Ahorro

Plan para ahorrar el dinero de la entrada y alcanzar el primer objetivo si quieres comprar piso en 2026

Hipotecas. Telecinco.es
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Comprar una vivienda en España sigue siendo, para muchos, el gran objetivo financiero de la década. Pero antes de firmar una hipoteca o imaginar cómo será el salón, hay un reto previo, mucho más inmediato y tangible: reunir el dinero necesario para la entrada. Es decir, ese primer paso ineludible que puede situarse en torno a los 30.000 o incluso 50.000 euros, según el tipo de piso y la ciudad. Para quienes planean dar el salto en 2026, el momento de empezar a actuar en consonancia.

Cuánto hay que ahorrar realmente

El primer cálculo importante es entender que, por regla general, los bancos en España financian como máximo el 80% del valor de compra del inmueble. Eso significa que el comprador necesita tener ahorrado al menos el 20% restante. Este porcentaje es solo el mínimo: si se quieren evitar riesgos, o si se trata de una vivienda de segunda mano, ese colchón debería ampliarse. Hay casos en los que se pueden conceder hipotecas con menos dinero, pero no es lo habitual, y estos casos están sujetos a determinadas condiciones.

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A esa cifra mínima también hay que sumar los gastos asociados a la compraventa (impuestos, notaría, gestoría, registro), que pueden suponer entre un 10 y un 12% adicional sobre el precio de compra. En otras palabras: para comprar un piso de 200.000 euros, se necesitaría tener disponibles unos 60.000 euros solo para cubrir entrada y los diversos gastos relacionados con la transacción.

Los datos de octubre de 2025 sitúan el precio medio de la vivienda en España en 2.555 euros por metro cuadrado. En ciudades como Madrid, Barcelona o San Sebastián, esta cifra se dispara con facilidad por encima de los 4.000€/m². Y según previsiones de entidades financieras, los precios podrían subir un 4% en 2026.

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Diseñar un plan de ahorro realista

Con este horizonte, lo fundamental no es renunciar al sueño, sino diseñar un plan de ahorro a dos años que permita alcanzar el primer hito sin frustraciones ni endeudamiento descontrolado. La clave está en definir tres cifras: el precio objetivo de la vivienda, el porcentaje de entrada que se quiere cubrir (idealmente, entre el 20 y el 30%), y el plazo para reunir ese dinero.

Por ejemplo, si el objetivo es comprar una vivienda de 180.000 euros en 2026, y se aspira a cubrir el 20% más un 10% en gastos, habría que ahorrar unos 54.000 euros en dos años. Eso equivale a 2.250 euros al mes si se empieza en enero de 2024, o unos 1.500 euros si se arranca ahora, en noviembre de 2025.

¿Es viable? Dependerá de los ingresos, el estilo de vida, y sobre todo, de la disciplina financiera. Automatizar transferencias mensuales a una cuenta separada, reducir los gastos innecesarios o explorar fuentes complementarias de ingresos pueden marcar la diferencia. Pero más allá del sacrificio puntual, se trata de entender que este ahorro no es una renuncia, sino la inversión que abrirá la puerta al mercado hipotecario en mejores condiciones.

Productos financieros para apoyar el objetivo

Aunque el ahorro tradicional sigue siendo la vía más segura, conviene explorar productos financieros que ayuden a rentabilizar el esfuerzo. Las cuentas remuneradas, los depósitos a plazo o incluso algunos fondos de inversión de bajo riesgo pueden acelerar el proceso si se ajustan al perfil del ahorrador. En todo caso, el plazo de dos años exige cautela: no conviene asumir riesgos que puedan hacer que el capital fluctúe justo cuando más se necesita.

Algunas entidades bancarias también ofrecen simuladores para calcular cuánto ahorrar cada mes, en función del objetivo, el plazo y el tipo de interés estimado. Utilizar estas herramientas puede servir para hacer ajustes y tomar decisiones informadas.

Aplazar el ahorro para la entrada de una vivienda es, en realidad, aplazar la posibilidad de entrar en el mercado inmobiliario. No importa si se trata del primer piso o de una vivienda para cambiar de vida: el plan empieza con un número, una fecha y un compromiso. Y cada mes que pasa sin ahorrar es una oportunidad perdida. Si el objetivo es comprar en 2026, el camino no comienza con la hipoteca, sino con la cuenta de ahorro.