Qué revela la letra de Ábalos desde Soto del Real, según un grafólogo
Ábalos expone en su carta su resistencia a la presión, mientras el grafólogo identifica en su caligrafía organización mental, claridad de ideas y rasgos de ego elevado
Puedes ver el programa de hoy en 'Mediaset Infinity'
'El Programa de Ana Rosa' ha puesto el foco en la carta de José Luis Ábalos, exministro de Transportes, acusado de cohecho, pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, falsedad, prevaricación y aprovechamiento de información privilegiada.
El escrito, elaborado con su puño y letra desde Soto del Real, se enmarca en la que sería su primera entrevista desde su ingreso en prisión, concedida al periodista Isaac Blasco para Vozpópuli. Redactada a bolígrafo y en un contexto de máxima presión mediática, la carta ha despertado un notable interés sobre el mensaje que transmite y las condiciones en las que fue escrita.
Análisis grafológico de la carta de Ábalos: "Tiene el ego inflado"
En el programa, se ha contado con la intervención de Santiago Navas, grafólogo experto en análisis de caligrafía, quien ha examinado la escritura de Ábalos. Según Navas, “no podemos adivinar el futuro ni decir qué le ha pasado, todo lo que le ha pasado a esta persona simplemente con un escrito así”, pero sí se pueden extraer ciertos rasgos de la personalidad: “lo que sí que nos dice esta escritura es que sí se ve es una escritura muy estructurada. Vemos que las líneas no se entrecruzan entre sí, es por decirlo así una escritura que respira, no hay aire entre las letras. Esto nos habla de que la mente la tiene bastante organizada y va escribiendo con cierta tranquilidad. Tiene las ideas claras”.
El grafólogo también observó rasgos más específicos: "vemos que la Y la tiene muy inflada, ese óvalo inferior lo tiene muy grande. Esto indica que evidentemente el ego sí lo tiene inflado, tiene bastante buena opinión de sí mismo. Y en esa palabra, justo en ‘soy’, hace un pequeño tachón, como una rectificación; parece que se le ha ocurrido algo entre medias, lo ha pensado mejor y decide alargar el pensamiento. Esto nos da la visión de que quiere destacar más”.
La caligrafía demuestra organización mental y capacidad de reflexión, además de gestos como tachones, que sugieren ajuste y revisión del mensaje. Sin embargo, Navas aclara que “tanto como decir la verdad o la mentira con un escrito de este tamaño sería mucho aventurarme”, dejando claro que la grafología ofrece indicios sobre la personalidad, pero no permite certificar la veracidad del contenido.
Las primeras reflexiones después de su entrada a prisión
Tras más de cuatro meses en prisión, Ábalos expone en este documento sus primeras reflexiones. Según él, “no he flaqueado en ningún momento, influye en varios factores. Por un lado era sabedor del propósito de meterme en prisión. Se desarrolló una estrategia por parte de la investigación en coordinación con algunos medios de comunicación, especialmente con los sicarios digitales, de ir estrechando un cerco sobre mi persona, planificado y sostenido”. A pesar de todo, señala que “los presos me han dispensado un trato de atención, ayuda y afecto inesperado, y también la profesionalidad de los funcionarios ha ayudado”, reflejando su adaptación a la vida en prisión.
Ábalos subraya su origen humilde y su relación con la gente más necesitada: “No soy clasista y me relaciono mejor con la gente humilde y necesitada. Mi origen personal es humilde, conocí en mi infancia y juventud lo que son las privaciones, a veces las más elementales. He sido siempre un luchador, desde la clandestinidad política, y he compartido mucha vida con los perdedores de la sociedad y del mundo”.
El exministro también describe las dificultades del día a día: “El mero hecho de acceder al tribunal diariamente por las condiciones de los traslados, desde la prisión, durante todo ese mes, es física y psicológicamente agotador. Jornadas continuadas, mañana y tarde, en muchos días… no va a ayudar a mi defensa. Más aún cuando se supone que cada jornada ha de ser previamente preparada. Pero yo no podré porque al final de cada jornada habré de volver a prisión”. Además, advierte sobre las limitaciones tecnológicas: “Tenga en cuenta que hasta el teléfono está limitado. He de escribir sin acceso a toda la cadena de trabajos y pruebas que fui trabajando antes de entrar en prisión”.
En la carta, dibuja una imagen de sí mismo como víctima del sistema, comparándose implícitamente con presos políticos históricos y señalando una estrategia mediática que, según él, ha buscado perjudicarle.
