Cinco trucos pequeños que dan mucho calor si tienes que salir al frío
Hay algunos trucos contra el frío que seguramente ni te habías planteado pero que funcionan mejor que algunos remedios tradicionales: ¿qué tal un helado en lugar de un café o vestirte de blanco en lugar de hacerlo de negro? Pues son sólo dos ejemplos de cómo afrontar la ola de frío que llega.
Vestir de blanco para retener el calor corporal
Del mismo modo en que cuando suben las temperaturas tendemos a vestir con ropa clara, cuando bajan tendemos a usar prendas oscuras. Arturo Quirantes, profesor de la Universidad de Granada y autor del blog "El profe de Física" explicaba a BBC Mundo este error común: La gente tiene la idea de que la ropa blanca es mejor en verano porque refleja la luz solar, mientras que la negra la absorbe y la transforma en calor, pero no tiene en cuenta que nosotros emitimos energía térmica.
Si llevamos ropa blanca, el calor que emitimos rebota contra la tela y no puede salir, en cambio si la tela es negra, lo absorbe. Pero si corre brisa, esta se lleva el calor por convección, que es un mecanismo eficiente para mantenernos frescos. El elemento clave en la ropa de los beduinos es que además de ser negra, está suelta. Eso hace que se creen corrientes de convección que permiten expulsar el calor del cuerpo más eficientemente.
Resumiendo: si en invierno vas a llevar ropa amplia, que sea blanca y la vas a usar pegada al cuerpo, que sea negra.
Calentar la cabeza y las manos
La vasoconstricción periférica es un mecanismo que utiliza el cuerpo humano para mantener la temperatura de los órganos vitales constante mediante el enfriamiento de las extremidades, por eso los días de mucho frío es fundamental mantener calientes la cabeza, las manos y los pies.
El aislamiento de la cabeza se soluciona con un gorro y mejor si, además, te tapa las orejas que tienen poca circulación sanguínea. Para las manos lo mejor es usar unos guantes o sotoguantes calefactables. Si utilizas cualquier otro tipo de guantes recuerda que ponértelos con las manos calientes, no cuando se hayan enfriado. Si se te enfrían las manos, puedes recurrir a los calienta manos. Los hay de varios tipos: el saquito de semillas que se calienta en el microondas, el de gel que se activa mediante presión o el de polvo de hierro que basta con agitarlo para activar el calor.