Universidades

Clotilde, de 91 años, es la universitaria más veterana de la universidad pública vasca: "Mientras se pueda, nada de sofá y mantita, que no nos hemos muerto"

Clotilde nació en Hernani (Guipuzcoa), aunque vive con su familia en Bilbao
Gracias al programa ‘Aulas de la Experiencia’, que la EHU ofrece a los mayores de 55 años.. Redacción Euskadi
Compartir

BilbaoA punto de cumplir, el próximo mes de septiembre 92 años, Clotilde Agirre Sagastume es la alumna más veterana de la ehu, la universidad pública vasca. Sus amigas la animaron a acudir a un centro de día de mayores, porque “a mi edad una está francamente sola”, pero rechazó la idea de raíz, con un argumento de peso: “Allí voy a durar ocho días, porque soy propensa a coger todo lo que no debo: las anginas de uno, la gastroenteritis de otra…”.

Entonces conoció el programa ‘Aulas de la Experiencia’, que la EHU ofrece a los mayores de 55 años, “algo aprenderé”, pensó. Siete meses después de arrancar el curso, Clotilde lamenta no haberlo hecho antes: “estoy feliz, ojalá me hubiera enterado antes”.

PUEDE INTERESARTE

Cada día sale de casa, “puntual” como un reloj, para llegar caminando con ayuda de su andador, hasta la calle Banco de España del Casco Viejo bilbaíno donde se imparten las clases en horario de mañana, asignaturas troncales y “los martes y viernes” las optativas, que en su caso son Sociología y Salud, “aunque también nos dan nociones de comercio exterior”.

A clase con andador y cero 'piras'

Ni ella ni sus compañeros suelen hacer pira, ni se escaquean para echar un café o jugar un mus: “Noooo, nada de eso, vamos todos con mucho afán”, explica, “somos muy formales”.

PUEDE INTERESARTE

La universitaria tiene dos hijos, “uno ingeniero y otro historiador”, y cuatro nietos, que de sobra conocen su afición por leer, su gusto por la escritura y, sobre todo, por “escuchar al que sabe”, por eso en el fondo no les extrañó que con 91 años se matriculara en la universidad, aunque uno de ellos al formalizar la matrícula le espetó, entre risas, “pero abuela, si has empezado la uni, antes que yo”.

Clotilde nació en la localidad guipuzcoana de Hernani, aunque ha terminado viviendo en Bilbao, una ciudad “que adoro”. La guerra la obligó a ella y a su familia a dejar atrás su localidad natal y deambular hasta recalar en el Valle de Mena (Burgos), un lugar en el que Clotilde recuerda haber sido muy feliz, aunque también que “no había posibilidad de estudiar”, justo lo que ella hubiera querido, “porque nunca fui deportista pero leer y estudiar me encantaba”.

Sus padres “se buscaron la vida” y la enviaron durante dos años interna a Bilbao para formarse. Clotilde aprendió Taquigrafía, Mecanografía y Contabilidad y acabó trabajando en una empresa como telefonista. Después se casó y enviudó, “muy joven”, con 52 años. De su marido, fotógrafo de profesión “que no paparazzi, sino de esos que tenían un estudio para hacer retratos de bodas, comuniones y bautizos”, aclara con humor, heredó el oficio que “aprendió y ejecutó hasta que llegaron las fotos en color”

Admite que ha tenido una buena vida, aunque no exenta de vicisitudes. Ahora, a sus casi 92 años, no está dispuesta a “quedarme en el sofá con una mantita”, “¡Qué no nos hemos muerto todavía!”, puntualiza.

La 'prefe' de sus compañeros

Cumplir años no le asusta, de salud “estoy muy bien, mejor que a los 60 cuando tuve unos años en los que me operaban de todo”. Sus dos hijos andan siempre pendientes de ella y la visitan a diario, “que si no quite la calefacción, que si tal, que si cual, me agobian un poco son como policías”, bromea esta nonagenaria de energía desbordante y a la que sus compañeros de clase adoran, "me ayudan mucho y me animan".

La universitaria más veterana esgrime una teoría sobre la vejez que practica con afán. Por un lado, está la salud y “ahí, poco podemos hacer”, pero por otro, está la actitud, “que hay que trabajarla” y “no rendirse”. Por eso, confiesa que se siente decepcionada con algunas mujeres de su edad “que se dejan, no se arreglan, ni se interesan por nada y piensan que por tener 90 años la vida se les ha acabado, de eso nada, estamos vivas”.

Así sin pretender ser ejemplo de nada, anima a todo el mundo, “por muchos años que tengan”, a que se matriculen en las ‘Aulas de la Experiencia’, entre el 1 y el 17 de mayo, para optar a una de las 95 plazas que se sortearán para el curso 2026-2027. Los requisitos son dos: tener cumplidos 55 años y encontrarse en situación laboral no activa definitiva, y “las clases las dan los mismos profesores que en la universidad”, apostilla Clotilde.