Bill Gifford, divulgador científico, sobre los beneficios del sudor: "Somos el único animal que suda para refrescarse"
Bill Gifford, autor de 'Nacidos para sudar', nos explica por qué lejos de entender el sudor como algo incómodo deberíamos empezar a verlo como un beneficio a largo plazo en nuestra salud
Deja de tener vergüenza por sudar: ¿y si fuera una ventaja evolutiva?
Nos exponemos a las primeras olas de calor en España, así lo ha expuesto la AEMET, que asegura que llegaremos a los 45º en algunas partes de España. No será la primera del verano, ni mucho menos, y ya nos vamos acostumbrando a estos periodos de calor extremo en el país porque son y serán recurrentes en el futuro. Cuando esto ocurre, muchas personas se refugian en sus casas con los aires acondicionados y con temperaturas muy por debajo de las que se encuentran en el exterior. En este sentido, si no somos de un colectivo vulnerable, puede provocar problemas de salud, como aseguran los expertos. ¿Y si la clave para prosperar en un mundo cada vez más cálido no fuera evitar el calor, sino aprender a aprovecharlo a nuestro favor? ¿Por qué no toleramos el calor y el sudor?
En 'Nacidos para sudar' (Editorial Grijalbo, 2026), el periodista científico Bill Gifford -autor superventas según 'The New York Times'- nos guía en una exploración del poder del sudor para mejorar nuestro rendimiento y nuestra salud. Combinando ciencia de vanguardia, experiencias personales y consejos prácticos, revela que la adaptación al calor y terapias térmicas como la sauna activan los mecanismos naturales del cuerpo que favorecen la longevidad y la resiliencia. Para ello, se ha adentrado en el mundo de las saunas finlandesas, se ha prestado como sujeto de estudio en laboratorios de calor de última generación, a afrontado una ruta en bicicleta de ciento sesenta kilómetros bajo el sol abrasador de Texas, la llamada 'Hotter’than Hell Hundred', y ha explorado cómo la terapia de infrarrojos podría combatir la depresión con mayor eficacia que algunos medicamentos. A lo largo de esta entrevista -concedida en exclusiva para la web de 'Informativos Telecinco'- descubrirás que el sudor es mucho más que un mecanismo de refrigeración: es clave para lograr el máximo rendimiento.
Pregunta: ¿Por qué es bueno sudar? ¿Realmente tiene beneficios para la salud? A veces cuesta pensar que sí...
Respuesta: Somos el único animal que suda para refrescarse. Es algo realmente único. Esto significa que podemos sobrevivir en condiciones que otros animales, especialmente los mamíferos con pelaje, no pueden. Al principio, fue un accidente de la evolución, pero resultó ser una de nuestras mayores ventajas: gracias a la sudoración, nuestros ancestros podían buscar alimento y cazar durante las horas de más calor, cuando otros animales necesitaban resguardarse a la sombra. Esto, a su vez, propició el desarrollo de cerebros más grandes, la capacidad de usar herramientas y la organización social; todas las características que elevaron a los humanos desde la mitad de la cadena alimentaria hasta la cima.
Hoy en día, la sudoración nos mantiene frescos y cómodos cuando suben las temperaturas, pero también nos permite tolerar cierto grado de estrés térmico, lo que a su vez trae consigo sus propios beneficios. En biología existe un concepto llamado "hormesis", que significa que nuestra respuesta al estrés nos fortalece. Cuando nos exponemos al calor, ya sea en una sauna o al aire libre, se activan diversos mecanismos de respuesta al estrés que mejoran nuestra salud cardiovascular y fortalecen nuestra resistencia celular de forma significativa.
Además, a un nivel más básico, la sudoración es lo que nos permite hacer ejercicio: si no pudiéramos sudar, no podríamos correr más de 200 metros ni hacer 10 repeticiones de pesas sin parar, ya que sentiríamos demasiado calor interno. Nuestros cuerpos producen una enorme cantidad de calor interno al hacer ejercicio, y la sudoración es la principal forma de eliminarlo y mantener una temperatura corporal adecuada. Sin sudor, no hay resultados.
P: "En un mundo donde las temperaturas están destinadas a subir, tendremos que aprender a vivir con el sudor", explicas en el libro. ¿Cómo explica este nuevo paradigma?
R: ¡No me gustaba el calor! Por eso escribí el libro. Me gusta el invierno y el clima fresco; prefiero los 'Juegos Olímpicos de Invierno' a los de verano. Pero parece que nos espera un futuro más caluroso. Así que quería comprender cómo el calor afecta realmente a nuestra fisiología. Me sorprendió descubrir que, si bien el calor puede ser peligroso, también puede curarnos en ciertos contextos, como en una sauna o en baños termales. Esto es algo que la ciencia solo ha reconocido en la última década, pero existen investigaciones y descubrimientos muy interesantes sobre cómo el uso de saunas pueden prevenir infartos, la enfermedad de Alzheimer e incluso tratar la depresión.
Así que el calor es un arma de doble filo. Me sorprendió aún más descubrir que los atletas utilizan métodos de adaptación al calor en sus entrenamientos. Se ejercitan intencionalmente en condiciones cálidas e incluso calurosas para mejorar su tolerancia al calor y su rendimiento. Por ejemplo, en la 'Vuelta Ciclista de España', que es, con diferencia, la más calurosa de las tres grandes vueltas ciclistas. Esto me llamó mucho la atención y lo puse a prueba participando en una carrera ciclista de 168 kilómetros en Texas con temperaturas superiores a los 40 °C. Allí aprendí que es posible adaptarnos a cierto grado de calor y, de hecho, aprendí a apreciar el calor, a veces.
