Cuidado de la piel

Una farmacéutica especializada en dermocosmética: "No hacen falta rutinas de 10 pasos para cuidar la piel ni productos muy potentes"

Una chica echándose crema en la cara
Una chica echándose crema en la cara. Freepik
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El consumo online de cosméticos y perfumes en España no para de crecer desde 2017. En 2024, supuso un volumen de 938,7 millones de euros, según cálculos realizados a partir de datos de Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética. Los datos actualizados de empleo indican que el sector, además, ha pasado del 1,2% a representar el 1,6% del total del empleo en nuestro país. Desde la Stanpa afirman que el cuidado de la piel (6%), el cuidado personal (5,8%), el cuidado del cabello (8,9%) y la cosmética de color (9,8%) crecen a mayor ritmo que el PIB español. Es decir, a los españoles nos preocupa nuestro aspecto físico y cuidarnos, y mucho. Aunque en algunos casos, ese autocuidado se haya convertido en una presión social que afecta, cada vez más, a mujeres más jóvenes. Cuidarse o autocuidarse debe ser algo más lúdico que una exigencia más en nuestra agenda, y, en ese sentido, tener la información precisa nos ayudará mucho más a simplificar y no convertir las rutinas del cuidado de la piel en una lista interminable de productos que acaben en la basura...

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¿Cómo deberíamos cuidar de nuestra piel? ¿Qué productos son realmente necesarios? Celia Martínez, conocida en redes como @theporefectskin, es farmacéutica y una auténtica beauty freak. Acaba de publicar su primer libro —'Tu piel, tu crush' (Molino, 2026)— donde habla especialmente de todos sus trucos y consejos para la piel. "La motivación para escribir este libro ha sido exactamente la misma que me llevó a crear mi perfil de Instagram en 2020: la necesidad de compartir todo aquello que me habría gustado saber cuando estaba completamente perdida en el mundo del skincare y no sabía muy bien qué hacer —ni qué no hacer— con mi piel. Además, en una época marcada por la comparación constante en redes sociales, me parecía importante lanzar un mensaje diferente: que nosotras y nuestra piel no tenemos que parecernos a nadie más para estar bien y sentirnos “perfectas”. ¡De ahí la idea de ser nuestro propio crush!", subraya a la web de Informativos Telecinco desde el anonimato, porque ni en redes ni en su editorial sabemos nada sobre cómo es en persona.

El exceso de información, las rutinas interminables, productos que se vuelven virales cada semana y la sensación de que nunca haces lo suficiente son algunos de los problemas que ella ve que tienen muchas mujeres. "Esa preocupación por el cuidado de la piel se ha convertido casi en una obsesión, especialmente entre la gente muy joven. Cuidarse la piel desde pequeños está genial y, de hecho, me parece necesario, sobre todo para prevenir problemas cutáneos relacionados con la exposición solar o mejorar los síntomas en pieles con tendencia atópica, por ejemplo".

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En este caso, si hablamos de adolescentes, ella recomienda que el cuidado de la piel sea súper sencillo y adaptado a cada tipo de piel. "No hacen falta rutinas de diez pasos ni productos muy potentes, ya que con una buena limpieza, protector solar a diario e hidratación (cuando sea necesaria), suele ser más que suficiente. Su piel es mucho más sensible, permeable y delicada que la de cualquier adulto, y meterle mil ácidos sin necesidad puede terminar en una piel con la función barrera totalmente destruida, en una dermatitis, e incluso alergias o sensibilidad a cosméticos". 

Acné en la adolescencia: qué podemos hacer

¿Qué ocurre si aparece acné? Esto es algo muy normal en la adolescencias o eso creíamos, aunque la farmacéutica Celia Martínez asegura que es mucho más complejo de lo que parece, y que no solo está asociado a esta etapa de la vida porque se trata de un trastorno inflamatorio de la piel que afecta a la unidad pilosebácea y en el que influyen muchos factores a la vez, como las hormonas, la genética y el estilo de vida, entre otros. "Durante la adolescencia suelen aumentar los niveles de testosterona (hiperandrogenismo) y, con ello, la producción de sebo y queratina dentro del folículo, además de producirse una alteración del microbioma cutáneo. A partir de ahí, empieza el drama, ya que la piel puede empezar a obstruirse e inflamarse, dando lugar a las distintas lesiones del acné: desde puntos negros y comedones cerrados hasta pápulas, pústulas o quistes". Lo que seguro que no se debe hacer es tocarse los granitos, sobreexfoliar la piel o usar mil productos distintos porque puede empeorar la situación.

"¿Lo que sí recomiendo? Acudir siempre a un dermatólogo de confianza, tener muchísima paciencia y optar por una rutina lo más sencilla y minimalista posible. Activos cosméticos como el ácido azelaico, el ácido salicílico o la niacinamida suelen funcionar increíblemente bien cuando se usan con constancia y criterio. Y, por supuesto, acompañarlo todo con un estilo de vida lo más saludable posible".

