“Estuvimos cerca, muy cerca”: así recuerda Marta, la chófer del autobús que casi impacta contra el camión que arrolló mortalmente a cinco policías en Guipúzcoa

Marta Medina Lorenzo lleva cuatro años conduciendo autobuses y desde julio de 2025, trabaja para Lurraldebus
El frenazo de Marta logró detener el autobús, "a nada" del camión.. Redacción Euskadi
Compartir

BilbaoHan pasado cinco días desde el trágico accidente en la AP-8, a la altura de Elgoibar, en el que cinco policías forales murieron después de que su furgoneta fuera arrollada por un camión cisterna. El accidente de tráfico con más víctimas mortales registrado en Guipúzcoa podría haber sido un drama de dimensiones aun mayor, si el autobús que conducía Marta Medina Lorenzo con 63 pasajeros hubiera impactado con el camión. “Estuvimos cerca, muy cerca”, reflexiona ahora, “algo más tranquila”, aunque aún impactada por la dantesca tragedia de la que fue testigo.

El reloj marcaba las 9 y 15 minutos y era una mañana soleada, Marta, que lleva desde julio del año pasado trabajando para Lurraldebus, siempre hace esta ruta entre Donostia y Bilbao. Un camino que se conoce al dedillo, pero el pasado día 3, no iba a ser una jornada como las demás. “En mis cuatro años como conductora de autobuses, pero tampoco fuera del trabajo, nunca había visto algo parecido”.

PUEDE INTERESARTE

Ante sus ojos se produjo la tremenda colisión y ella solo tuvo tiempo de pensar “me lo como, me lo como”. Apretó el pedal de freno, al mismo tiempo que la "angustia" se apoderaba de ella, “quería parar y no recuerdo nada más que eso, que querer detener el autobús como fuera”. Ni los gritos de los pasajeros, ni los bolsos y equipajes que salieron volando. Silencio.

"Me temblaban las piernas, pero terminé la ruta"

No sé cómo no me dio por dar un volantazo”, admite. Pero no lo hizo y el intento desesperado de esta profesional por evitar el impacto acabó con el autobús, de 15 metros, deteniéndose milagrosamente, “a metros, a nada” del camión y la furgoneta, “que estaban justo delante”. En ese momento, aún no se sabían cifras ni identidades, pero para quienes estaban en el lugar no había dudas de que la gravedad era extrema. Marta se bajó de su autobús para ayudar “pero poco se podía hacer, salvo esperar la llegada de las ambulancias” y del resto de efectivos.

PUEDE INTERESARTE

Cualquiera en su lugar, tras una conmoción así, hubiera necesitado un tiempo antes de volver a ponerse al volante. No es el caso de Marta que, tras lo ocurrido y una vez que la Ertzaintza le permitió seguir el viaje, abruptamente interrumpió, no lo dudó y llevó a sus viajeros hasta Bilbao. Reconoce que “me temblaban un poco las piernas”, pero “es mi trabajo y me encanta lo que hago, no podía dejarlos tirados”. A cambio, recibió la gratitud de las 63 personas que viajan con ella, 63 desconocidos que, conscientes de que la pericia de la chófer les había librado de un fatal destino, “se bajaron todos por la puerta delantera para darme la mano o un abrazo”, “no lo olvidaré nunca”.

Marta no ha alterado su rutina laboral “porque no quiero cogerle miedo”. Así, salvo por las llamadas de sus jefes para arroparla, las felicitaciones de sus compañeros y el interés de los medios de comunicación, al día siguiente del accidente, esta chófer de Lurraldebus volvió a pasar con el autocar por el lugar, donde 24 horas antes cinco personas perdieron la vida en una brutal colisión, “estaba todo muy limpio, pero aún se podían ver las marcas en el asfalto”, rememora. A ella, se le ha quedado grabado “a fuego” y está segura de que “siempre que pase por ahí lo recordaré”.