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Cristina Dayz, experta en finanzas personales: "Si quieres empezar a ahorrar en enero, págate a ti mismo"

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La experta, en una foto tomada de su Instagram. @soycristinadayz
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Cada mes de enero, muchas personas y hogares se plantean una misión, para muchos imposible. Ahorrar, ahorrar y ahorrar. Sin embargo, con el arranque del año nos enfrentamos a varios frentes: por un lado, la resaca de los gastos navideños; por otro, la tentación de las rebajas. Así que empezamos el año financiero algo maltrecho y los objetivos se marcan en el mes de febrero. En España el 80% de la ciudadanía afirma que ahorra, aunque solo el 20% lo hace de manera adecuada. El 19,4% asegura no ahorrar nunca o casi nunca, un 36,9% declara hacerlo algunos meses y un 43,7% lo hace de forma habitual, aunque sea una cantidad pequeña. Estas son algunas de las conclusiones de la segunda edición del estudio realizado por la entidad de banca ética Triodos Bank sobre Conductas sostenibles de la población española, que recoge información sobre las preferencias de la ciudadanía en finanzas, movilidad, consumo, ahorro energético o bienestar personal, entre otros.

"Con un IPC que alcanzó el 2,7 % en agosto de 2025, un gasto medio por hogar que creció un 4,4 % en 2024, según el INE, y unos salarios que casi no avanzan, la gestión del presupuesto familiar y la capacidad de ahorro de la ciudadanía se han convertido en auténticas pruebas de resistencia", aseguran. Y no se equivocan. Parece difícil ahorrar y mantener una buena salud financiera. Sin embargo, hay algunos que lo ven más claro que otros, y que, además, ofrecen consejos con los que podemos aprender y mejorar nuestro bolsillo.

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Hablamos de Cristina Dayz, experta en finanzas personales y comunicadora que acaba de publicar 'Aprende a gastar' (Aguilar, 2026), un libro de finanzas para principiantes. Si has escuchado hablar los últimos meses de "tranquilidad financiera" o "libertad financiera" y te suena tan bien que parece un sueño, seguramente te guste leer algunas de las respuestas que nos ha dado en esta entrevista para la web de Informativos Telecinco.

Pregunta: ¿Cómo se llega a la tranquilidad financiera? A todos nos encantaría tenerla, pero no parece algo fácil...

Respuesta: Me encanta que me hagas esta pregunta. Y, para llegar a la respuesta, primero deberíamos definir lo que es. Para mí, la tranquilidad financiera es tener un sistema de finanzas personales que te aporta paz, tranquilidad y te ayuda a mantener el estilo de vida que tú quieres vivir. Y, para llegar ahí, primero tendrás que tener muy claro cómo quieres vivir. Una vez lo sepas, para construir tranquilidad financiera necesitamos: primero, construir un fondo de emergencia con el ahorro. Ese fondo servirá de red y nos dará un primer punto de tranquilidad ya que sabremos que, si sucede un imprevisto, tendremos la capacidad económica para cubrirlo sin tener que recurrir a deudas o favores. Luego habrá que invertir: en inmuebles, en tu propio negocio o, si no tienes uno, aprovecharte de que mucha gente sí. Es decir, invertir en el mercado de valores. Con estas dos cosas lo que construyes es una base sólida que te da paz porque sabes que, aunque pierdas tu trabajo, tengas que estar de baja un tiempo, o lo que sea, no tendrás que depender (o no al 100%) de un sistema que puede que responda por ti (o no).

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P: Enero es un mes en el que nos damos cuenta del despilfarro de la Navidad, pero también es un mes (oportunidad) para los buenos hábitos financieros. ¿Por dónde empezamos si queremos ahorrar o si queremos que sea un año bueno en lo que a nuestra economía se refiere?

R: En efecto. Y también es el mes en el que empiezan las rebajas. Un cóctel molotov que no suele acabar muy bien. Pero, respondiendo a tu pregunta, lo primero que te diría es que hay que ser específicos. Es decir, deja a un lado el “este año no compraré tanto” o “este año voy a ahorrar más”. Estas afirmaciones son inútiles. Creo que lo primero que debemos plantearnos son objetivos claros, específicos, razonables, medibles y adaptados a nuestras posibilidades. Empieza por descartar el adverbio “más” e intenta ir a cosas como “este mes de enero solo voy a gastar en imprescindibles”. Luego, haz una lista de tus gastos imprescindibles. Guárdala en un sitio de fácil acceso y, cada vez que tengas la tentación de comprar algo, saca esa lista y revísala. ¿Esa compra que te apetece hacer está dentro de ella? ¿No? Pues ya sabes. ¿Sí? Pues adelante. 

P: ¿Hay alguna otra manera de hacerlo?

