Un colegio de Barcelona escucha a sus estudiantes y eleva el tiempo de recreo hasta los 40 minutos, defendiendo su valor educativo
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Un colegio de Barcelona se ha hecho viral por una decisión sobre sus horarios. La escuela Sagarra ha decidido escuchar a sus estudiantes (que argumentaron que entre salir al patio y volver se quedaban con solo 20 minutos de juego) y ampliar el tiempo de recreo: de 30 minutos han pasado a 40. Su directora, María Pujol, le explica a ‘El Periódico’ que “el patio es un espacio de aprendizaje más” y que la petición del alumnado tenía sentido.
“Se trata, en mi opinión, de una medida positiva, siempre que no repercuta negativamente en la duración de las sesiones lectivas –que en muchas ocasiones ya resultan ajustadas– ni en el tiempo total de permanencia del alumnado en el centro educativo”, apunta a la web de 'Informativos Telecinco' Álvaro Rodríguez, docente del Grado en Educación Primaria en UNIE Universidad. Rodríguez coindice con los escolares de Sagarra: la media hora del recreo “no suele ser efectiva”, porque en esa cifra se va también el tiempo de recogida de materiales o de desplazamiento hasta el patio. “La ampliación a 40 minutos puede contribuir a que el tiempo efectivo de recreo sea verdaderamente significativo”, señala.
El movimiento de la escuela barcelonesa también invita a debatir sobre el recreo, su importancia y hasta, a un nivel más general, cómo se educa. El experto de la UNIE señala, de hecho, que más que hablar de la duración del recreo deberíamos abordar la calidad de ese tiempo o las metodologías que se usan en el aula.

Radiografía de los recreos: de no tener a varias pausas
Aunque el recreo parece algo 'sagrado', lo cierto es que no siempre existió ni tampoco, en nuestro presente, tiene una presencia completamente asegurada.
En Estados Unidos, algunos distritos escolares empezaron a remodelar (por ejemplo, convirtiéndolo en actividades estructuradas), reducir o hasta eliminar el recreo en los años 90. Ahora, de hecho, existen colegios sin recreo, en los que se considera que ese tiempo se aprovecha mejor en otras cosas. La educación, como lamenta un profesor de una escuela sin recreos en un post en la web Center for Educator Wellness and Learning, está demasiado centrada en los resultados en rankings de aprendizaje. Según un artículo científico publicado en ‘Prev Med Rep’, solo el 56% de los colegios ofrecen pausas de 20 minutos o más de recreo al día (la cifra mínima que recomienda el Centers for Disease Control).
Por el contrario, en los países nórdicos la realidad es bastante diferente. En Finlandia, cuyo sistema educativo suele ponerse como ejemplo, los escolares hacen varias pausas de unos 15 minutos a lo largo del día, que dedican a actividades desestructuradas y al aire libre.
El recreo es, al final, una pieza más de la escuela. “Desde mi experiencia como docente en Educación Primaria, entiendo el recreo como un contexto de aprendizaje informal en el que el alumnado desarrolla competencias clave que difícilmente pueden trabajarse con la misma naturalidad en el aula”, explica Rodríguez.

No solo aporta beneficios saludables porque hace que niñas y niños se muevan y jueguen, sino que suma lecciones en autonomía, toma de decisiones o creación de vínculos con los demás. “El recreo constituye un espacio privilegiado para el desarrollo de habilidades sociales, como la negociación, la cooperación o la resolución de conflictos”, apunta el profesor. Y, no menos importante, Rodríguez explica que esos minutos de juego les ayudan a regularse y volver al aula “con mejores condiciones para el aprendizaje”.
Beneficios del recreo
Más tiempo de recreo no es solo más tiempo de juego (o el margen de maniobra para tener los minutos prometidos, como reclamaban los escolares catalanes), sino también un mejor aprovechamiento de esos minutos. “No se trata únicamente de incrementar la duración del recreo, sino de garantizar que este tiempo sea realmente útil, enriquecedor y coherente con los objetivos educativos”, señala Rodríguez. Les daría tiempo para que los juegos sean más elaborados o para interacciones sociales más complejas, justo esos valores educativos que tiene la hora del patio.
El debate sobre el tiempo de recreo invita a preguntarse también otra cosa: ¿se estructura el horario de la educación de niñas y niños todavía con un prisma 'adultocentrista'? “En gran medida, sí. La organización del tiempo escolar continúa estando fuertemente condicionada por las necesidades y dinámicas del mundo adulto”, explica el profesor de la UNIE. Los factores que más impactan son, al final, las jornadas laborales de los adultos.
Sin embargo, Rodríguez apunta un matiz. Dado que la escuela te prepara para la vida adulta, también debería prepararse para sus horarios. Debería ser progresivo, explica, paralelo a cómo va aumentando también la edad del estudiantado. Una cosa son quienes estudian Bachillerato y otra muy diferente quienes están en Educación Infantil. “En las primeras etapas educativas resulta fundamental priorizar los ritmos evolutivos del alumnado, así como sus necesidades de movimiento, descanso y desarrollo integral, frente a una lógica organizativa eminentemente adultocentrista”, defiende el experto.

