La reacción internacional después de que Israel impida la misa en el Santo Sepulcro: Sánchez acusa a Israel de "un ataque injustificado a la libertad religiosa"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, condena el "ataque injustificado a la libertad religiosa". archivo
  • "Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén", ha condenado Sánchez

  • La Policía israelí ha impedido al líder del catolicismo en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, oficiar la misa en el Santo Sepulcro

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha condenado hoy el "ataque injustificado a la libertad religiosa" que, a su juicio, supone la decisión del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de impedir que los católicos celebren este domingo de Ramos misa en el Santo Sepulcro de Jerusalén.

A través de su cuenta en X, Sánchez se refiere así que la Policía de Israel haya impedido al líder del catolicismo en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, oficiar la misa en el Santo Sepulcro.

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"Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", se queja Sánchez.

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"Ataque injustificado a la libertad religiosa"

Desde el Gobierno de España condena "este ataque injustificado a la libertad religiosa" y exigen a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional, en palabras de Sánchez, quien concluye su mensaje en redes sociales: "Sin tolerancia es imposible convivir".

La Policía israelí impidió que Pizzaballa y el Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, celebraran hoy una misa sin público en el Santo Sepulcro, un suceso inaudito que Israel justificó por presuntos motivos de seguridad como consecuencia de la guerra de Irán.

El embajador de EEUU ve en el bloqueo al patriarca de Jerusalén un "lamentable abuso de poder"

El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha trasladado su consternación ante la decisión de la Policía de Israel de impedir la entrada del patriarca latino de Jerusalén y cabeza de la Iglesia Católica en la ciudad, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, a la celebración de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro.

El Gobierno israelí ha explicado que la decisión fue tomada por motivos de seguridad dadas las restricciones ordenadas por el Ejército como medida de precaución ante posibles ataques iraníes pero el embajador se ha declarado desconcertado ante este argumento porque la misa se iba a celebrar prácticamente a puerta cerrada y muy por debajo de las 50 personas que estipula el actual límite máximo permitido para reuniones sociales.

Si bien Huckabee admite la necesidad de establecer esta clase de reglas, el embajador estadounidense ha resuelto que lo ocurrido "constituye un lamentable abuso de poder que ya está teniendo importantes repercusiones a nivel mundial" a tenor de la ola de críticas desatada por el Gobierno italiano y que han proseguido países como Francia, Portugal, Polonia o la Autoridad Palestina.