R: Sí, marcando el ahorro como una prioridad. Si te has marcado ahorrar 100 euros al mes y es algo factible por el sueldo que cobras, entonces deja de esperar al final para hacerlo. Tan pronto cobres, págate a ti mismo primero: saca del banco 100 euros, ponlos en un sobre y guárdalos debajo de la cama o en la caja fuerte de tu abuela. Da igual. Apártalos. Haz esto durante tres meses y observa lo que sucede. Suele pasar que vivimos con lo que vemos que tenemos. Así que apartar ese dinero de la vista es un buen punto de partida. Haz esto solo para construir el hábito, después ponlo en una cuenta remunerada, claro, porque el dinero en el colchón ya sabemos que va perdiendo valor día tras día… 

P: ¿Cómo es un buen plan de ahorro y durante cuánto tiempo se debe llevar a cabo?

R: Esta pregunta tiene trampa… Un buen plan de ahorro son todos y ninguno. Quiero decir, si cada persona tiene unas prioridades y necesidades distintas en la vida, y si define la riqueza de forma distinta, entonces hay tantos “buenos planes” como personas. Eso sí, te diría que un buen plan de ahorro tiene en cuenta lo que te acabo de comentar, eso de “pagarte a ti primero”, y también un fondo de emergencia de entre tres y seis meses de gastos básicos, si tienes un empleo sólido, y de entre seis y doce meses si tienes un empleo inestable o si, como yo, eres autónoma. Después de esto, a menos que tengas un objetivo concreto como pagar la entrada de una casa, una remodelación, o lo que sea, pienso que deberías empezar a pensar en invertir.

P: ¿Qué tipo de inversiones?

R: Inversiones simples, automáticas, pasivas, fáciles y adaptadas a cada uno. Eso sí, intentaría evitar a lo que llamo los “carcabancos” para llevar a cabo tu plan de ahorro. La cuenta en la que tengas tus ahorros debe ser remunerada (para que te ayude a combatir la inflación y tus ahorros no pierdan valor a lo largo del tiempo) y sin condiciones ni comisiones. También evitaría invertir a través de tu “gestor de confianza” porque vas a regalarle mucho dinero por el camino... 

P: ¿Cómo se hace un plan de gasto para principiantes?

R: Primero de todo, hay que tomar conciencia. Y para tomar conciencia hay que observar y apuntar. Durante uno o dos meses, no hagas nada más que apuntar en qué te gastas cada euro. Puedes usar alguna aplicación, excel de finanzas, lo que quieras. El objetivo es apuntar las diferentes categorías en las que se te va el dinero. Después de dos meses tendrás una radiografía bastante clara de a dónde se va tu dinero. No intentes hacer nada distinto durante esos dos meses, porque la idea es, precisamente, conocer tus propios hábitos de consumo al dedillo. Este proceso suele ser doloroso ya que mucha gente no es, de verdad, consciente de cómo gasta. Esto nos servirá para pasar al siguiente paso que es hacerte un presupuesto. En base a los resultados que has obtenido puedes ponerte objetivos. Resulta que gastas 256€ en restaurantes y bares al mes, pero que quieres gastar 120€. Te haces un presupuesto con lo que, en realidad, quieres gastar. En este paso hay que ser realistas. No te prives demasiado porque si no vas a acabar tirando el plan a la basura. Luego ve dividiendo: si me he gastado 120€ al mes en restaurantes y bares, entonces tengo unos 30€ a la semana. Eso te da mucha más claridad y es más concreto. Cuando pase el mes en el que has intentado seguir tu presupuesto, observa lo que ha salido bien y lo que ha salido mal, ajusta, y continúa. Un truco es hacer retos de “gasto 0”. Pasarte un mes sin gastar nada de nada en “deseos / diversión” si tienes un objetivo de gasto concreto. O, uno que a mí me gusta incluso más, hacer “sprints de trabajo”. En un mes intentar coger todo lo que te venga de trabajo e intentar ahorrar lo máximo posible. Sé que suena difícil, especialmente, si tienes un trabajo estable, pero hay tantísimas maneras de ganar dinero hoy en día…. 

P: ¿Qué debemos pensar antes de hacer un gasto? ¿Hay que priorizar siempre, no?

R: Por supuesto. Si has hecho el ejercicio que he planteado en la primera respuesta, entonces tienes tus prioridades muy claras. Hay un concepto del que me encanta hablar y es la frugalidad (yo lo llamo “frugalismo”, pero no es una palabra normativa, todavía). La idea es que, cuando tienes muy claro lo que te aporta valor en la vida, solo dices que sí a eso y así puedes decir que no, de manera radical, a todo lo demás. No se trata de ser un ermitaño en las montañas, vestir con harapos o no comprar nunca nada. Se trata de no dejarte de llevar por el marketing, el consumismo exacerbado y etcétera, para vivir solo con lo que es importante para ti. Esto puede parecer muy obvio, pero te aseguro que puede ayudarte a ahorrar miles y miles de euros cada año. Y, sobre todo, te ayuda a tener tus prioridades clarísimas, con lo que decir “no” a un gasto, sea el que sea, se convierte en algo mucho más fácil y automático. 

