Buscan a la niña de unas fotos tomadas hace casi 70 años en el País Vasco: “Ahora tendrá unos 85 años, queremos devolverle sus recuerdos”
Dani Asua, que encontró las fotos, e Hibai Agorria, que las documentó, se han propuesto identificar a la protagonista
"Buscaba fotos de mujeres en el agua": la exposición que nació de ir cada domingo al Rastro en busca de recuerdos felices
BilbaoAntes de los smarthphones, cuando no existían los selfies ni las redes sociales, las cámaras emitían un singular ‘clic’, funcionaban con carretes y las fotografías eran valiosos recuerdos para toda la vida. De aquella época, son las 140 fotos que dos vizcaínos se afanan en devolver a su dueña: una niña que sale en casi todas y que, hoy en día, rondará los 85 años. “Queremos devolver a alguien sus recuerdos". Lo mismo han hecho en la Universidad Politécnica de Valencia al rescatar los recuerdos de 1.500 familias a través de sus fotografías embarradas por la DANA.
Dani Asua paseaba por el bullicioso Rastro madrileño cuando se topó con un tesoro en forma de archivo fotográfico, que parecía condenado al olvido. Con el regreso a su Gernika natal, lo puso en manos del fotógrafo y videógrafo local Hibai Agorria quien se encargó de escanear y documentar las 140 instantáneas que contenía.
La sorpresa fue mayúscula al descubrir “la profunda conexión que aquel conjunto de imágenes tenía con nuestra propia historia local”: Elorrio, Gernika, Sukarrieta, Bermeo y la costa donostiarra son algunas de las localizaciones en las que se tomaron hace 70 años aquellas fotos. Lo más misterioso es que en muchas de ellas, aparece la misma niña retratada por su familia en distintos rincones del País Vasco.
Una niña que hoy sería octogenaria
Con trenzas y un vestido blanco, sola o acompañada de un hombre o de una mujer, la enigmática jovencita es el “hilo conductor” de este viaje por tierras vascas: “Mi intuición me dice que las fotos se realizaron durante un viaje turístico aprovechando su estancia en Euskadi a donde vinieron a un funeral”. Una teoría que el propia Hibai se cuestiona al recordar que las fotografías se tomaron en dos veranos distintos, el de 1955 y 1957.
Pero, ¿Quién es esa misteriosa jovencita?, ¿Cuál es su nombre y su historia?, ¿sería posible dar con ella y devolverle sus recuerdos en forma de fotografías de juventud? Esas ideas han rondado la cabeza de Hibai desde que, hace casi seis años, las tuvo en sus manos por primera vez. Unos sencillos cálculos llevan a pensar que la ‘prota’ de estas 140 fotografías en blanco y negro sería hoy una octogenaria: “Creemos que esta niña podría estar viva hoy, con unos 85 o 87 años, y encontrarla, devolverle sus recuerdos, se ha convertido en el propósito central de esta exposición”, explica.
La muestra, que se inaugura este jueves 22 a las 19 horas en la Casa de Cultura de Gernika, busca identificar a la niña que aparece en las fotografías apelando a la memoria de los vecinos para tratar de poner nombre “lo hemos intentado antes con historiadores, pero no hemos logrado hasta ahora identificarles”.
Hibai insiste en que “estas imágenes son mucho más que recuerdos familiares: son testigos de la vida cotidiana de aquella época, de los paisajes, la arquitectura y la forma en que las personas se relacionaban con su entorno”. Así,en algunas fotos aparece una figura que parece guiar a la familia por la zona de Urdaibai; en otras, un brazalete de luto sugiere que podrían estar visitando a un ser querido perdido.
La muestra 'Un archivo olvidado de Gernika', que permanecerás abierta hasta el 20 de marzo en la Casa de Cultura de Gernika, es un recordatorio de que "cada fotografía guarda una historia". Desde el Duranguesado hasta la zona de Urdaibai, y desde las costas de Gipuzkoa hasta las playas de La Concha y Hondarribia, el conjunto de imágenes les muestra explorando y disfrutando de lugares de “nuestro entorno inmediato, lugares que conocemos y amamos”, puntualiza.
Tal vez sea cosa del destino o de la mera casualidad, pero no deja de resultar enigmático que las fotografías hayan acabado 70 años después de ser tomadas, en el mismo lugar donde todo comenzó. Como si de una especie de círculo se tratara, al que solo le falta el último trazo para cerrarse: descubrir la identidad de la niña de las fotos y poder devolverle sus recuerdos, aquellos que captaron hace casi siete décadas ‘clic’ tras ‘clic’ por distintos rincones de la costa vasca.