Nere Erkiaga, la tanatóloga de Vizcaya que lleva 12 años hablando de la muerte: "No aceptamos que nos da miedo"

Nere Erkiaga cursó el Máster en Tanatología en la Universidad de La Laguna, en 2017.
Con 'Hil Arte Bizi' pretende abordar la muerte con normalidad, vivirla mejor y decidir lo que está en nuestras manos cuando no estamos en duelo.. Redacción Euskadi
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BilbaoHace 12 años, la vizcaína Nere Erkiaga recuerda cçomo "surgió el tema de la muerte y me sentí aterrada”, a diferencia de lo que hubiera hecho cualquiera, ante algo que da miedo: evitarlo, obviarlo o huir; ella optó por quedarse e impregnarse de la muerte. Hizo un master en Tanatología y se formó en dinámicas participativas y transmisión cultural. Esta bibliotecaria y documentalista de Lekeitio empezó a hablar de la muerte y, desde entonces, no ha parado.

“En general, no aceptamos tener miedo a la muerte” y por eso, muchas personas tratan de arrinconarla, como si ignorándola pudiéramos evitarla, pero “yo sigo viva pese a llevar 12 años hablando de la muerte”, puntualiza, con humor, Erkiaga.

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Convencida de que se puede vivir la muerte de una forma más sana a nivel individual y social, desde hace un tiempo imparte talleres y charlas. “¡Cuánto cambiarían las cosas si, por ejemplo, fuéramos capaces de ver los tanatorios, no como lugares lúgubres sino, como espacios en los que se mueve muchísimo amor, en los que también hay tristeza, claro, pero amor al fin y al cabo!”, dice.

La muerte y la montaña

La información y la práctica son, para esta experta en la difusión del conocimiento de la muerte, las herramientas para “activar nuestras capacidades innatas" para afrontar el fin de la vida. "Solo hay que recordar que la tenemos", matiza. En este sentido, Erkiaga explica que "hablar de la muerte es como vivir rodeados de montañas y no subirlas nunca porque pesan sobre ellas leyendas horribles, pero si supiéramos que al morir tienes que hacer cumbre en una de ellas, ¿no sería más fácil si ya sabes que es mejor llevar una cantimplora, que subirla con botas lo hará más llevadero y que si ya portas un GPS el ascenso será más seguro?”, se pregunta.

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Así es como se puede hacer frente a un miedo instaurado, por un lado, en el pasado, por la Iglesia, “que lo ha utilizado para hacernos más manejables” y en la actualidad, Erkiaga pone el foco en la cultura audiovisual que ofrece una visión de la muerte, como algo “violento, terrorífico y dramático”, donde la mayor parte de los contenidos que recibimos relacionados con este tema son situaciones dramáticas o vinculadas a zombis y fantasmas.

Desde hace tres años, Nere ansía revertir ese “estar inutilizados ante la muerte”, restando horas a su profesión, como documentalista y bibliotecaria, para dedicarlas a la muerte a través del proyecto ‘Hil Arte Bizi’ (Vivir hasta morir), en el que ofrece charlas, talleres ciudadanos y procesos participativos, “en los que hablamos sobre derechos legales y sociales y sobre la capacidad de decidir ante la muerte y ayudar a reflexionar sobre las decisiones que cada cual puede tomar”.

El perfil de las personas que se acercan para hablar de la muerte, suele ser sobre todo mujeres. Así, en los grupos de 12 que conforman los talleres, “solo uno o dos son hombres”, un número que aumenta en las charlas. “Las mujeres tienen en general menos miedo a interactuar, a mostrar sus emociones y muchas han ejercido el papel de cuidadoras y saben lo que no quieren para ellas”, puntualiza Erkiaga que, entre sus talleres, imparte también algunos en centros educativos.

La muerte en el cole

El tabú de la muerte impide muchas veces que este tema se imparta en las aulas al mismo nivel que cualquier otra temática y “debería incluirse como materia educativa” porque “la muerte les va a ocurrir, con la pérdida, por ejemplo, de sus abuelos, de otros niños o de ellos mismos”. En este sentido, Erkiaga alude a la capacidad intrínseca de los más pequeños para colocarse ante la muerte y el potencial de las instituciones educativas para contribuir a su desarrollo”, “siempre desde el acompañamiento, nunca dejándolos solos”. En su opinión es importante que esta cuestión se aborde “con naturalidad” con los niños y que se cree un espacio de confianza para que ellos puedan saciar su curiosidad y encontrar respuestas a sus preguntas. En esta línea, ‘Hil Arte Bizi’ ofrece talleres también en centros educativos.

Erkiaga aclara que su propuesta no está dirigida a personas que están pasando por un duelo, “para eso hay profesionales que hoy en día, con metodologías que han avanzado muchísimo, pueden ayudar a salir a personas de duelos muy traumáticos”. No es su caso, la vizcaína ofrece “hablar de la muerte” para "llegar a ese momento, pensados", y lo hace en grupos de máximo 12 personas en los que se trata desde el tema del testamento, al documento de voluntades anticipadas, la despedida y otras cuestiones prácticas. En ocasiones, el debate de la muerte se centra en si hay o no algo después, pero Erkiaga considera este tema “poco fructífero”, ante “la cantidad de cosas que tenemos que decidir aquí”. Por eso, apuesta por “llegar a la muerte, pensados”, porque eso “mejora la vida”. Una visión que no pretende ser naif, porque “nada nos va a quitar el dolor de decir a adiós a alguien a quien queremos, precisamente porque ese dolor es el pago del amor”, zanja.