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Qué pasa si me envían dinero a una cuenta inactiva

Enviar dinero a una cuenta inactiva es posible. Unsplash
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Recibir una transferencia es, normalmente, algo automático entre dos partes. Uno cede el dinero y el otro lo recibe. Pero ¿qué ocurre si ese ingreso llega a una cuenta inactiva? ¿Se pierde el dinero, se queda retenido o el banco lo devuelve? El destino de esos fondos depende del estado real de la cuenta y de cómo la entidad financiera lo gestiona. Por fortuna, la normativa del Banco de España arroja algo de claridad sobre el tema.

Cuenta inactiva vs abandonada

Primero hay que distinguir dos conceptos que a menudo se confunden. Por un lado estarían las cuentas inactivas, que son aquellas que no han registrado movimientos (transferencias, ingresos, pagos u otras operaciones) durante mucho tiempo pero que no han sido canceladas por el banco. El Banco de España explica que una cuenta solo se considera legalmente inactiva cuando no hay movimientos durante 20 años consecutivos. Esto incluye cualquier operación, no solo transferencias. 

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Por otra parte, estarían las cuentas abandonadas, que son las que, después de ese período de inactividad de 20 años, el titular no responde a los avisos del banco; la cuenta puede llegar a considerarse abandonada y los fondos pueden transferirse al Estado conforme a la Ley del Patrimonio de las Administraciones Públicas. 

El banco tiene la obligación de mantener una cuenta incluso con saldo cero y sin actividad, dentro de ese periodo de tiempo, y debe seguir remitiendo la información periódica (como extractos o resúmenes) según el contrato, aunque no haya actividad

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Con esto en mente, hay varios escenarios posibles cuando te envían dinero a una cuenta inactiva:

1. La transferencia puede pasar y la cuenta se reactiva: si la cuenta sigue activa legalmente, una transferencia que llegue normalmente debe acreditarse como ingreso, incluso si la cuenta llevaba mucho tiempo sin uso. No hay ninguna norma que impida que llegue un ingreso solo porque la cuenta esté inactiva en cuanto a movimientos. El saldo se actualiza y la cuenta queda, de hecho, reactivada con ese movimiento de entrada. 

2. Si la cuenta ya fue cancelada: si la cuenta hubiera sido cerrada o cancelada por el banco, no existe un “destino” legal para ese ingreso, por lo que el sistema de pagos normalmente detectará que no existe un IBAN válido y el dinero será rechazado y devuelto automáticamente al remitente. Este proceso, aunque habitual, no está garantizado por una norma específica en España, sino que es resultado de cómo funcionan los protocolos de compensación interbancaria que detectan cuentas inexistentes o canceladas.

3. Si la cuenta está bloqueada: puede ocurrir que una cuenta se considere bloqueada por razones operativas (por ejemplo, documentación pendiente o sospecha de fraude). En estos casos, los fondos pueden quedar retenidos hasta que se regularice la situación con el banco. En una cuenta bloqueada, es común que no se puedan realizar ni ingresos ni retiros hasta que se resuelva el motivo del bloqueo. 

En España, si te envían dinero a una cuenta inactiva pero no cancelada, lo más probable es que ese ingreso reactive la cuenta automáticamente y aparezca como saldo disponible. Si la cuenta ya fue cancelada, el sistema bancario rechaza el ingreso y lo devuelve al remitente. Si, en cambio, la cuenta está bloqueada por el banco, los fondos quedarán retenidos hasta que se regularice la situación. Y solo después de 20 años sin actividad ni respuesta del titular los fondos pueden, bajo condiciones estrictas y previa notificación, convertirse en propiedad del Estado.

El factor clave es saber si la cuenta sigue activa y operativa o no: mientras exista y no haya sido cancelada, una transferencia recibida normalmente se acredita aunque no tuviera actividad reciente.