Ahorro

El arte de priorizar: cómo decidir en qué gastar el dinero para cubrir tus gastos, pagar deudas y ahorrar

Consejos para ahorrar
Priorizando para ahorrar. Telecinco.es
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En un mundo donde las exigencias económicas se multiplican casi cada día, aprender a priorizar el uso del dinero se convierte en una verdadera habilidad. No se trata únicamente de gastar menos o ahorrar más, sino de organizar inteligentemente los ingresos para cubrir necesidades, resolver obligaciones y construir un colchón para el futuro.

Tres pilares financieros que conviene ordenar

El primer paso en esta travesía consiste en saber diferenciar tres ejes fundamentales: los gastos indispensables, como podrían ser vivienda, alimentación y suministros, las deudas que se comen los recursos con intereses elevados, y el ahorro o inversión para protegerse de imprevistos y construir patrimonio. Es importante comprender el esquema de ingresos y gastos de cada uno, y priorizar aquellas necesidades básicas como vivienda, alimentación y sanidad antes de considerar ocio u otros desembolsos. 

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En el ámbito de las deudas, los expertos señalan que en muchas ocasiones tiene más sentido liquidar primero aquellos pasivos con altos intereses que acumular ahorro mínimo, pues cada dólar pagado en interés es dinero que ya no está disponible para otras prioridades. Por otra parte, la práctica del “pay yourself first”, ahorrar antes de gastar, también aparece como clave. Esta implica destinar parte del ingreso al ahorro antes de cubrir otros gastos, aunque esto solo sea viable cuando no hay deudas muy gravosas. 

Dicho de otro modo, la priorización no es un orden arbitrario sino funcional. Primero se debe asegurar la base, luego reducir el lastre financiero, y finalmente construir algo para el mañana.

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¿Cómo aplicar esta priorización sin perder la cabeza?

Para transformar la teoría en práctica, conviene adoptar tres decisiones estratégicas. 

  1. Asegúrate de amortizar todas las cuotas mínimas de tus deudas, puesto que cualquier impago genera interés adicional o daña tu historial crediticio. 
  2. Construye un fondo de emergencia que actúe como amortiguador ante contratiempos. Las entidades financieras sugieren empezar por un objetivo modesto (por ejemplo 1 000 €) y luego aspirar a cubrir de tres a seis meses de gastos básicos si la situación lo permite. 
  3. Cuando los intereses de tu deuda son superiores a los rendimientos que puedes obtener con ahorro o inversión, la lógica sugiere atacar primero esa deuda. Como explican los analistas, “asignar recursos a la deuda con mayor interés puede generar más impacto que ahorrar si tus deudas superan el retorno que podrías obtener con tus ahorros”. 

En la práctica, esto implica que el presupuesto debe redefinirse con regularidad. Si hasta ahora puedes destinar el 20% de tu ingreso al ahorro, quizá sea necesario reducir ese porcentaje temporalmente para redirigirlo al pago de deuda o ajustar el gasto discrecional (salidas, suscripciones innecesarias, compras impulsivas). El objetivo no es eliminar el ocio, sino ponerle un precio consciente dentro de la jerarquía financiera.

Cómo mantener el equilibrio: cubrir, sanear, construir

El reto real es equilibrar simultáneamente estos tres movimientos: cubrir lo esencial, sanear lo que asfixia y construir lo que respalda el futuro. Para ello, una de las alternativas que los especialistas sugieren es aplicar el llamado método “50‑30‑20” o variaciones de este. Por ejemplo, puedes destinar el 50% de tus ingresos a gastos imprescindibles, el 30% al pago de deudas y ahorro de emergencia, y el 20% al ahorro estructural o inversión. A medida que la deuda disminuye, este reparto puede reconfigurarse: aumentar el ahorro e invertir mejor.

No menos importante es comprender que esta priorización requiere de dos ingredientes tan importantes como la constancia y la disciplina. Suena obvio, pero muchos hogares posponen el ahorro hasta “cuando sobre dinero”, y en ese momento la deuda ya ha consumido parte de la renta. El cambio radica en anticipar, asignar y respetar todos esos detalles marcan diferencia.