Nancy Colier, reconocida psicoterapeuta, sobre la 'trampa' del autocuidado en las mujeres: "Nunca hemos estado tan mal"

En 'La mujer cansada' la psicoterapeuta estadounidense Nancy Colier resuelve por qué las mujeres suelen sentirse agotadas emocionalmente y reflexiona sobre el autocuidado
Nancy Colier, psicoterapeuta: "Pensar demasiado tiene efectos tremendos en nuestro físico"
El agotamiento emocional no es una broma, es un hecho que afecta a miles de personas en el mundo, pero especialmente es un problema que afecta a la mujer. Lo vienen asegurando asociaciones como la Asociación Yo No Renuncio del Club de Malasmadres desde hace muchos años, concretamente ya en el 2022 en su informe de 'El Coste de la Conciliación', el cuarto estudio sociológico impulsado por dicha organización sin ánimo de lucro, revelaba que aunque las mujeres participan del trabajo productivo con tasas de actividad más altas que las de generaciones anteriores, estas lo hacen asumiendo el trabajo doméstico y de cuidados como responsables principales, lo que implica que acaben haciendo dobles jornadas laborales y limitando tiempo para el descanso. "Asumir este compromiso está suponiendo un coste muy alto para las mujeres en diferentes dimensiones: la personal, la salarial y la emocional". En este mismo informe señalaban que el 85% de las mujeres tiene menos de una hora al día o no tiene tiempo para ella, y su autocuidado, tras ejercer la jornada laboral y la del hogar.
En el año 2024, los datos que presentaba esta asociación que ayuda a la mujer, no eran muy distintos a los que podíamos ver dos años antes. En 2024, lanzaron el estudio ‘Yo Cuido. Nosotras Cuidamos’ profundizando sobre la falta de corresponsabilidad social y explorando la necesidad de tejer redes de apoyo informales que permitan reducir el alto sentimiento de soledad que viven las madres, que evidenciaba lo siguiente: "Más de la mitad de mujeres argumentan haber tenido que renunciar debido a la sobrecarga de trabajo, por no poder llegar a todo y cuidar de su salud mental (54%)". La falta de conciliación tiene un alto coste emocional, personal y económico para las mujeres, de ahí que el agotamiento emocional sea más común en las mujeres. De hecho, en el Reino Unido ya tiene un nombre para designarlo: TATT (Tired all the time), el síndrome de la mujer agotada.
Síntomas del agotamiento emocional en la mujer
Sobre este cansancio habla en su libro 'La mujer cansada' (Bruguera, 2026) una de las psicoterapeutas más conocidas a nivel internacional, Nancy Colier. "El agotamiento emocional se manifiesta físicamente en forma de fatiga, cansancio, agotamiento, insomnio, letargo, agitación, ansiedad, depresión, una sensación de tensión pero con cansancio, trastornos hormonales, dolores de cabeza, insomnio... En general, una sensación general de agotamiento del sistema nervioso, de estar literalmente quemado. Emocionalmente se manifiesta en forma de irritabilidad, mal humor, resentimiento, impaciencia, depresión, confusión mental, vacío, confusión, falta de propósito, pérdida de motivación y fantasías de escape. El agotamiento emocional es una experiencia que no necesita una lista de verificación. Si bien puede presentarse de innumerables formas, las mujeres simplemente saben cuándo están emocionalmente agotadas. Lo sienten en lo más profundo de su ser", explica en una entrevista concedida a la web de 'Informativos Telecinco'.
