La primera que tuvo fue del Boca Juniors y la última, "por ahora", del Girondins de Burdeos
Lander "nunca" se pone las camisetas de fútbol que lleva años coleccionando, "primando la calidad a la cantidad"
Vitoria-GasteizEl vitoriano Lander Garaigordobil, de 38 años ha sido “futbolero desde pequeño”, lo que nunca imaginó es que se convertiría en todo un coleccionista de camisetas. En su armario guarda un centenar, todas distintas y al mismo tiempo con algo en común: “Todas tienen su puntito nostálgico” que a este profesor de Educación Infantil le reaviva recuerdos. Lleva años atesorando con mimo algunas de las camisetas que han hecho historia en el fútbol y que ahora cuelgan “perfectamente ordenadas en perchas” dentro de un armario en su casa de Vitoria.
De vez en cuando, Lander abre las puertas para admirar su colorida colección, recorrer con sus dedos los escudos bordados y disfrutar de su particular viaje en el tiempo, pero “nunca me las pongo”, advierte. Algunas le retrotraen a los veranos de infancia cuando pasaba las vacaciones con su familia y aprovechaba a comprarse la camiseta del equipo local o las que le pedía a su ama que le comprara cuando viajaba por trabajo. Sus camisetas de fútbol son como las páginas de un libro, el de su biografía con relatos inolvidables de momentos de su vida, de jugadores únicos o partidos para la historia.
“Selecto” y “a rachas”, así se define Lander como coleccionista. Las camisetas que adquiere las consigue invirtiendo muchas horas de búsqueda en internet, en plataformas de compraventa online de segunda mano y a través de los contactos que ha hecho en su cuenta de Instagram, “muchos de ellos extranjeros”, y con ayuda de otros aficionados del Deportivo Alavés. Su mujer le ayuda haciéndole las fotos que luego publica en sus redes.
Nunca más de 200 euros
Busca camisetas originales y lamenta que algunos traten de aprovecharse vendiendo falsificaciones o con precios disparatados. Lander presume de no haber pagado nunca más de 200 euros por camiseta, “aunque algunos listos me han llegado a pedir auténticas burradas”. Con el tiempo ha entrenado la vista para detectar señales que le hagan sospechar si alguna de las equipaciones puede ser una falsificación. Asegura, que hasta el momento “no me la han colado”, aunque en tantos años de búsquedas y compras, “sí me han estafado pagando una camiseta que luego nunca ha llegado”.
En su cuenta publica fotografías, hechas por su mujer, en las que luce las camisetas, "empecé usando un maniquí pero desde hace tiempo salgo yo con ellas puestas".
"Sheffield Wednesday 93-95 Primera equipación / Home shirt. Una de esas camisetas que representan a la perfección el fútbol inglés de los años 90. Puma apostó por un diseño que respetaba la identidad del club, con las clásicas franjas azules y blancas enriquecidas por un elegante tejido jacquard, un cuello tipo polo con ribete amarillo. Mítico patrocinio de Sanderson completan una equipación que vistieron futbolistas de la talla de Chris Waddle, uno de los jugadores más talentosos de su generación; David Hirst, el gran referente ofensivo del club durante los 90; y Roland Nilsson, un lateral de enorme regularidad que se convirtió en un ídolo para la afición de los owls", cuenta en una de sus publicaciones.
La primera y la última
Como en toda colección, en la suya también hubo una primera camiseta. A Lander no le cuesta recordar cual: “Me la trajo mi primo y era una del Boca Juniors de la temporada 1999-2000”. La última, “hasta ahora” ha sido una del Football Club Girondins de Burdeos, “un clásico francés que ahora está en horas bajas”, puntualiza. Entre una y otra, un centenar de camisetas, todas con su historia, y por eso, a Lander le cuesta elegir su favorita, “quizás las más especiales son las del Mundial de Estados Unidos del 94”, porque “son muy codiciadas y algunas raras”, pero sobre todo, porque “yo entonces tenía solo 8 años y recuerdo que estaba completando mi primera colección de cromos”.

Ahora a punto de ser padre sueña con que a su futuro hijo le apasione este mundo tanto como a él y, entre bromas, advierte “mis camisetas de fútbol van a ser la única herencia”. A punto de mudarse, en su nueva casa ya ha reservado el espacio necesario para que sus camisetas le acompañen, “mi mujer a veces me dice, ¿otra?”

