Seguro de vida: ¿quién lo necesita de verdad y cómo contratarlo sin que te cuelen coberturas innecesarias?
Tener seguro de vida no es una obligación legal, pero sí que conviene tenerlo en determinados casos
¿Cómo beneficia a tu familia tener un seguro de vida?
Contratar un seguro de vida no es una obligación legal en España para nadie, sin embargo, puede convertirse en una herramienta clave para proteger a quienes dependen de tus ingresos. En muchas ocasiones se puede intentar vestir de obligatoriedad, por ejemplo al contratar una hipoteca, pero esta sería una elección del banco, y no una necesidad establecida por ley.
Además, al hacerlo, la gran mayoría de los bancos ofrece mejores intereses si contratas un seguro de vida. Por tanto, más que cumplir una norma, se trata de valorar si tú y tu entorno lo necesitan, y sobre todo, de intentar firmar uno con coberturas ajustadas a tu realidad, sin extras que encarezcan sin mejorar tu protección.
¿Cuándo se hace realmente necesario?
El seguro de vida merece ser valorado sobre todo en dos escenarios claros: cuando hay personas que dependen económicamente de ti, ya sean hijos, cónyuge sin ingresos, personas mayores a tu cargo, o cuando tienes obligaciones financieras importantes que pueden suponer una carga si tú faltas.
Al contratarlo, la suma asegurada debe cubrir, al menos, los gastos básicos de tu familia por entre tres y cinco años. Además, el capital debe calcularse en función de la situación personal (patrimonio, préstamos, familia). En cambio, si se es soltero, no se tienen cargas familiares ni préstamos relevantes y se dispone de cierto ahorro, muchos expertos coinciden en que puede aplazarse la contratación u optar por una póliza más ligera.
¿Qué evitar para no contratar de más?
Contratar hoy no solo implica elegir un capital y una prima; implica decidir qué coberturas incluyes. Y ahí radica el riesgo de sobrecontratar. Hay coberturas que hoy pueden no aportar valor real y que muchas pólizas modernas incorporan como enfermedad grave, dependencia leve o servicios de orientación.
Por ejemplo, errores habituales serían firmar una póliza “vida ahorro” cuando lo que necesitas es protección inmediata ante el fallecimiento, o sumarte un seguro con prima única que financia la prima con el préstamo, lo que puede encarecerlo y dificultar darte de baja posteriormente. También conviene verificar si la póliza está vinculada a un préstamo y si realmente necesitas esa vinculación o simplemente te están ofreciendo un seguro por “bonificación bancaria”.
De esta forma, para no incurrir en estos errores habría una serie de áreas clave a las que deberíamos prestar una dosis extra de atención:
- Define tus necesidades reales: Piensa a quién dejarías sin recursos si tú faltas, y cuánto tardarían esas personas en estabilizarse económicamente. El cálculo recomendado: entre tres y cinco años de ingresos básicos.
- Elige bien la cobertura: Cuantas más situaciones cubras, mayor será el coste. Además, la suma asegurada debe calcularse en función de tus ingresos, número de personas dependientes y tipo de deudas.
- Evita engaños y vinculación obligatoria: Aunque la ley española prohíbe la venta vinculada de un seguro de vida como condición única para firmar una hipoteca (Ley 5/2019), en la práctica muchos bancos lo emplean como “ventaja”. Lee detenidamente la póliza, y exige que el beneficiario seas tú quien lo elija, no la entidad financiera.
Un seguro de vida es una herramienta de protección, no un trámite banal. Si tienes personas dependientes o deudas importantes, se convierte en una inversión prudente. Pero no necesita ser costoso, maníaco o abarcarlo todo. Prioriza cobertura sobre volumen, ajusta la prima a tu realidad y revisa exigencias ocultas como la vinculación obligada o coberturas excesivas. Busca un seguro que te permita elegir las coberturas que más te interesan. Así lograrás más tranquilidad, menos gasto innecesario y una póliza alineada con tu vida real.