P: Precisamente, estamos en un momento social donde todo incita a gastar y consumir. ¿Qué porcentaje hay que destinar a ese gasto o cómo gastarlo con conciencia?

R: Como ves, no me encanta hablar de porcentajes, porque esta entrevista la está leyendo gente con situaciones económicas muy distintas. Prefiero volver a la raíz del problema, que no es cuánto gastamos, sino por qué gastamos. Hoy gran parte del consumo no tiene que ver con la necesidad, sino con la identidad y la comparación social. Compramos para sentirnos de una determinada manera, para pertenecer, para no quedarnos fuera, o incluso, para compensar emociones como el estrés, el cansancio o la frustración. Y eso explica por qué muchas personas sienten culpa después de gastar, aunque “en teoría” puedan permitírselo.

Gastar con conciencia empieza cuando entiendes qué función cumple ese gasto en tu vida. ¿Me aporta valor real o solo me calma durante cinco minutos? ¿Lo quiero yo o lo quiero porque lo veo constantemente en redes, anuncios o en otras personas? Por eso vuelvo a ideas como la frugalidad o el minimalismo, no como dogmas, sino como herramientas de reflexión. Cuando tienes claro qué es importante para ti, el gasto deja de ser impulsivo y se vuelve intencional. No se trata de no gastar, sino de gastar alineado con tus valores, sin culpa y sin ruido externo.

Y, sobre todo, hay que aceptar algo importante: no somos de piedra. Hay mentes muy inteligentes dedicadas a captar nuestra atención y nuestro dinero. Así que una de las mejores estrategias es alejarse de la tentación. En mi caso, por ejemplo, intento no ir a “mirar” tiendas. Porque si voy a mirar, veo cosas que no sabía que existían, y algunas acaban pareciéndome necesarias. Si no miro, no deseo, y así gastar bien se vuelve mucho más fácil.

"Hoy día hay incontables recursos ahí afuera que te pueden ayudar a ello. Y la realidad es que solo una persona puede tomar las riendas de tu vida y de tu dinero, y esa persona eres tú"

P: ¿Cómo deberíamos organizar nuestra nómina, teniendo en cuenta las dificultades actuales en las que nos encontramos (precios comida, vivienda, etc.)?

R: Pues esto también dependerá de cada uno. En finanzas se suele hablar mucho de porcentajes: 50% para necesidades, 30% para deseos, 20% para inversión y ahorro, o 30% para el ahorro y 20% para los deseos. O 40-40-20. Vaya, todas las combinaciones que quieras, siempre que sumen 100. Pero a mí me parecen inútiles. ¿Cómo le voy a decir a una persona que gana 1.500€ que ahorre un 20% de su salario y a una que gana 4.000€ que ahorre lo mismo? No tiene sentido.

Si has hecho el ejercicio de los gastos y el presupuesto entonces habrás encontrado tus porcentajes: en qué te gastas el dinero dividido en necesidades, deseos / diversión y ahorro / inversión. A partir de ahí, puedes organizar tu nómina de manera realista. No vamos a obviar el hecho de que los precios, en general, están por las nubes. Por tanto, aunque soy consciente de que esta respuesta es “demasiado fácil”, solo me queda decirte que, si queremos tener un margen mayor, debemos aumentar nuestros ingresos. 

P: La economía de una persona dice mucho de cómo es o cómo le han educado. ¿Qué opinas? ¿Qué tipo de personas tienen más difícil saber controlar sus finanzas?

R: Opino que has dicho una verdad como un pino. La educación financiera, tanto si es óptima como pésima, juega un papel importantísimo en la vida de cada persona. Igual que todos aprendemos a hablar escuchando a nuestros padres, hermanos, y etcétera, también aprendemos a gastar viendo lo que hace la gente que nos rodea. Esto no quiere decir que no haya excepciones: recuerdo un día que hablaba con un experto en finanzas que me decía: “yo tengo dos hijos, a uno le encanta ahorrar y a la otra le encanta gastar. Tienen menos de diez años y los hemos educado exactamente igual”.

P: Entonces, ¿hay personas que tienen más difícil saber controlar sus finanzas?

R: Creo que hay una parte genética, de personalidad, llámalo como quieras. Pero luego hay otra parte aprendida. Y esta puede ser fantástica o un verdadero desastre que puede obstaculizarte el tomar buenas decisiones financieras en tu vida adulta. No hablaría de familias ricas o pobres, ya que hay gente con mucho dinero que despilfarra que se te salen los ojos mientras hay gente que, con poco, es capaz de administrar súper bien, y viceversa. Sinceramente, pienso que tus antecedentes familiares y sociales van a influir, sí, pero que al final tú tienes el poder de tomar las riendas de tu situación financiera y mejorarla. Hoy día hay incontables recursos ahí afuera que te pueden ayudar a ello. Y la realidad es que solo una persona puede tomar las riendas de tu vida y de tu dinero, y esa persona eres tú.