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Guía para pedir un aumento de sueldo: cómo preparar la reunión, qué cifra pedir y qué hacer si te dicen que no

Cómo identificar cuál es el mejor momento para pedir un aumento de sueldo
Claves para pedir un aumento de sueldo. Telecinco.es
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Pedir un aumento de sueldo sigue siendo uno de los grandes tabúes del mundo laboral, incluso para quienes acumulan méritos más que suficientes. Por ese motivo, la mayoría espera a que sus jefes “se den cuenta” o espera que llegue el momento de una revisión anual… que al final nunca llega. Sin embargo, la diferencia entre quienes progresan y quienes se estancan no siempre está en el talento, sino en la estrategia con la que negocian su valor.

Si se cuenta con suficientes datos, argumentos poderosos y el enfoque correcto, una conversación que a priori puede parecer incómoda es susceptible de convertirse en la clave para cambiar tu carrera (y engordar tu cuenta bancaria). Así es cómo debes preparar la reunión, qué cifras puedes pedir con fundamento y cómo hay que actuar si la respuesta es negativa para no cerrarte puertas.

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Preparar la reunión con rigor y evidencia

La base de una petición sólida está en el momento, las pruebas que sustenten la solicitud y la estructura de la propia conversación. Como advierte el programa Program on Negotiation at Harvard Law School, “uno de los errores más comunes es solicitar un aumento sin haber hecho suficiente investigación” sobre la empresa, la industria y tu valor de mercado. Debes averiguar si la empresa tiene margen presupuestario, cuándo se revisan los salarios y cuál es la comparación salarial para tu puesto. Se recomienda fijar la reunión con antelación, preparar tu caso con logros concretos y evitar acudir a la conversación en momentos de crisis o de mucha carga para tu superior. 

Prepara una “hoja de impacto” y en ella describe proyectos que lideraste, mejoras medibles (ahorro de costes, aumento de ventas, eficiencia), responsabilidades que has asumido y resultados cuantificables. Esta forma de enfocar la reunión convierte tu petición en una inversión que la empresa puede entender.

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¿Qué cifra pedir? Cómo elegirla con criterio

Una de las preguntas más complicadas es: ¿cuánto pedir? Los expertos suelen recomendar solicitar un aumento del 10% al 20%, siempre que esté sustentado en datos y no en mera expectativas. Por otra parte, es fundamental calcular tu rango. Para ello hay que tratar de responder a preguntas como “¿Cuánto debería pedir alguien en mi posición, experiencia y ubicación geográfica?”. 

Ten en cuenta que en muchas empresas el aumento estándar anual ronda entre el 3% y el 5% si nada extraordinario sucede. Por tanto, pedir un 15% o más requiere una justificación sólida que demuestre que has superado ampliamente las expectativas. Otro consejo del Programa de Negociación de Harvard indica que ampliar el foco más allá del salario, incluyendo aspectos como beneficios, responsabilidades futuras, formación o flexibilidad, puede mejorar tus posibilidades cuando el presupuesto es limitado. 

¿Y si la respuesta es “no” o “no ahora”?

Una negativa no significa que todo quede perdido. La clave está en convertir ese «no» en un punto de partida. Tras una solicitud fallida conviene preguntar: “¿Qué necesitaría demostrar para que podamos volver a hablar de esto?” o “¿Cuándo podríamos revisar esta cuestión de nuevo?” 

Durante la conversación, mantén una actitud abierta y solicita una línea de tiempo clara: “¿Podemos fijar una revisión en seis meses?” Incluso podrías negociar alternativas no salariales: más días de vacaciones, una formación, un bonus, mayor flexibilidad... Y es que, cuando tu empleador considera que ya estás suficientemente compensado en términos monetarios, es momento de ampliar la mesa de negociación. 

Además, documenta la conversación. Una nota breve que resuma lo hablado, los plazos y tareas acordadas te servirá como referencia y suponer una herramienta para hacer seguimiento.

Pedir un aumento de sueldo es una tarea que no debe dejarse al azar. Cuando te presentas bien preparado, con datos, logros, expectativas claras y un plan de seguimiento, la conversación deja de ser una solicitud improvisada y se convierte en una negociación profesional. Investiga, cuantifica tu valor, define una cifra basada en tu impacto y prepárate para la respuesta. Y si la respuesta es «no», transforma ese momento en la base de la siguiente victoria.