El barco con el cadáver de Asier, el pescador vizcaíno muerto en Senegal, atraca en Dakar, ocho días después: "El cuerpo va ya hacia el hospital"

El barco Egaluze de la empresa Atunsa de Bermeo
El barco Egaluze de la empresa Atunsa de Bermeo. Atunsa
  • Asier Akordarrementeria, de 50 años falleció en el barco de la empresa Atunsa de Bermeo, el 20 de mayo

  • La familia había pedido ayuda porque tras 8 días el barco no tenía permiso para atracar y el cuerpo de su hermano seguía allí

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BilbaoEl cuerpo sin vida del pescador del municipio vizcaíno de Lekeitio, fallecido la semana pasada en Senegal, ya está en tierra firme. El barco, en el que trabajaba Asier Akordarrementeria Kortazar como encargado de la maquinaria y en el que falleció, ha recibido el permiso para atracar en el puerto de Dakar, este jueves 28 a primera hora de la mañana y “el cuerpo de mi hermano ya va hacia el hospital”, cuenta Amagoia. La familia de Asier había pedido ayuda para traerlo a casa: "Lleva días metido en una bolsa en el frigorífico del barco".

Asier junto a su madre, su padre y su hermana Amagoia en una foto familiar
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Esta vizcaína es consciente de que el proceso aun será largo, antes de poder tener a su hermano en casa, “porque hay que hacer la autopsia, repatriar el cadáver…”, pero siente que, al menos, se ha dado el primer paso para que su hermano regrese a Euskadi.

La familia “rota”, por la pérdida tan inesperada de Asier, de 50 años y que llevaba uno siete u ocho años trabajando en la mar, ha vivido un auténtico calvario desde que la empresa Atunsa de Bermeo les comunicara por teléfono el miércoles pasado por la noche su fallecimiento mientras faenaba en aguas de Senegal.

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La autopsia revelará "si fue un infarto"

Asier falleció el pasado 20 de mayo, según les dijeron fue una muerte no traumática “pero hasta que no le hagan la autopsia no sabemos si fue un infarto o un trombo”.

Durante ocho días, el “gran dolor de la familia” ha sido saber que Asier permanecía “en una bolsa en el interior del frigorífico del barco”, pero en mitad del drama que están viviendo, Amagoia sacó fuerzas para pedir ayuda y solicitar al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que hiciera lo que tuviera que hacer “para que mi hermano vuelva cuanto antes”.

En Euskadi le esperan sus padres, aún sin dar crédito a que han perdido a su hijo, y su hermana Amagoia. Solo entonces podrán empezar a hacer el duelo y dejar de sentir que “nos han robado la posibilidad de darle un último beso, un abrazo y decirle agur”.