Hacienda advierte: un mismo fallo se repite cada año en la declaración de la renta de miles de contribuyentes
En la campaña de la Renta 2025, se enviaron más de tres millones de avisos a los contribuyentes
Las 'cartas del miedo' de Hacienda, un aviso ante el que hay que saber cómo actuar para evitar sanciones
La campaña de la Renta 2026 abre el 8 de abril con un dato que la Agencia Tributaria ha hecho público en su nota de cierre de campaña: en 2025 se presentaron más de 47.000 declaraciones rectificativas de parte de contribuyentes que modificaron su declaración después de recibir una carta de la AEAT avisándoles de que habían modificado datos fiscales que la Agencia ya conocía, evitando así una posible comprobación posterior, la generación de intereses y la eventual imposición de sanciones. Cuarenta y siete mil personas que corrigieron el mismo tipo de fallo. Y ese fallo tiene nombre propio: declarar menos ingresos de los que la Agencia ya conoce.
El aviso masivo: más de tres millones de cartas cada campaña
La Agencia Tributaria no actúa de forma pasiva ante los errores sistemáticos. Desde hace años tiene implantada una estrategia de asistencia preventiva que consiste en remitir avisos a los contribuyentes antes de que presenten la declaración, informándoles de que dispone de datos sobre determinadas rentas o patrimonios que deben incluirse en el IRPF. De este modo, en la campaña de la Renta 2025, se enviaron más de tres millones de avisos a los contribuyentes para que no se olvidaran de declarar las ventas de artículos de segunda mano, criptomonedas, alquileres o rentas obtenidas en el extranjero.
El desglose por categorías es de lo más interesante. De ese total, 836.000 avisos a contribuyentes fueron por ganancias en alquileres de inmuebles, 998.000 sobre rentas en el extranjero, 889.000 sobre monedas virtuales y 330.000 sobre ventas a través de plataformas digitales como Wallapop o Vinted y alquileres vacacionales a través de Airbnb.
El caso de los rendimientos del capital inmobiliario por arrendamiento es el que mejor documenta la persistencia del fallo. En la campaña de 2018, Hacienda envió 700.000 avisos a propietarios de inmuebles en alquiler, frente a los 258.000 de 2017, gracias a la nueva obligación de Airbnb y otras plataformas de identificar a los arrendadores. Siete años después, esa cifra supera los 836.000 avisos. El error no disminuye con la presión, sino que crece porque cada año aumenta la base de contribuyentes con ingresos por arrendamiento y porque una parte relevante de ellos continúa sin declararlos.
Además de las alertas habituales sobre inmuebles alquilados y rentas en el extranjero, en la campaña del año pasado se introdujo como novedad información sobre operaciones de juego online, y se puso sobre aviso a los contribuyentes que habían modificado su borrador. El modus operandi es invariable: la AEAT recibe la información del arrendador a través de las fianzas depositadas ante las comunidades autónomas, la cruza con lo declarado y, si hay discrepancia, avisa. Si el contribuyente no rectifica y Hacienda inicia una comprobación, la situación se complica exponencialmente.
Junto con los alquileres, uno de los errores más comunes consiste en olvidarse de incluir ingresos por rendimientos del trabajo de más de un pagador. Cuando hay un segundo pagador, ya sea el SEPE por una prestación de desempleo, una empresa donde se trabajó unos meses, una colaboración puntual, etc, cada pagador calcula la retención solo sobre lo que él abona, sin conocer el resto.
El resultado es que la retención total acumulada durante el año es inferior a la que hubiera correspondido sobre el conjunto de los ingresos. Esto puede derivar en que la declaración final salga con resultado positivo, a ingresar, algo que muchos contribuyentes no anticipan y que puede generar sorpresas desagradables si la declaración se presenta tarde.
Qué pasa cuando el error perjudica al contribuyente, no a Hacienda
El fallo más repetido no siempre favorece a la Administración. También existe el error inverso, es decir, que el contribuyente declare más de lo que debe, olvide aplicar deducciones o no introduzca gastos deducibles que le corresponden. En todos estos casos, si se ha producido un perjuicio a sus intereses legítimos, podrá solicitar la rectificación de dicha autoliquidación.
Hasta este año, el procedimiento dependía del tipo de error: rectificación si perjudicaba al contribuyente, declaración complementaria si perjudicaba a Hacienda. Pero eso ha cambiado. Desde el año pasado la aplicación efectiva de la autoliquidación rectificativa es el sistema único para la corrección de autoliquidaciones, tanto si el error causa perjuicio a la Hacienda Pública como al propio contribuyente. Un único modelo, dos direcciones posibles.
La ironía del sistema es que la Agencia Tributaria, con más de tres millones de avisos anuales, está haciendo un esfuerzo sin precedentes para que nadie cometa estos errores. Y sin embargo, en el marco de la estrategia de asistencia preventiva, este año se mantuvo la campaña de envío de cartas además de avisos en Renta Web y en la app, en el apartado de estado de tramitación de la declaración, a contribuyentes que presentaron su declaración modificando información aportada por la Agencia. El fallo, como cada año, se repite.