 años.
Las ayudas para los jóvenes que no siempre se solicitan
Uno de los colectivos que más podría verse beneficiado de estas ayudas es el de los jóvenes. Los programas suelen exigir ingresos inferiores a determinados límites y un contrato de alquiler dentro de un precio máximo establecido.
Algunas ayudas establecen ingresos máximos alrededor de tres veces el IPREM y límites de alquiler de entre 600 y 900 euros mensuales dependiendo del municipio. A pesar de esto, el acceso a la vivienda sigue siendo muy difícil: solo alrededor del 21,5% de los menores de 30 años consigue independizarse, en gran parte por el peso del alquiler sobre los ingresos.
Esto refleja el gran impacto que tendrían estas ayudas si se solicitaran de manera más generalizada, ya que una subvención municipal puede cubrir varios meses de alquiler o reducir de manera significativa el gasto mensual, lo que supone la diferencia entre estabilidad y dificultad económica.
