Así es el truco de la amortización anticipada: cómo reducir tu hipoteca para pagar menos intereses o menos años
Una estrategia que puede marcar una enorme diferencia en el coste total del préstamo
Una economista, sobre la mejor edad para pedir una hipoteca: "Por lo general se sitúa entre los 30 y 40 años”
En el mundo de las hipotecas existe, la posibilidad de realizar un pago extraordinario, la amortización anticipada. Y se trata de una estrategia que puede marcar una enorme diferencia en el coste total del préstamo. Pero no basta con “adelantar dinero”, sino que se trata también de saber elegir bien cuándo, cómo y con qué objetivo. Te contamos qué es, cómo funciona y en qué circunstancias puede valer la pena.
¿Qué es la amortización anticipada y qué opciones tienes?
La amortización anticipada supone adelantar una parte o todo el pago de la deuda para reducir el capital pendiente. Puede ser “parcial”, si se abona una cantidad del capital sin cancelar la hipoteca por completo, o “total”, cuando se liquida la totalidad del préstamo. Una consecuencia directa es que se puede optar por reducir la cuota mensual manteniendo el plazo original, o acortar el plazo manteniendo la cuota igual.
Es una operación que, en todos los casos, deberá tramitarse con el banco porque se trata de una modificación del capital pendiente, lo que puede implicar comisiones. En otras palabras: no basta con ingresar el dinero extra; hay que notificar al banco y ajustar formalmente las condiciones.
¿Cuándo amortizar? ¿Y qué objetivo elegir?
Los expertos señalan que cuanto antes se amortice una hipoteca, mayor será el ahorro en intereses. En un ejemplo, amortizar 25.000€ en el primer año de una hipoteca de 200.000€ a 30 años y al 2,5% de tipo de interés puede ahorrar más de 23.000€ en intereses.
Por tanto, si estás en los primeros años del préstamo, cuando se aplique el sistema francés de amortización, que hace que la mayor parte de la cuota se destine a intereses, la amortización anticipada tendrá un efecto mucho más potente.
Respecto al objetivo, suele haber quorum en que acortar el plazo suele ser una mejor opción, porque el resultado es que se generarán intereses durante menos tiempo. Sin embargo, reducir la cuota puede dar mayor liquidez mensual si tu prioridad es liberar flujo de caja.
Eso sí, hay que tener presente que no todas las hipotecas permiten hacerlo sin coste, y las comisiones están reguladas. Por ejemplo, según Kutxabank, en los préstamos de tipo variable la comisión para amortización parcial dentro de los cinco primeros años puede llegar hasta el 0,15 % del capital amortizado; si es dentro de los tres primeros años, hasta el 0,25%. En los fijos, puede llegar al 2% durante los primeros diez años y al 1,5% después.
La Guía Hipotecaria del Banco de España recoge similares límites: “0,5% del importe amortizado si la amortización se produce dentro de los cinco primeros años en variable; 0,25% a partir de ese momento.” Estos costes deben restarse del ahorro potencial para evaluar si la operación realmente “merece la pena”.
¿Cómo proceder para amortizar anticipadamente?
El proceso es relativamente sencillo: primero comunica al banco tu intención, luego indica la fecha y el monto del pago extraordinario. En caso de cancelación total puede requerirse un preaviso de hasta un mes. Tras ello, se formaliza el pago y se reestructura la hipoteca conforme al objetivo (cuota o plazo).
Además, puedes usar simuladores que comparan los escenarios. Distintas entidades ofrecen herramientas que permiten introducir el capital pendiente, tipo, plazo e importe de amortización y ver el impacto en cuotas, plazo y ahorro.
No todo es automático, sino que resulta fundamental asegurarte de que tienes liquidez suficiente antes de realizar un pago extraordinario, y que no dejes de lado emergencias u oportunidades de inversión. También conviene revisar tu cuadro de amortización, entender en qué fase estás y si la amortización anticipada tiene realmente el efecto deseado: en los primeros años pagas más intereses y menos capital; por tanto, cuanto antes hagas la amortización… mejor.
Elige con cabeza, no por impulso
La amortización anticipada, bien gestionada, puede ser uno de los “trucos” más efectivos para reducir el coste de tu hipoteca: menos intereses o una vida hipotecaria más corta. Pero no es una decisión trivial. Toma en cuenta el momento (cuánto interés estás pagando ahora), el objetivo (cuota o plazo), los costes y comisiones, y tu situación financiera global.
En definitiva, amortizar no significa simplemente pagar más: significa pagar mejor. Si lo haces con estrategia, con información y con las herramientas adecuadas, tu hipoteca dejará de sentirse como carga y se convertirá en un camino hacia más tranquilidad financiera.