El precio de la vivienda obliga a hacer las maletas a miles de inquilinos: "La que no tiene casa soy yo"
Mantener una vivienda o encontrar otra que puedan pagar se convierte cada vez más en una carrera de obstáculos
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La crisis de la vivienda afecta a miles de personas por toda España. Una de las afectadas es Majo: llevaba ocho años viviendo tranquila en su piso de Valencia hasta que su propietario decidió subir el alquiler para aprovechar la situación del mercado. El incremento de la renta la obligó a abandonar su casa y buscar una vivienda que pudiera pagar con un sueldo de algo más de mil euros.
“Viví un periodo de mucha ansiedad, de mucha impotencia”, cuenta. “Él alegaba que había subido todo. A mí también me ha subido todo, pero al final la que no tiene una casa soy yo”.
Su nueva vivienda está a más de 25 kilómetros de donde vivía. Un cambio que también supone un gasto adicional para poder desplazarse cada día. “Tengo que ir a 25 kilómetros de donde yo vivía, suponiéndome, pues, un gasto extra”.
Los casos se repiten por toda España
Su caso se repite en otros puntos de España. Maite paga actualmente 800 euros de alquiler y su contrato termina el próximo verano. Su situación, explica, responde a una subida para adaptar la renta a los precios del mercado. “De que no somos rentables, que pues obviamente nos tiene que subir para actualizar con el mercado”.
A la incertidumbre por la vivienda se suma ahora la pérdida de su empleo. Hoy se ha quedado en el paro y ve cada vez más difícil encontrar una salida. “No podemos acceder a compra, no podemos quedarnos en nuestras zonas de arrendamiento”.
En A Coruña, el problema afecta a un bloque entero. Sus quince familias tendrán que abandonar sus viviendas porque la propietaria quiere cambiar el uso del inmueble. Los vecinos aseguran que todos pagan una renta dentro de la normalidad, pero la propietaria ya no quiere mantener los contratos.
“En este caso se da la circunstancia de que todos pagamos una renta media normal. La propietaria no quiere inquilinos fijos, quiere reconducir su uso a otro más productivo”, explica una de las vecinas.
Las quince familias tendrán que empezar ahora a buscar otro lugar donde vivir. Un nuevo techo para continuar con sus vidas en un mercado en el que, como muestran estos casos, mantener una vivienda o encontrar otra que puedan pagar se convierte cada vez más en una carrera de obstáculos.