Las nubes predicen el tiempo tres días antes: cómo aprender a interpretarlas

  • Las nubes nos indican condiciones de humedad o viento

Las nubes pueden parecer un elemento estético más del paisaje. Pero van mucho más allá y tienen un lenguaje propio. De hecho, saber interpretarlas puede ayudarnos mucho en nuestra vida cotidiana. ya que podemos llegar a hacer un pronóstico de tiempo a corto plazo, como máximo tres días. ¿Por qué? Las nubes nos indican condiciones de humedad y viento, con lo que podemos adelantarnos a los cambios de tiempo. Es decir, si te pones a mirar el cielo tras leer este artículo, puede que averigües si va a llover o a hacer sol.

Todo esto que te contamos tiene una base científica, ya que asociados a los frentes y delante de ellos suele venir una sucesión de nubes, la cual nos indicará que habrá un cambio de tiempo próximo. Además, los frentes siempre están asociados a las borrascas.

Cirrus, las melenas

Son las primeras nubes altas que aparecen en la parte delantera del frente. Estas nubes son muy fáciles de identificar ya que adquieren formas de fibras muy alargadas y casi rectilíneas, asemejándose a mechones o cabellos de pelo. Su delicada forma fibrosa se debe a que estas nubes están formadas por diminutos cristalitos de hielo. Estas nubes están a una Tª de entre -30°C a -70°C.

Cirrostratus, el velo lluvioso

Es la siguiente nube de tipo alto que aparece en la secuencia. Este género nuboso se extiende sobre el cielo a modo de velo blanquecino y a veces casi transparente. Es una nube muy curiosa ya que es la única que es capaz de dejar alrededor del Sol un efecto óptico en forma de anillo luminoso llamado halo. Este halo es indicador de lluvia, y tanto es así, que el refranero popular español dice: "Si la Luna tiene halo, antes de tres mojado". Y es así, porque esta nube no nos deja precipitación, pero sí que las vienen detrás suyo nos la acabarán dejando.

Altocumulus, "cielo empedrado, suelo mojado"

Este tipo de nubes medias son conocidas por todos ya que son las típicas del cielo empedrado o cielo aborregado. Seguro que en muchas ocasiones hemos oído ese dicho de "cielo empedrado, suelo mojado" o alguna de las innumerables versiones que existen de él. Al igual que ocurría con los Cirrostratus, este género nuboso tampoco nos deja lluvia, pero si nos avisa de que las nubes que vienen detrás lo acabarán haciendo.

Nimbostratus

"Nimbus" en latín significa "nubes lluviosas" por lo que podremos interpretar que esta es la nube de lluvia por excelencia. Y así lo es. Siempre que tengamos esta nube en el cielo estará lloviendo o nevando de forma continua y muy intensa. Es la típica nube que nos deja un color de cielo gris muy oscuro como si se fuera a caer sobre todos. Como de ella está cayendo agua o nieve de forma continua y muy intensa el horizonte no se llega a ver con claridad y se difumina sumergiéndose en la oscuridad.

Cumulonimbus

Estas son las nubes de tormenta. Unas de las nubes más bonitas de observar y fotografiar. Estas nubes están asociadas a aire muy frio que viene acompañando al frente frio. Pero también son las nubes que podemos ver en primavera y verano. Se forman en estas dos estaciones del año debido al intenso calor que empezamos a tener. Son unas nubes con unas formas muy peculiares ya que se asemejan a setas, hongos, yunques…Son las nubes que nos dejan esas lluvias en forma de chaparrón o granizo y que en muchas ocasiones vienen acompañadas de rayos y truenos.

Nieblas, anticiclón asegurado

Por último, unas nubes que no nos indican mal tiempo sino todo lo contrario son las nieblas. Esos estratos de nubes bajas que suelen aparecer en invierno y que están asociadas a periodos largos de anticiclón. Reciben el nombre de nieblas de irradiación. Las nieblas se forman cuando llegada la noche todo ese calor que ha sido acumulado por el suelo intenta escapar hacia el espacio (se irradia) y al ascender pocos centímetros el aire se satura formando estas nieblas densas típicas de la meseta.