"Utilizar protección solar todos los días del año, haga sol, llueva, nieve o esté nublado. Es, sencillamente, innegociable"

Cómo tener una piel hidratada y saludable

Tener una piel hidratada, jugosa y con luminosidad es el sueño de la mayoría de mujeres, sin embargo, todas sabemos que eso es bastante complicado sin usar maquillaje. Una quimera. "Una piel hidratada y con un tono uniforme es, probablemente, el imperio romano de cualquiera que esté metido de lleno en el mundo del cuidado de la piel. Lo imprescindible es una buena limpieza diaria con productos que no resequen, usar protección solar los 365 días del año y mantener la barrera cutánea fuerte, hidratándola con los productos adecuados", aconseja la experta.

Y algo importante o un plus, como señala: añadir antioxidantes en la rutina de día, como la niacinamida o la vitamina C. "Estos activos no solo ayudan a iluminar la piel, sino que también contribuyen a unificar el tono y mejorar su aspecto general. Y por la noche, los retinoides y los alfa-hidroxiácidos —como el ácido glicólico—, usados en días alternos, ayudan a mejorar la textura, a eliminar células muertas y a conseguir el famoso efecto glass skin"

Pero, entonces, ¿qué hacemos con la crema hidratante? Siempre nos han insistido en que es muy necesarias, pero, según explica, todo depende del tipo de piel y de las necesidades que tenga en ese momento y de la rutina cosmética que sigas. "Por ejemplo, una piel seca probablemente sí necesite una buena hidratante con ceramidas y emolientes en su día a día, mientras que una piel mixta/grasa puede tener más que suficiente con un sérum bien formulado con glicerina y ácido hialurónico. Además, algunos activos cosméticos, como el retinol o el ácido láctico, con el uso constante mejoran la hidratación intrínseca de la piel".

Para aquellas que deseen retrasar la aparición de las arrugas, ella recomienda los retinoides, porque ayudan a estimular la renovación celular y la producción de colágeno y elastina, además de mejorar la firmeza de la piel. Y, junto a ellos, otros ingredientes como la vitamina C, que protege del estrés oxidativo y mejora la luminosidad; los péptidos, que contribuyen a mejorar la elasticidad y la regeneración de la piel; y los AHA, que ayudan a mejorar la textura y a atenuar hiperpigmentaciones y líneas de expresión.

"Ahora bien, todo esto no sirve prácticamente de nada si no cumples el paso más importante y clave: utilizar protección solar todos los días del año, haga sol, llueva, nieve o esté nublado. Es, sencillamente, innegociable".

"Lo “natural” no es siempre sinónimo de suave o respetuoso con la piel"

Cómo escoger bien los productos

Ahora que ya conocemos qué debemos hacer para cuidar de nuestra piel, el siguiente paso sería escoger los productos. Con tanta oferta en las tiendas de cosmética y supermercados parece una tarea difícil, aunque para la farmacéutica hay algo que sí podemos hacer. Lo primero es mirar si la lista de ingredientes es corta o larga. Una vez hecho este paso, es mejor apostar por aquellos productos que tengan menos ingredientes y con el activo que busques en las primeras posiciones. "También me da confianza que el producto esté pensado para un tipo de piel o una necesidad concreta, que no intente servir para todo y que sea transparente indicando el porcentaje real de los activos que contiene. No todo lo que está de moda te va a ir bien, y muchas veces un producto sencillo, bien formulado y usado con constancia funciona mejor que el último lanzamiento viral". Por supuesto, tampoco nos debe cegar el precio, porque no es sinónimo de que un cosmético sea mejor.

Sobre el boom de la cosmética natural, también hay que estar alerta porque, que un producto sea natural, no significa que sea más efectivo. Para Celia, no es tan importante el origen sino cómo está formulado, la pureza y la concentración. "Para saber si un producto natural puede funcionar, conviene fijarse en lo mismo que en cualquier otro cosmético: en la fórmula, en que indique claramente para qué tipo de piel y necesidad ha sido diseñado y en que no se base en claims como “libre de tóxicos” o clean beauty, que no tienen respaldo científico y solo generan un miedo innecesario. Además, “natural” no es siempre sinónimo de suave o respetuoso con la piel; de hecho, muchos de los alérgenos cutáneos más habituales son sustancias naturales, como algunos extractos vegetales o los aceites esenciales, que pueden resultar irritantes y sensibilizar la piel", menciona.

Y sobre qué tóxicos hay que evitar cuando compramos un producto, ella también lo tiene claro: "Te diría que ninguno. Las agencias regulatorias, como la AEMPS, se encargan de revisar constantemente hasta el último ingrediente del INCI de un cosmético y de determinar qué se puede usar, qué no, y en qué concentraciones, estableciendo unos límites seguros. Por lo tanto, no hay ningún ingrediente autorizado en cosmética que sea considerado nocivo para nuestra salud cuando se utiliza dentro de esas concentraciones permitidas. Y es que siempre lo digo: ¡la dosis hace el veneno!".