Vox lleva la bronca a los gobiernos del PP de Andalucía y Ceuta para forzar elecciones

  • Moreno Bonilla acusa a Vox de querer derribar su Gobierno y descarta adelantar las elecciones

  • Vox bloquea la capacidad legislativa del Gobierno de la Junta de Andalucía y el PP avisa de que les pasará factura

  • Un diputado de Vox monta una bronca monumental en Ceuta y el PP le termina llamando "fascista y sinvergüenza"

Vox no afloja la cuerda alrededor del cuello del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, para arrancarle unas elecciones adelantadas a otoño con la esperanza de que le proporcione el fuelle político perdido tras la victoria arrolladora del Partido Popular en Madrid.

Y para eso le han metido el turbo a su maquinaria de presión. Primero cambiaron a su portavoz en el Parlamento andaluz, por un perfil más duro, el del diputado regional por Cádiz, Manuel Gavira. A continuación amagaron con retirarle su apoyo parlamentario con todo tipo de excusas. La última, la acogida de 13 menores extranjeros no acompañados de Ceuta. El domingo Santiago Abascal se plantó ante el Palacio de San Telmo para exigir urnas a las puertas del Gobierno andaluz. 72 horas después Vox cumplía su amenaza y tumbaba la ley del Suelo, una de las leyes estrella de Moreno y la reforma de la ley de Salud Pública para hacer frente a la pandemia.

Ni por esas. Juan Manuel Moreno Bonilla está dispuesto, al menos de momento, a resistir a la presión de Vox los 18 meses que le restan de legislatura. “Queda año y medio, tiempo habrá para coger las bocinas, los micrófonos y los carteles electorales y ya decidirán los andaluces, que lo que ahora quieren es que se pase página a la peor crisis de Andalucía en términos sanitarios y económicos. Esa debe ser la prioridad”, advertía el presidente andaluz. Moreno acusa a la formación de Abascal de “alinearse con la izquierda para tumbar al Gobierno”, y eso, avisa, puede terminar pasándoles factura.

Las encuestas publicadas en Andalucía reflejan que Moreno Bonilla podría seguir gobernando la Junta, pero el PSOE volvería a ser el partido más votado

La última encuesta publicada por NC Report para ‘La Razón’ a mediados de este mes de mayo, refleja que aunque el bloque de la derecha podría volver a gobernar en Andalucía, el PSOE sigue siendo el partido más votado. Esa encuesta establece además, que Moreno Bonilla tendría que cambiar a Ciudadanos por Vox como pareja de baile. Pronósticos demoscópicos que no le van bien a su perfil de barón territorial del PP moderado. Tampoco a la estrategia diseñada por la dirección nacional del partido de atraer a la marca PP a los votantes socialistas desencantados con Sánchez. Demasiado arriesgado de momento, y así se lo ha hecho ver personalmente a Pablo Casado y a los fontaneros de Génova, ansiosos por echarse a la buchaca el feudo histórico del PSOE, lo que sería letal para Pedro Sánchez.

“Hoy no se entiende, una vez que hemos sacado al socialismo de la Junta de Andalucía, decirle ahora a la gente que hay que salir a votar. En Andalucía se va a seguir gobernando”, reafirma el número dos del PP, Teodoro García Egea, convencido ya de que de momento hay que aguantar.

Vox explota la estrategia de la crispación con el PP

La negativa del PP no amilana a Vox que necesita marcar perfil propio. ¿Cómo? Primero, tensando al máximo el Gobierno de Andalucía, y el de la Ciudad Autónoma de Ceuta, con estrechas conexiones con el Palacio de San Telmo.

Expertos en sacar rédito electoral de la crispación, ayer provocaron una monumental bronca en la Asamblea de Ceuta que terminó con el presidente popular Juan Vivas arremetiendo contra el "populismo retrógrado y trasnochado" de los de Abascal y defendiendo la actuación del presidente Pedro Sánchez en Ceuta. Uno de sus consejeros, Yamal Dris Motjar, llamaba “fascista y sinvergüenza” al diputado de Vox, Carlos Verdejo, que tras un cruce de insultos y acusaciones había logrado su objetivo estratégico: colocar al PP al lado del Gobierno de Sánchez. “Este es el PP de Ceuta”, decía Verdejo triunfal, mientras las terminales digitales de Vox y sus líderes se encargaban de amplificar el mensaje tachando a los populares de “colaboracionistas” y “socios de la invasión”.

Segundo, sacando el tarro de las esencias para poner contra las cuerdas al Partido Popular. En el ayuntamiento de Murcia quieren que los niños entren en clase escuchando el himno nacional. Una propuesta que finalmente ha salido adelante con los votos a favor del PP y C’s. En el Parlamento Regional, su consejera de Educación condiciona el Gobierno de Fernando López Miras con la implantación del ‘Pin parental’. En Andalucía y Ceuta, bloquean la capacidad legislativa del Gobierno y montan broncas con la excusa de la acogida de 13 menas o la crisis con Marruecos. En Madrid, intentan arrastrar a Pablo Casado a la calle a protestar contra los indultos del ‘procés’, en una versión renovada de la foto de Colón. “Algunos tendrán que explicar a los españoles por qué no quieren manifestarse contra el indulto a los golpistas por no hacerlo junto a Vox”, pero Casado, de momento, no pica.