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Las redes sociales están inundadas de “retos de ahorro” que prometen permitirte acumular una pequeña fortuna en cuestión de semanas. Puede sonar atractivo aquello de conseguir transformar tu bolsillo con un simple desafío viral. Pero, ¿realmente funcionan? La respuesta está repleta de matices, ya que algunos sí que son efectivos, mientras que otros son pura ilusión, y muchos no encajan con la realidad económica de personas cuyas circunstancias (ingresos, gastos fijos, deudas) son variopintas.

Las lecciones del reto “Sin gastar” y otros desafíos virales

Uno de los más populares en plataformas como TikTok es el llamado reto de no gastar. La propuesta es sencilla: durante un período (una semana, un mes…), solo permites gastos esencialmente básicos como vivienda, alimentación, servicios o transporte. Nada de cafés, ropa nueva o salidas innecesarias. Son muchas las personas que lo realizan como estrategia para “tomar control” de su presupuesto en épocas de inflación. 

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Una experiencia llevada a la práctica, narra cómo una persona intentó el reto durante un mes. Al final logró ahorrar más de 70 dólares, sin embargo, el responsable afirma que la rigidez del reto lo vuelve insostenible a largo plazo: al cabo de unos días la tentación de “darse un capricho” era demasiado fuerte, lo que puede derivar en un efecto boomerang.

Otro reto viral que ha cobrado fama es el “100 sobres”, donde se numeran sobres del 1 al 100 y cada día se introduce en uno de ellos la cantidad correspondiente al número. En 100 días podrías ahorrar más de 5.000 euros si logras llenar todos los sobres. Se trata de un método que motiva con su carácter visual y gamificado, aunque advierte que guardar tanto efectivo puede acarrear un precio, al enfrentarse a la inflación, una posible falta de rentabilidad del dinero parado, o el riesgo de perder los sobres.

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Aunque estos retos se proponen como fórmulas mágicas para ahorrar con creatividad, los expertos advierten que funcionan mejor como ejercicios puntuales que como hábitos duraderos. Erin Lowry, experta en finanzas personales, afirma que muchos hacks virales son “raramente sostenibles a largo plazo” y sugiere mejor ahorrar un porcentaje constante del ingreso más que depender de trucos momentáneos. 

Archivo - Ahorro

¿Por qué no todos los retos copian tu situación?

Primero, los retos virales suelen estar diseñados para quienes tienen cierta holgura financiera. Si tus ingresos apenas cubren tus gastos esenciales, sumarte al reto “no gastar nada extra” puede ser insostenible o generarte ansiedad.

Segundo, esos retos rara vez tienen en cuenta cuando hay costes fijos elevados: alquiler, suministros, salud, transporte. Una persona con hipoteca y gastos médicos difícilmente puede sumarse al reto sin ponerse a hacer equilibrios financieros con su presupuesto.

Tercero, hay riesgos ocultos: almacenar efectivo (como en el reto de sobres) puede generar pérdida frente a la inflación, y el dinero parado deja de producir rendimiento. Los expertos aconsejan que estos trucos y retos estén acompañados de una cuenta de ahorros con rendimiento. 

Cuarto, el “efecto boomerang” es real. Si te impones un reto muy estricto y luego “rompes” con una compra grande, podrías regresar con gasto extra para “compensar el esfuerzo perdido”. Así, el reto que prometía ahorro termina encendiendo un impulso de gasto mayor.

Además, algunas tendencias emergentes, como “revenge saving”, están surgiendo como reacción al ambiente económico: después de épocas de alto gasto (postpandemia, inflación), se promueven fases agresivas de ahorro. Pero este ahorro “de venganza” no siempre es prudente si no va acompañado de cierta estrategia y atención personal. Además, cuando todo el mundo ahorra al mismo tiempo, la economía acaba resintiéndose, aunque eso sea otra historia.

Cómo adaptarlo a tu perfil: convierte lo viral en útil

No descartes los retos. Úsalos como tu laboratorio personal, no como un guion obligatorio. Si intentas un desafío viral, elige uno que puedas adaptar a tus necesidades. De esta manera, reduce el tiempo, ajusta las cantidades, permite márgenes de flexibilidad. Que el reto te impulse, pero no te castigue.

Y lo que es mejor, combina estas propuestas virales con herramientas de ahorro tradicionales. Por ejemplo, utiliza reglas automáticas bancarias (transferencias automáticas para el ahorro), apps con redondeo de compras (donde, por ejemplo, cada vez que gastas 3,45€, se redondea a 4,00€ y el excedente va al ahorro), o “presupuestos sonoros”: anunciar en voz alta tus límites financieros frente a amigos o familia, una técnica llamada loud budgeting en inglés, que promueve responsabilidad social frente al gasto. 

Finalmente, no pierdas de vista cuáles son tus objetivos con todo esto. Al fin y al cabo, un reto es interesante si te ayuda a construir un fondo de emergencia, liquidar una deuda o acumular para un plan objetivo. Si solo sirve para “ganar” un desafío en redes, quizá estés perdiendo de vista lo esencial.