El zurito vasco, en peligro después de que algunos bares de Bilbao dejen de servirlo: "Quieren acabar con el poteo”
Algunos bares del centro de Bilbao han dejado de tirar esta medida corta de cerveza en aras de la rentabilidad
Por escrito y sentados, así se piden los pintxos ahora en algunos bares de Donostia: "No queremos cargarnos la tradición"
BilbaoHay pocas cosas tan vascas como un zurito. En realidad, 'haberlas, haylas', pero la exageración también es, según los tópicos, algo inherente al carácter de los oriundos de esta tierra. El caso es que en pueblos y ciudades del País Vasco se conserva con mimo la costumbre del poteo o el txikiteo, es decir, salir con la cuadrilla de amigos y tomarse varias rondas de vinos o zuritos, pasando de una barra a otra.
Una tradición que en el centro de Bilbao está en serio riesgo de desaparición. La razón es que en algunos bares del corazón de la Villa han dejado de servir esta medida corta de cerveza, en aras de la sacrosanta rentabilidad: “Antes poteábamos por el Casco Viejo y ahora nos tenemos que ir a los barrios, porque aquí está todo pensado para los turistas”, se quejan algunos. El “zurito aquí, zurito allí”, se va a acabar.
De hecho, hay turistas que llegan a Bilbao dispuestos a seguir las costumbres locales y cuando se acercan a la barra a por su zurito se dan de bruces con que, al igual que los dinosaurios, ellos también se han extinguido: “Vivo en Ibiza y les hablé a mis amigos del zurito, les encantó, pero cuando vinieron a Bilbao me llamaron quejándose de que les había mandado a este u otro sitio y que no les servían zuritos como les había dicho yo”, lamenta un bilbaíno.
Acabar con el poteo
La confusión de los visitantes se torno en mosqueo para los bilbaínos 'de toda la vida', acostumbrados a estancias cortas y consumos rápidos para transitar de un bar a otro, un modelo de hostelería que cambia, “no es el de Bilbao” y nos aboca a “acabar con el poteo”, por eso algunos se muestran contundentes: “Yo no quiero pararme en un bar a tomar un balde de cervezas, prefiero pasar por muchos bares bebiendo un poco en cada uno”.
En la calle Ledesma ya algunos establecimientos han dejado de tirar zuritos y “la caña es obligatoria”. La polémica está servida, algunos creen que los hosteleros tratan de evitar con esta decisión que la gente “se siente en una terraza con un zurito y ocupe una mesa durante no sé cuanto tiempo…”, pero hay quien, por esa regla de tres, le ve los días contados a otras consumiciones de tamaño mini, como un ‘cortado’: “Te va a venir una señora mayor a pedirte un café cortado y va a estar hora y media en la mesa, qué hacemos, lo quitamos también”, se pregunta el hostelero Alexander Burgo.
En su bar ‘Ledesma’, los clientes piden, sobre todo, cañas y los fines de semana cañones, pero reconoce que el zurito triunfa entre los que potean con pintxos: “Aquí un zurito te sale rentable”, admite y le parece una “tontería” dejar de servirlos, porque “de hecho, en proporción contando la cantidad que llevan, le ganas más a un zurito que a una caña. Aunque sea poco, pero ganas más”.
Otro de los bastiones que mantiene el zurito, es el bar ‘La Competencia’ donde han notado que algunos clientes llegan rebotados de locales en los que ya no sirven zuritos, “aquí seguimos sirviéndolos y ni nos hemos planteado dejar de hacerlo”, explica Katerine. Por su establecimiento pasan grupos grandes de amigos que se piden sus zuritos para luego pasar a otro bar, “es la tradición, aquí en Bilbao”.
Hay a quienes la erradicación de las consumiciones acabadas en ‘ito’, ya sea zurito, marianito o txupito, les genera tal rechazo que están dispuestos a no volver a poner un pie dentro antes que sucumbir y pedirse un trago más largo. “¿Qué no sirves zurito? Pues me voy al bar que sí me lo sirve”. Algunos parecen dispuestos a defender con firmeza al zurito, un término que el mismísimo diccionario en euskera Elhuyar recoge como "medio vaso de cerveza".