Google Pay, Apple Pay o app bancaria: ¿cuál es el método más seguro para pagar con el móvil y proteger tus datos?
La diferencia radica en cómo protegen tus datos y qué nivel de control deseas mantener
Cómo ocultar tus apps bancarias por si te roban o pierdes el móvil
En un mundo donde el móvil cada vez más reemplaza a la cartera, el modo en que elegimos pagar y hacerlo con seguridad es más importante que decidir qué café tomar. Los tres métodos más populares, Apple Pay, Google Pay y la aplicación oficial de tu banco, se promocionan como seguros y cómodos. Pero cuando se trata de proteger tus datos personales y financieros, los matices importan.
Seguridad técnica y diferencias esenciales
Ambas carteras digitales, Apple Pay y Google Pay, utilizan tecnologías de vanguardia como la tokenización (sustitución de datos reales de tarjeta por identificadores virtuales) y la autenticación biométrica (huella o rostro) para validar pagos. Estos, unidos al cifrado, suponen unos estándares de seguridad altos. La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructuras de la UE confirma que estas tecnologías son esenciales en los monederos móviles.
Sin embargo, una gran diferencia se basa en la arquitectura del sistema. Apple Pay almacena el número de cuenta de dispositivo en un chip seguro del dispositivo y no guarda el número real de la tarjeta en sus servidores. En cambio, Google Pay, aunque también utiliza tokenización, suele almacenar datos en la nube y permite que Google actúe como intermediario, lo que podría incrementar el riesgo de exposición.
Por su parte, las apps oficiales de los bancos están sujetas a regulaciones estrictas. El Banco de España señala que la app bancaria es más segura que el SMS si está bien protegida y permite transacciones seguras si el usuario aplica bloqueo de pantallas y autenticación adecuada.
La conclusión a la que podemos llegar es que, técnicamente todas las opciones ofrecen un nivel de seguridad elevado, pero la forma en que protegen tus datos y inician los pagos varía.
Privacidad, control de datos y riesgos específicos
Si la privacidad es tu prioridad, Apple Pay se lleva ventaja: no rastrea tus compras para publicidad y mantiene la mayoría de los datos en el dispositivo, sin almacenarlos en servidores externos. Google Play, en cambio, sí que almacena estos datos.
En cambio, las apps de los bancos dependen totalmente de la entidad: pueden tener más control sobre tu dinero, pero también implican confianza en que la entidad cuide los datos correctamente. Un estudio global alertó de “2.157 debilidades en 693 apps bancarias de 83 países” en 2018.
Adicionalmente, es importante tener en cuenta que la elección de cualquiera de estas alternativas no significa ser inmunes al fraude: organismos especializados advierten que los monederos móviles son generalmente seguros, pero no 100% libres de riesgos. Las amenazas incluyen phishing, redes WiFi inseguras y dispositivos sin bloqueo.
¿Cuál elegir en función de tus objetivos?
Si usas un iPhone y valoras la máxima privacidad y mínima exposición a servidores externos, Apple Pay resulta la opción más robusta. Si tu teléfono es Android y quieres compatibilidad amplia, Google Pay funciona bien, aunque debes estar consciente de que tus datos pueden almacenarse en la nube. Si prefieres que todo controle tu banco y confías en su seguro, usa la app bancaria: asegúrate de activar autenticación fuerte, actualizar la app y no vincularla a redes públicas sin protección.
El factor determinante no es solo la tecnología, es tu comportamiento. Activar bloqueo de pantalla, no usar redes públicas para pagos, revisar las apps vinculadas y activar alertas reduce tanto el riesgo como la diferencia entre plataformas.
Aunque los tres métodos ofrecen alta seguridad, la diferencia radica en cómo protegen tus datos y qué nivel de control deseas mantener: privacidad máxima (Apple Pay), compatibilidad amplia (Google Pay) o gestión directa por tu banco.