Enfermedades

Una trabajadora autónoma de 37 años logra la incapacidad permanente por sufrir fatiga crónica severa: recibirá una pensión de más de 2.300 euros

Una mujer trabaja en su ordenador en labores administrativas
La trabajadora tenía síntomas incompatibles con la capacidad de realizar cualquier tipo de trabajo. Pixabay
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La Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central (Sessec) ha difundido una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha que reconoce la situación de incapacidad permanente absoluta a una trabajadora autónoma que también desempeñaba funciones administrativas como consecuencia de padecer encefalomielitis miálgica, también conocida como síndrome de fatiga crónica. La mujer había visto rechazada inicialmente su solicitud por parte del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

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Derecho al cien por cien de la base reguladora

En una nota compartida por la Sessec, se da cuenta de esta resolución judicial, dictada en 2026, en el que se analiza el caso de una auxiliar administrativa de 37 años residente en Albacete que padece un cuadro severo de fatiga crónica. Según recoge la sentencia, la afectación funcional derivada de la enfermedad incluye una fatiga extrema persistente, episodios de deterioro cognitivo que dificultan la concentración y la memoria, cefaleas intensas y sensibilidad acusada a estímulos luminosos. El tribunal considera acreditado que este conjunto de síntomas impide a la trabajadora mantener un rendimiento regular en cualquier actividad laboral, no solo en su profesión habitual.

Este punto resulta determinante, ya que la incapacidad permanente absoluta solo se reconoce cuando la persona no puede desempeñar ningún tipo de trabajo con continuidad y eficacia. El tribunal concluye que la limitación funcional es tan intensa que imposibilita cualquier actividad productiva, lo que justifica la concesión del grado máximo de incapacidad dentro del sistema español de protección social.

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La sentencia fija además una pensión vitalicia equivalente al cien por cien de la base reguladora, que en este caso supera los 2.300 euros mensuales. La cuantía ha despertado interés entre colectivos de pacientes y profesionales del ámbito jurídico, dado que muchas consultas habituales giran en torno a cuánto se cobra por incapacidad permanente absoluta y si enfermedades como la fatiga crónica pueden dar lugar a este tipo de prestaciones. El fallo confirma que, cuando existe una afectación severa y persistente, la encefalomielitis miálgica puede justificar el reconocimiento de la pensión completa.

El caso tiene también una dimensión procedimental relevante. La trabajadora había visto rechazada su solicitud por el INSS, que no consideró acreditado el grado de limitación necesario para la incapacidad absoluta. Tras recurrir por vía judicial, los tribunales han corregido ese criterio y han considerado que la evidencia médica aportada demuestra una afectación grave, permanente y no compatible con el desempeño de una actividad laboral normalizada. Este recorrido refleja una situación frecuente en materia de incapacidades: muchas resoluciones favorables se obtienen finalmente en los tribunales, tras una primera denegación administrativa.

Impacto de real de las enfermedades invisibles

La sentencia aporta además un mensaje claro sobre la valoración de la fatiga crónica en el ámbito laboral. El tribunal reconoce que esta enfermedad puede generar un deterioro físico y cognitivo suficiente para impedir el trabajo, siempre que los síntomas sean persistentes, severos y limitantes. La resolución subraya que la afectación no se limita al cansancio, sino que compromete funciones esenciales para cualquier empleo, como la atención sostenida, la capacidad de respuesta, la tolerancia al esfuerzo y la autonomía personal.

Para la Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central, la decisión de los magistrados de Castilla-La Mancha constituye un paso importante en el reconocimiento institucional de patologías que históricamente han encontrado dificultades para ser valoradas en los procesos de incapacidad. La entidad destaca que el fallo confirma que la encefalomielitis miálgica puede ser causa de incapacidad permanente absoluta cuando existe un cuadro clínico sólido y bien documentado.

La resolución se suma a una tendencia creciente en la jurisprudencia española, que empieza a considerar de forma más amplia el impacto real de enfermedades invisibles o fluctuantes en la capacidad laboral. Aunque cada caso debe analizarse individualmente, el fallo de Castilla-La Mancha refuerza la idea de que la fatiga crónica, cuando presenta síntomas severos y persistentes, puede justificar el acceso a la máxima protección económica prevista por la Seguridad Social.