Dos expertos auguran los días exactos que faltan para que el mundo se quede sin petróleo si la guerra continúa
La prolongación de la guerra y las constantes amenazas sobre el estrecho de Ormuz han reactivado por enésima vez el temor a un posible shock petrolero global
Las refinerías españolas se convierten en el salvavidas energético de Europa ante el bloque de Ormuz
No hay entendimiento entre EEUU e Irán. La prolongación de la guerra y las constantes amenazas sobre el estrecho de Ormuz han reactivado por enésima vez el temor a un posible shock petrolero global. La pregunta es: ¿cuánto tiempo podrá aguantar el sistema energético mundial si el suministro de crudo procedente del Golfo Pérsico se paraliza parcialmente?
El estrecho de Ormuz, el punto crítico del petróleo mundial
El estrecho de Ormuz se ha convertido en 2026 en el epicentro del riesgo energético internacional. Por este corredor marítimo circula aproximadamente el 20% del petróleo que consume el planeta. Cualquier interrupción prolongada tiene capacidad tal y como está ocurriendo, de alterar el comercio global, disparar la inflación y afectar directamente al transporte, la industria y la aviación.
Aunque parte del mercado continúa confiando en un final a corto plazo del conflicto, la realidad es que la tensión militar supera ya los dos meses y todavía no existe una reapertura total ni estable de las infraestructuras petroleras de la región.
Hay analistas que creen que si la situación se desbloquea en pocas semanas, el crudo podría asentarse definitivamente por debajo de los 100 dólares. Sin embargo, hay otros que consideran que el riesgo de escasez es mucho mayor de lo que descuentan actualmente los mercados.
Los inventarios mundiales dan margen limitado
Pero, ¿cómo están las reservas mundiales? Goldman Sachs -una de las firmas de banca de inversión y servicios financieros más grandes del mundo- calcula que los inventarios globales de petróleo y productos refinados equivalen actualmente a unos 101 días de demanda mundial, una cifra que podría reducirse hasta los 98 días al cierre de mayo.
Sobre el papel, esos aproximadamente tres meses permitirían absorber parte del impacto de la crisis sin llegar a una situación crítica de desabastecimiento.
Aun así, la entidad estadounidense ya advierte de posibles tensiones en algunos derivados concretos, especialmente queroseno para aviación en Europa y combustibles refinados en determinados mercados asiáticos.
El problema es que no todas las reservas son utilizables de forma inmediata. Parte del petróleo almacenado pertenece a reservas estratégicas estatales, mientras otra parte permanece en tránsito o bloqueada logísticamente.
El escenario más pesimista reduce el margen a solo semanas
La visión más preocupante es la que ofrece desde Société Générale. El banco francés considera que, descontando los barriles que no pueden liberarse rápidamente, el petróleo realmente disponible antes de entrar en una situación de estrés operativo ronda únicamente los 600 millones de barriles.
Traducido al consumo global, si el estrecho de Ormuz continúa operando bajo fuertes restricciones, ese margen podría agotarse en apenas entre 30 y 50 días.
La entidad recuerda, además, que históricamente ese tipo de escenarios han provocado fuertes subidas de precios destinadas a reducir el consumo mundial por la vía económica.
Cuando el petróleo se dispara, el transporte se encarece, las empresas reducen actividad y los consumidores limitan desplazamientos y gasto energético.
La aviación y Europa, entre los sectores más vulnerables
Uno de los sectores más expuestos es el aéreo. Europa depende de forma importante de las importaciones de queroseno y productos refinados procedentes de rutas internacionales conectadas con Oriente Próximo. Un bloqueo prolongado elevaría (aún más) los costes operativos de las aerolíneas.
Las consecuencias también podrían trasladarse a la inflación. El encarecimiento del petróleo afecta al precio de los combustibles, pero también al transporte de mercancías, la alimentación, la logística y numerosos procesos industriales.
Pese a ello, los grandes índices bursátiles mantienen un tono positivo porque buena parte de los inversores continúa apostando por un conflicto contenido y temporal. El mercado financiero sigue creyendo que la guerra terminará antes de que las reservas energéticas entren en una situación realmente crítica.