El vertedero de Zaldibar, escenario de un derrumbe mortal y un desastre medioambiental, sigue siendo peligroso seis años después

Desde la escollera de piedra del vertedero se aprecia la cercanía de las localidades de Ermua y Eibar.. Ayuntamiento de Ermua
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BilbaoHan pasado seis años desde que, el 6 de febrero de 2020, se produjera el mortal derrumbe de buena parte de los residuos depositados en el vertedero de Zaldibar. Un colapso que se llevó por delante la vida de dos trabajadores, Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán, y provocó uno de los desastres medioambientales más importantes de los últimos 40 años en el País Vasco, que obligó a confinar a las poblaciones vecinas de Ermua (Vizcaya) y Eibar (Guipúzcoa).

La fuerza del derrumbe de toneladas de basura sepultó a los dos operarios y solo meses después se recuperó el cuerpo de uno de ellos, los restos de Joaquín Beltrán, nunca han sido hallados.

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Seis años después de la catástrofe que puso el foco en el modo en que se gestionaban los residuos, el acta de inspección del vertedero de Zaldibar, publicada en la web del Gobierno vasco hace solo unos días, ha puesto los pelos de punta a todos cuantos residen cerca del conocido como el basurero de la muerte. El acta apunta a un “deterioro generalizado” y advierte del riesgo de vertidos y problemas de estabilidad.

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El Ayuntamiento de Ermua ha remitido una carta al Gobierno Vasco para pedir explicaciones y ha solicitado al consejero de Industria que se tomen “medidas urgentes” ante “la falta de mantenimiento y el deterioro significativo del sistema de drenaje de lixiviados; así como el riesgo de que puedan producirse vertidos incontrolados al cauce, y que, de no adoptarse medidas, cabe la posibilidad de que disminuya la estabilidad del terreno por acumulación de lixiviados, así como carencias en materia de vigilancia y gestión ambiental”, aspectos “de enorme gravedad”, que recoge el acta publicada.

Escenario de una doble tragedia: humana y ambiental

La alcaldesa de Ermua, Beatriz Gámiz, recuerda en su misiva que este vertedero “ya fue escenario de una tragedia humana y ambiental en 2020” con impactos directos en municipios cercanos como Ermua. “La ciudadanía merece certezas y prevención, no mensajes ambiguos”, ha afirmado Gámiz, quien ha insistido en que el Ayuntamiento requiere “respuestas concretas, verificables y con respaldo documental”.

En la carta, el Ayuntamiento reclama al Ejecutivo vasco reclama una reunión institucional y un informe detallado tras detectarse fallos en el drenaje y la estabilidad. En concreto, le solicita lo siguiente:

  • Un informe explicativo con las actuaciones de inspección, los requerimientos y las medidas correctoras ordenadas desde 2020; el grado de cumplimiento por la empresa titular y, en su caso, las medidas adoptadas ante los incumplimientos.
  • Información sobre el estado del sistema de drenaje y bombeo de lixiviados, las garantías para evitar vertidos en episodios de lluvia y la valoración técnica sobre estabilidad y riesgos asociados.
  • El plan de vigilancia ambiental vigente y los resultados disponibles (agua, lixiviados, suelo y aire), indicando periodicidad, puntos de control, metodología y responsables.
  • Una convocatoria urgente para una reunión técnica e institucional (Gobierno Vasco–Diputación Foral–Ayuntamientos del entorno) para compartir información verificable, fijar un calendario de actuaciones con responsables y plazos, y acordar un protocolo de comunicación pública claro.

El Ayuntamiento de Ermua ha trasladado también su “plena disposición a colaborar” con el departamento y con el resto de las instituciones implicadas para garantizar el control efectivo del vertedero, la protección ambiental y la tranquilidad de la población.