Qué es la regla 70/20/10 del ahorro
Sería el 70% de los ingresos para cubrir los gastos del día a día, el 20% se reserva para ahorro o inversión, y el 10% restante queda disponible para gastos accesorios
Qué hacer primero: pagar deudas o empezar a ahorrar, según los expertos en finanzas personales
Ahorrar no es fácil, pero tampoco tiene por qué ser complicado. Frente a fórmulas rebuscadas o sistemas con más categorías que una oposición, la regla del 70/20/10 propone una forma de ahorrar directa, casi intuitiva, para que cualquiera, con independencia del nivel de ingresos, pueda organizar sus finanzas personales. La clave está en dividir lo que ganas en solo tres bloques.
Según esta regla, el 70% de los ingresos se destina a cubrir los gastos del día a día, el 20% se reserva para ahorro o inversión, y el 10% restante queda disponible para gastos más flexibles o para reducir deudas. Lo interesante es que esta proporción no busca la perfección, sino el hábito. Es decir, que empieces a controlar tu dinero antes de que sea él quien te controle a ti.
Vivir con el 70%
Este primer bloque es el más amplio y también el más exigente. En teoría, con el 70% deberías poder pagar todo lo que necesitas para mantener tu estilo de vida: alquiler, comida, transporte, electricidad, ropa o teléfono. También pueden incluirse pequeños lujos cotidianos, siempre que no te saquen de ese porcentaje. El reto es no sobrepasarlo, porque cuanto más ajustado sea este gasto, más margen tendrás para los otros dos bloques.
¿Es realista vivir con ese porcentaje? Depende de tu ciudad, tus deudas y tus prioridades. Pero si logras mantener este límite, lo que sigue puede ser mucho más sencillo.
El 20% que te salva del susto
El segundo bloque es lo que te protege del pánico cuando llega un imprevisto. El 20% de tus ingresos debería ir directamente al ahorro, a la inversión o a un fondo de emergencia. También puedes utilizarlo para planificar objetivos a medio plazo, que pueden ir desde cambiar de coche hasta pagar una formación o preparar la jubilación.
Este ahorro sistemático es lo que convierte esta regla en una herramienta de salud financiera. Y no se trata de dejar lo que sobra a final de mes, sino de reservarlo de forma automática, como si fuera una factura más. De hecho, los expertos lo comparan con pagarte a ti mismo antes que a nadie.
Un 10% más libre (pero también estratégico)
La última fracción, el 10%, es la que da respiro al sistema. Puedes usarlo para tus caprichos, viajes, cenas o hobbies… pero también para amortizar deudas si las tienes o hacer donaciones si así lo decides. Lo importante es que se trata de un gasto consciente, no impulsivo.
Este pequeño margen evita la sensación de que ahorrar significa vivir con restricciones. Al contrario, ya que tener un 10% para gastar sin remordimientos hace que seguir el resto de la regla sea más llevadero.
¿Por qué funciona?
El atractivo de la regla 70/20/10 está en su sencillez. No necesitas hojas de Excel complejas ni conocimientos financieros avanzados. Solo calcular cuánto ganas al mes y aplicar tres operaciones básicas. A partir de ahí, todo depende de tu constancia y tu capacidad de adaptación.
Eso sí, no es una receta mágica. En contextos de inflación alta o si vives en zonas con costes disparados, puede que el 70% se quede corto para cubrir lo esencial. En esos casos, más que seguir la regla al pie de la letra, conviene usarla como punto de partida y ajustarla según tus circunstancias reales.
En cualquier caso, y al igual que otras fórmulas como la del 50/30/20, esta regla es solo una brújula para ayudarte a tomar decisiones con más perspectiva. Si hoy no puedes ahorrar un 20%, quizás sí puedas empezar con un 5% e ir subiendo. Lo importante es adquirir el hábito.