"Un aire acondicionado demasiado frío puede hacernos más vulnerables al calor"
P: Entonces, ¿dejamos de lado el aire acondicionado?
R: La humanidad ha vivido durante decenas de miles de años en climas cálidos sin ningún tipo de aire acondicionado. Pero lo queríamos desesperadamente. Dato curioso: la primera máquina para fabricar hielo se inventó en Florida, EE. UU., en la década de 1850, décadas antes de que existiera la electricidad. La gente quería tanto ser 'cool'. Por lo tanto, el aire acondicionado es un gran invento que hace soportables los climas cálidos y ayuda a mantener a las personas vulnerables a salvo del calor. Esa es la buena noticia.
Al mismo tiempo, un aire acondicionado demasiado frío puede hacernos más vulnerables al calor y, además, algunos aparatos de aire acondicionado más antiguos y más baratos simplemente recirculan el aire sucio y contaminado, como el moho, lo cual no es saludable. Por último, el aire acondicionado contribuye a las emisiones que provocan el cambio climático, lo cual es irónico: enfriar nuestros hogares hace que el mundo sea más cálido. Utilizo el aire acondicionado por la noche, para dormir, pero con moderación en otros momentos. Y trato de pasar el mayor tiempo posible al aire libre, en verano (a la sombra, por supuesto), para estar algo más cómodo con el calor.
P: ¿Puede el calor ayudarnos a ser más productivos? Aquí, en España, la actividad disminuye considerablemente en verano. Todo se ralentiza...
R: Lamentablemente, no. Entrenar en condiciones cálidas o calurosas puede ayudar a los atletas a mejorar su rendimiento, tanto en climas cálidos como fríos. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que el calor tiende a ralentizarnos a todos. Es un hecho, y es un mecanismo de supervivencia innato para asegurarnos de no esforzarnos demasiado y correr el riesgo de sufrir agotamiento por calor o golpe de calor. Mi consejo: ¡Tómate una siesta! Puedes trabajar en invierno.
P: Para mucha gente, el sudor se convierte en una verdadera molestia, especialmente en verano. ¿Qué les dirías?
R: Sudar en exceso puede ser una carga social; yo mismo sudo bastante a veces. Me consuela saber que la capacidad de sudar también es señal de buena salud. Las personas con ciertas afecciones crónicas, como la enfermedad de Parkinson, así como con depresión grave y otras enfermedades mentales, a menudo no pueden sudar. Además, sudar es un pequeño precio a pagar por estar en la cima del reino animal.
P: Ciertamente, algunas personas sudan y no les molesta el olor, pero a otras sí, sobre todo con el calor. ¿Qué pueden hacer entonces?
R: En realidad, existen dos tipos de sudor: el que a veces huele mal (sudor apocrino) y el que nos refresca (sudor ecrino). Son completamente diferentes. El sudor ecrino (refrescante) se compone únicamente de agua y algo de sal, y no huele. Se evapora para refrescarnos. Así que, cuando sudamos en el pecho, la frente, la espalda, las piernas o los brazos, por ejemplo, se trata de sudor ecrino. ¡Este es el sudor bueno!
El otro tipo de sudor —el que a algunas personas les resulta desagradable— contiene grasas y otras sustancias que alimentan las bacterias si no nos duchamos lo suficientemente pronto. De hecho, son las bacterias las que producen el mal olor, no el sudor en sí. Este sudor, que proviene de las axilas y otras zonas con vello, se produce principalmente cuando estamos nerviosos.
P: ¿Por qué dices que los baños de hielo no tienen beneficios, pero sí estás a favor de otras terapias que aumentan la temperatura corporal?
R: Me encantan los baños de hielo en los días calurosos. ¡Son lo mejor! Donde vivo, en verano, siempre hace más de 30 °C y me meto en la piscina de agua fría un par de veces por semana. Dicho esto, no creo que los baños de agua fría aporten muchos beneficios para la salud, aparte de refrescar. Simplemente no hay muchos datos fiables sobre sus beneficios para la salud. Pero si tienes calor, date un chapuzón en la piscina de hielo.
P: ¿Cómo recomiendas hidratarse en verano o cuando sentimos mucho calor corporal?
R: La hidratación es esencial. Nuestros cuerpos están compuestos por aproximadamente un 60% de agua, ¡una cantidad enorme! El problema es que cada persona suda cantidades diferentes, por lo que sus necesidades de hidratación varían. La mejor manera de calcular tu tasa de sudoración, según los científicos del Instituto Korey Stringer de la Universidad de Connecticut, es la siguiente: antes de entrenar, pésate en la báscula (desnudo). Después del entrenamiento, pésate de nuevo. La diferencia en kilos representa la cantidad de litros de agua que has sudado. Así, la próxima vez que entrenes, sabrás aproximadamente cuánta agua necesitarás reponer. También puedes hacer esto antes y después de la jornada laboral; si pesas mucho menos al final del día, probablemente no estés bebiendo suficiente agua; si pesas mucho más, quizás estés bebiendo más de la necesaria.