Para ella este agotamiento viene de años atrás desde la infancia. "Desde muy pequeñas, se nos condiciona a creer que somos responsables de atender las necesidades de los demás. Nuestro valor, pertenencia, seguridad y supervivencia emocional dependen de la capacidad que tenemos de ser agradables y simpáticas. Así, aprendemos a centrar nuestra atención y energía en lo externo, en cumplir los roles para los demás y en ser quienes ellos necesitan que seamos, en detrimento de nuestras propias necesidades y bienestar". Es decir, que para ser mujeres nos abandonamos a nosotras mismas. ¿Lo sentían así nuestras abuelas o tatarabuelas? La respuesta de Nancy Colier a esta pregunta es clara: "A diferencia de las generaciones anteriores, ahora se espera que las mujeres destaquen profesionalmente, se mantengan emocionalmente disponibles para sus parejas, hijos y amigos, a la vez que se vean y sientan bien, y busquen el crecimiento personal, todo a la vez. Al mismo tiempo, se espera que no tengan límites ni necesidades propias, más allá de la necesidad de hacer felices a los demás. El agotamiento no se debe simplemente a hacer demasiado, sino a intentar ser algo imposible: ser perfectas y no humanas".
La trampa del autocuidado y de la mujer perfecta
Por lo tanto, ¿qué necesitamos exactamente para abandonar ese agotamiento emocional con el que cargamos? Lo que necesitamos es centrarnos en cuidarnos mejor, pero no con tratamientos superficiales sino a un nivel más profundo, con un retorno a nosotras mismas. "Anhelamos, en realidad, nuestra propia atención. Las mujeres debemos recordarnos, una y otra vez, que el mensaje que nos han enseñado es erróneo: el problema no es que estemos descuidando a los demás, sino que estamos descuidando nuestros propios deseos y necesidades más profundos. No es egoísta centrarnos en nuestros propios deseos y necesidades".
La imagen de mujer perfecta ha ido cambiando con los años, si bien, en el siglo pasado la idea giraba en torno a la ama de casa abnegada por sus hijos y su marido, ahora a eso se le añade la carga profesional. Este tipo de mujer es amable, paciente, generosa, en palabras de la psicoterapeuta estadounidense, "una verdadera cuidadora". A todos estos atributos, añadimos ser inteligente, además de buena empleada. "El mensaje cultural más fuerte se centra en lo que la "mujer perfecta" no debería ser. No debería ser agresiva, testaruda, mandona, demasiado segura de sí misma, demasiado poderosa, demasiado fuerte, demasiado exitosa, "controladora", demasiado sensible, necesitada, emocional... Y nunca debería estar enojada. Cuando una mujer está enfadada, se la rechaza por "peligrosa". Antes se esperaba que una mujer fuera una ama de casa perfecta. Ahora se espera que sea una ama de casa perfecta, una madre, amiga, profesional, generadora de ingresos, voluntaria para la sociedad y la comunidad, y, por supuesto, compañera sexual perfecta. Y, al mismo tiempo, que no necesite nada para sí misma ni que se le reconozca su esfuerzo", añade.
Alrededor del mensaje la mujer perfecta ha surgido el autocuidado, y muchas lo sienten como una carga más. ¿Por qué? El mensaje es que debemos autocuidarnos cuando cuidamos de todo lo demás, y eso, cuando no sucede, genera culpa y ansiedad. ¿Cuál es la trampa del mensaje del autocuidado? "El autocuidado en nuestro mundo capitalista es una industria multimillonaria. Irónicamente, nunca hemos tenido tantas maneras de sentirnos bien y, sin embargo, nunca hemos estado tan mal como sociedad. Pero el verdadero autocuidado no es algo que compramos ni hacemos. La manicura, la pedicura y los baños relajantes son maravillosos, pero no curan el agotamiento y el abandono que experimentamos las mujeres. Al mismo tiempo, el autocuidado, tal como lo conocemos, nos dirige hacia afuera en lugar de hacia adentro; nos enseña una vez más que las respuestas a nuestro agotamiento están fuera de nosotras, que es el mensaje principal que nos lleva al agotamiento". Por lo tanto, lo que ella aconseja -o el valor real que para ella tiene la palabra autocuidado- es ser compasivas, llevar un trabajo interno y relacionarnos con nosotras mismas.
En definitiva, aceptar nuestra imperfección y aceptarnos tal y como somos. "El verdadero autocuidado consiste en reconocerse tal como somos y aceptar cada una de nuestras facetas con cuidado y curiosidad".
